Visita en la Knéset

Mori Lidar

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, es un cristiano evangélico piadoso que, durante su visita a Israel, enfatizó su aprecio por el pueblo israelí y los elementos mesiánicos de la fe judía. Aquí el perfil de un hombre que quizá llegue a ser el próximo presidente de EE.UU.

En enero de 2018, el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, dio un ferviente discurso sionista, como rara vez se escucha en el parlamento israelí. Todos los legisladores de la Knéset del gobierno y la oposición, escucharon el discurso, que dio lugar a muchas repercusiones. Ellos tenían claro que aquí se encontraban frente a un hombre cuya postura se caracteriza por un amor verdadero hacia el pueblo judío, y que por eso, él habló con una motivación muy diferente a la de su superior, cuyas exposiciones en general dependen de su humor, reflejan su gran ego y su contenido está influenciado por las últimas encuestas. Pence está del lado de Israel incondicionalmente, algo que los parlamentarios israelíes saben muy bien.

El discurso que este miembro del gobierno de Trump dio ante la Knéset fue el punto culminante de una visita breve a Israel que, en realidad, estuvo pensada para reavivar el proceso de paz entre israelíes y palestinos. Estos últimos, no obstante, decidieron boicotear la visita de Pence y no reunirse con él. La decisión fue tomada poco tiempo antes, en reacción a la declaración de Trump acerca de Jerusalén. De este modo, el vicepresidente estadounidense estuvo un poco más de tiempo en Israel, y pudo concentrarse completamente en su amor por el país. Repetidamente, enfatizó que EE.UU. está del lado de Israel, y anunció que la embajada de EE.UU. será trasladada de Tel Aviv a Jerusalén antes de terminar el 2019. Tampoco disimuló que tiene en poco el acuerdo nuclear con Irán, y que hará todo lo posible, no importando el precio que se exija, para que Irán no llegue a poseer armas nucleares.

“La alianza entre nuestros dos Estados y nuestros dos pueblos nunca antes fue tan profunda”, expresó Pence durante su discurso ante la Knéset. “Estoy aquí para trasmitirles un mensaje desde el corazón de la nación americana: EE.UU. está irrevocablemente del lado de Israel. Nosotros estamos del lado de Israel porque el objetivo de ustedes está de acuerdo con nuestros valores, y por eso la lucha de ustedes también es nuestra lucha. Nosotros estamos del lado de Israel, porque EE.UU. siempre ha apoyado a Israel”.

El amor inquebrantable que este político estadounidense ofrece a Israel no puede ser tomado a la ligera. Pence, quien en el año 2000 fue elegido por primera vez a la Cámara de Representantes como gobernador del estado de Indiana, inició su carrera en aquel tiempo con el lema “cristiano, conservador y republicano”, ya que él es un cristiano evangélico con una firme visión mesiánica. De esto, se desprende su apoyo ilimitado a Israel en todos los asuntos, incluso en el caso de una anexión de las regiones bíblicas Judea y Samaria.

“Miro hacia Israel y veo cómo nuestros patriarcas bíblicos, Abraham, Isaac y Jacob, guardaban la seguridad de la tierra”, expuso Pence en julio 2017 en la conferencia “Cristianos unidos por Israel”. “Mi apoyo a Israel se basa en mi amor cristiano. Las canciones sobre la tierra de Israel y el pueblo de Israel eran los himnos de mi juventud. Mi familia y yo oramos por la paz de Jerusalén y por cada uno que considera a Jerusalén como su hogar. Tengo el honor de poder servir como representante de un presidente a quien le importa mucho la alianza entre nuestros países”.

En el transcurso de su carrera, Pence no permitió que todo esto fuera solo de palabra, y en 2016, dio una muestra firme de su amor por Israel que brota de su fe cristiana. Cuando él aun oficiaba como gobernador de Indiana, se encargó de que su estado emitiera una ley que prohíbe todo contacto con empresas que boicotean a Israel. Repetidamente, se expresó a favor de que a Israel le corresponda el derecho de atacar las instalaciones nucleares del Irán, y apoya las consideraciones israelíes con respecto al control de bienes de importación y exportación de la Franja de Gaza. Según algunas personas familiarizadas con los sucesos en la Casa Blanca, parece haber sido Pence quien animó a Trump a hacer su declaración sobre Jerusalén.

En vista de tales opiniones, no debe sorprender que unos cuantos miembros del gobierno israelí muy en lo secreto alberguen la esperanza de que Pence sea el sucesor de Trump en la presidencia. Aparte de su amor por Israel motivado por su fe cristiana, Pence es considerado como un hombre equilibrado, sobre todo en comparación con su superior. Uno sabe a qué atenerse con Pence. Y de hecho, parece difícil imaginarse que Pence, en un oficio de ese tipo, hiciera algo en contra de las aspiraciones de Israel en cuanto a anexar a Cisjordania. Si Pence realmente se llega a mudar a la Oficina Oval, un gobierno israelí de derecha conservadora por primera vez podría hacer lo que deseara con verdadera libertad.

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