Virus fomenta odio

Antje Naujoks

Vez tras vez informamos que, en todo el mundo, se registra una ola de antisemitismo sin precedentes. También el odio hacia Israel y el antisionismo una y otra vez se fundamentan en motivos antisemitas. Y ahora pareciera que el virus todavía esté acelerando esto.

Ya en marzo, cuando Israel cerró sus fronteras estatales para viajeros de estados determinados, y a continuación para todos los que no son ciudadanos o habitantes del país, se escuchaban reproches: el país con eso no se estaría haciendo ningún favor y dañaría su imagen. Cuando en lo subsiguiente otros Estados también iniciaron ese camino, casi no se escucharon acusaciones, quizás en voz muy baja dentro de la UE, pero ni cerca tan fuerte y claro como contra Israel. Vez tras vez parece que, en cuanto a Israel, se mide con dos tipos de medidas. Poco tiempo después, el ministerio israelí para asuntos estratégicos que desde 2015 depende de Gilad Erdan (Likud), publicó un informe que resume algunas encuestas propias, pero también textos de la Liga Antidifamación estadounidense, al igual que de otras organizaciones. 

Como conclusión, dice el informe, que la pandemia presente estaría favoreciendo tanto los estereotipos antisemíticos clásicos al igual que los argumentos con respaldo antisemítico de organizaciones e individuos, con sentimientos hostiles hacia Israel. 

Que en el informe se mencione propaganda iraní y árabe no debería asombrar. Aun así lo notable son la tenacidad y torpeza de esas calumnias. En los medios de comunicación iraníes una y otra vez se denunció que Israel habría “desarrollado” el virus. Otras veces decían en el Irán: “Israel impone el brote grave en nuestro país”. Pero no explicaban cómo se suponía que eso habría sucedido. A estas calumnias les siguió Turquía, donde ya a principios de marzo se declaraba: “La pandemia sirve a los objetivos sionistas de la aniquilación de la humanidad”. Tanto en estos dos países, como también en otras naciones del Oriente Medio, circulaba además repetidamente la suposición que el Mossad estaría involucrado con esta “arma biológica” (los bajos números de muertes en Israel de principio de marzo hasta fines de abril tuvieron que servir como fundamento para esta declaración, porque evidentemente “el Mossad habría creado el virus de tal manera que los portadores de genes judíos” estarían excluidos). Naturalmente no distaba mucho hasta el próximo tema antisemítico clásico sobre judíos y dinero: Israel estaría detrás de esta pandemia, para sacar beneficios económicos de la vacuna. 

Sin embargo, estas declaraciones y otras similares o diferentes, que abierta o menos abiertamente reflejan estereotipos antisemíticos, de modo alguno se limitan al Oriente Medio. Que Israel sería “responsable por el virus”, lo habría desarrollado, fabricado y propagado, circula alrededor de todo el globo. A menudo, juntamente con esto, se plantea la pregunta instigadora: “¿y le van a dejar pasar esto a los judíos?”. También ataques a individuos estaban al orden del día. Fue así que también se le culpaba a George Soros de ser el desencadenante de la pandemia. 

Hace mucho ya  que no solamente Israel y los gremios judíos advierten de tendencias antisemíticas que son impulsados por el COVID-19. De Alemania, que en los últimos años ha registrado un incremento rápido de instigación antisemítica y también de agresiones violentas, se escuchó que Felix Klein, nombrado en 2018 por el gobierno federal como comisionado para vida judía en Alemania y lucha contra el antisemitismo, fundará un nuevo proyecto de investigación alrededor de “estas crecientes teorías conspiratorias”, para elaborar instrumentos que puedan sofocar todo eso. 

Ante este trasfondo se puede ser tanto más agradecido, que en algunas partes también sucede algo diferente. Después de que repetidamente hubo titulares acerca del antisemitismo en el Partido Laboral británico, llevando a escándalos en cuyo centro se encontraba Jeremy Corbyn, ahora existe un reflejo de esperanza. El nuevo presidente del Partido Tradición británico, Keir Starmer, dijo después de su elección, que uno de sus objetivos centrales sería “el desarraigo del antisemitismo” en las filas de su partido. También al país entero lo tendría en la mira en cuanto a este tema.

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