Uno de los temas candentes en el Cercano Oriente: UNRWA

Antje Naujoks

Los EE.UU. han anulado su ayuda económica. Todo alrededor de Israel se agudiza la crisis humanitaria.

La institución benéfica de las Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (United Nations Relief and Work Agency, UNRWA) fue fundada en 1949. El punto clave es, que fue fundada como organización benéfica temporal, ya que se partía de la base, que hijos y nietos de los refugiados se establecerían en alguna parte. Ante este trasfondo se considera, que de los alrededor de cinco millones de palestinos que actualmente están registrados como refugiados ante UNRWA, ya solamente hay con vida unos 70.000 de los originales 750.000 refugiados para los que fue fundada esta institución benéfica poco después de la fundación del Estado de Israel, y a los que en 1967 se añadieron otros 300.000 refugiados palestinos. Ningún otro grupo de refugiados del mundo ha podido contar con una ayuda de tantos años y financieramente tan masiva como los palestinos. Recientemente se amplía el grupo de los críticos, que incluso formularon la afirmación, que es justamente la ayuda de la ONU que manifestó el estatus de refugiados de este grupo poblacional y que continúa manteniéndolo.

Que los refugiados palestinos sigan viviendo en campos de refugiados desde hace décadas, se debe entre otros a una orden del liderazgo político de los palestinos, la OLP. Se condenó a su propia población a una vida en soluciones provisorias, para poder seguir hablando de refugiados y así seguir ejerciendo presión sobre Israel en asuntos del derecho de repatriación. Más allá de eso, en muchos países árabes los refugiados palestinos aún décadas después de su llegada siguen siendo marginados por la sociedad en general. Que los ahora abarrotados campamentos de refugiados en los países vecinos de Israel estén descuidados, depende de la política de los países de los “hermanos y hermanas árabes”. En el Líbano, por ejemplo, los palestinos por principio no reciben la ciudadanía, en Jordania ellos no tienen derecho a adquirir inmuebles, ni tampoco mudarse a cualquier lugar, etc. La UNRWA realiza una ayuda importante, que se extiende a educación, atención médica, servicios sociales y de asistencia, infraestructura y mejoras del campamento de refugiados, minicréditos, protección y ayuda humanitaria.

Bajo el presidente de EE.UU. Trump entre tanto sopla un viento diferente, ya que éste apretó el nudo con respecto a la UNRWA. Una portavoz del ministerio exterior estadounidenses denominó la UNRWA de “modelo desesperadamente defectuoso”, que “sería insostenible porque la comunidad de los beneficiarios se reproduce de forma infinita y exponencial”. En el año 2017 los EE.UU. dieron 364 millones de dólares; en 2018 fue cortado el aporte estadounidense. Entretanto otros países donantes tratan de compensar eso al menos en parte. Entre éstos está sobre todo la UE, pero adicional a estos impuestos colectivos, los que llevan la carga financiera principal son estados europeos tales como Alemania, Gran Bretaña y Suecia. Los países árabes de lo contrario participan mucho menos, no solo en sus propios países sino también en el financiamiento internacional. En 2017, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos juntos dieron apenas 66 millones de dólares estadounidenses. Eso en el momento significa, que a pesar de la compensación por el aporte estadounidense suprimido existe un agujero en el presupuesto. Quienes sienten esto dolorosamente son las personas del lugar, ya que ellos deben sufrir en sus propios cuerpos las decisiones políticas.

Eso sin embargo no impide que la gente que recibe la ayuda de UNRWA se comporten de manera abusiva contra la organización y, por ejemplo, contra los funcionarios extranjeros en posiciones de liderazgo. Eso sucedió recientemente en la Franja de Gaza, cuando se supo que a causa de los recortes del presupuesto unos 113 funcionarios serían despedidos, que otros 584 serían restringidos a trabajos de tiempo parcial y que ciertos servicios quedarían suprimidos. Tan solo en la Franja de Gaza hay 13.000 personas trabajando en la UNRWA, y 1,3 millones de los aproximadamente dos millones de habitantes están registrados como refugiados. Contra los líderes extranjeros de la UNRWA se hicieron escuchar amenazas de muerte. Ellos fueron asediados por una turba, que no los dejaban trabajar. Como Hamas no tenía intenciones algunas de proteger a estos funcionarios internacionales de UNRWA, éstos tuvieron que ser evacuados a Israel a toda prisa.

Aún cuando Israel tuvo y tiene sus querellas con la UNRWA – entre otros, por funcionarios locales que abusaban de su estatus para fines políticos o incluso para fomentar actividades terroristas – Israel se enfrenta con escepticismo y rechazo a la decisión de los EE.UU. de suprimir la ayuda financiera. Se sabe que el empeoramiento de la situación humanitaria se derramará hasta Israel. Además está la posibilidad de usar el caso UNRWA para fines de esclarecimiento, porque después de todo aquí los fondos de contribuyentes ajenos no fluyen de modo alguno solo en un barril prácticamente sin fondo. Sino que bajo pretexto de la ayuda humanitaria una y otra vez hay actividades políticas que a los participantes les gusta presentarlas como “resistencia palestina legítima”.

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