UNESCO continúa la lucha contra la historia judía

Zwi Lidar

A pesar de las protestas de Israel y la presión que EE.UU. intentó ejercer, la UNESCO aprobó una resolución que declara a Hebrón y la Cueva de los Patriarcas como sitio patrimonial palestino.

El domingo en la mañana, el gabinete en Israel se reúne para su sesión semanal, una sesión inusual que comenzó a realizarse a principios de julio. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se puso un kipá en la cabeza, abrió la Biblia hebrea y les leyó a sus ministros Génesis 23:16-19, donde narra cómo Abraham, el patriarca del pueblo judío, adquirió un campo y una cueva (“en la cueva de la heredad de Macpela al oriente de Mamre, que es Hebrón, en la tierra de Canaán”) para allí sepultar a su esposa Sara. Podemos leer en la Biblia que después de su muerte, Abraham también fue sepultado en dicho lugar, y posteriormente se depositaron los restos de los patriarcas Isaac y Jacob, al igual que las matriarcas Rebeca y Lea. Como lugar de descanso de esos importantes patriarcas del pueblo judío, este sitio y la ciudad en la que se encuentra, son considerados sagrados para el judaísmo.

Esta pequeña excursión a la historia bíblica realizada por el primer ministro Netanyahu, fue su reacción oficial en nombre del gobierno israelí a una resolución de la UNESCO acerca de este sitio, en la cual se señala que:

a) La Cueva Macpela y la ciudad de Hebrón son patrimonio palestino y son incluidos como tales en la lista de sitios del patrimonio cultural mundial.

b) Ambos lugares se encuentran en estado de alto riesgo, por lo cual cada año se tendrán debates y se aprobarán medidas al respecto.

La dos partes de esta resolución causaron gran indignación en Israel. Portavoces del gobierno israelí resaltaron la hipocresía y la estrechez de miras de la UNESCO, y se manifestaron a través de esta formulación: justamente en Israel, que permite el libre ejercicio religioso, se designa un sitio como en peligro, mientras que todo el Cercano Oriente está lleno de lugares que no solamente están en peligro, sino que ya han sido arrasados (entre ellos muchas mezquitas y sinagogas).

La indignación se plasmó además en una medida concreta: Israel decidió recortar nuevamente los subsidios que le hace llegar a las Naciones Unidas, en lo que ya es el tercer recorte unilateral que Israel realiza. La suma de un millón de shekel que Israel invertía en la ONU se planifica utilizarla para levantar un museo que se dedique al patrimonio judío de la Cueva Macpela y Hebrón. El museo estará en la cercana Kiryat Arba y expondrá para el mundo entero la conexión de miles de años entre el pueblo judío y estos lugares.

La falsificación de hechos históricos de parte de la UNESCO también estaba en el centro de una reacción de la embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas. Solo unas pocas horas después de que la UNESCO aprobó su resolución, Nikki Haley tomó la palabra públicamente: “Se trata de un paso trágico y de una ofensa de la historia”. Además, anunció que EE.UU. volverá a considerar su “conexión con la UNESCO”. Haley también dejó claro que esta resolución se contradice con los esfuerzos de la administración de Trump para la fomentación de un diálogo entre israelíes y palestinos, “porque solo el diálogo puede crear la confianza necesaria para un proceso de paz”. Según las exposiciones de Haley, esta reciente resolución de la UNESCO es “una decisión que socava aún más la credibilidad de las Naciones Unidas, la cual de todos modos ya está deteriorada”.

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