¿Una solución para el callejón sin salida de la paz?

Zwi Lidar

¿Qué hacer, si la paz se encuentra en un callejón sin salida? Mucho peor aún, ¿cómo se avanza, si los dos lados ni siquiera hablan el uno con el otro? La recomendación de un instituto de investigación israelí: Israel debería independizarse unilateralmente de los palestinos.

La publicación con el título “Un marco estratégico para la arena israelí-palestina” fue publicada por el Instituto para Estudios Estratégicos Nacionales (IEEN), que es parte de la universidad de Tel Aviv. En dicho estudio, los expertos de seguridad israelíes de alto rango trabajaron durante un período de dos años. Aún cuando el título suene como otro plan de paz más, éste no es el caso; todo lo contrario. El estudio considera la ausencia de la paz, sobre todo en los últimos años, como un elemento central de una realidad dada que, le guste a uno o no, ya nadie puede ignorar. Por esta razón, el estudio se dedica a los peligros resultantes, y expresa recomendaciones de cómo poder evitar dichos peligros. Básicamente se puede sostener que los editores de este estudio están muy preocupados.

Según el General de la Reserva Amos Yadlin, presidente del IEEN, existe el mayor peligro en la “realidad dada, en la que Israel, lento pero seguro y en el marco de un proceso gradual, es maniobrado a entrar en una situación, en la que el país se convierte en un estado para dos pueblos entre el Jordán y el Mar Mediterráneo.” Los científicos temen, que un estado binacional, en el cual una minoría judía domina a una mayoría árabe, en definitiva inicie el final del Estado de Israel como estado seguro con derecho de existencia justificado. Ante el trasfondo de esta ­suposición básica se desarrolló las medidas recomendadas. En cualquier circunstancia debe garantizarse, que el Estado de Israel siga existiendo como estado judío y democrático, que además pueda garantizar a sus ciudadanos una seguridad máxima dentro de las fronteras reconocidas. En otras palabras: Un estado que disfrute de legitimidad internacional y se base en una mayoría judía.

Pero como falta un asociado palestino que esté dispuesto, no solo a hablar sobre una paz, sino también a decidir sobre un acuerdo de paz, los editores del estudio expresan la recomendación, que “Israel debería tomar su destino en sus propias manos”. En este contexto sería asunto de Israel, iniciar una desvinculación de los palestinos, y a hacerlo unilateralmente. El plan presentado va hasta los detalles más pequeños en este sentido y da propuestas para la realización de medidas muy complejas.

En lo esencial se trata de una desvinculación de una parte de las regiones de Judea y Samaria, para subordinarlas a una responsabilidad palestina. Hasta que en algún momento se concrete un acuerdo de paz definitivo, se debería desvincular de esta manera a alrededor del 40 por ciento de estas regiones bíblicas, en los que vive alrededor del 95 por ciento de la población palestina. En los bloques con una alta concentración de asentamientos israelíes, Israel debe mantener la soberanía, y el levantamiento de asentamientos al igual que de infraestructura debe ser continuado. El presupuesto para asentamientos lejanos, así lo propone el plan, debería ser “congelado”. Allí además no se realizará medidas de construcción. Estas medidas, así siguen exponiendo los autores del estudio, a su vez también traerán una enorme mejoría de la situación económica de la población palestina, ya que una de las consecuencias positivas sería su total libertad de movimiento. Por medio de la puesta a disposición de tierras en la Zona C que se encuentran exclusivamente bajo control israelí, se llegaría aún a otra mejoría de la situación económica de esta población a través de la implementación de iniciativas económicas palestinas. Más allá de esto, los autores consideran importante, que la seguridad del Estado de Israel siga siendo proporcionada. Esto debería efectuarse a través de un control de la política de seguridad entre el Jordán y el Mar Mediterráneo, que estaría totalmente en manos de Israel.

El IEEN invirtió muchos recursos en la elaboración del estudio, tanto en lo que se refiere a finanzas como también a la cantidad de trabajo. Aún así, el estudio solamente obtuvo un interés moderado entre el público israelí. Solo unos pocos políticos se refirieron al estudio, y uno puede imaginarse que las opiniones eran muy diversas. La derecha política percibió con rechazo, que Israel tendría que renunciar a tierras de Judea y Samaria, y que algunos asentamientos quedarían congelados. La idea básica, que Israel debería iniciar medidas unilaterales, recibió fuertes críticas. Ya dos veces Israel se retiró de regiones a través de pasos unilateralmente iniciados, tratándose de la retirada militar de la zona de seguridad que Israel había establecido en el Líbano Sur, al igual que de la retirada militar y también civil de la Franja de Gaza. Israel experimenta, que el resultado de tales retiradas no le agrega nada a la seguridad propia, todo lo contrario. Ante este trasfondo, se le practicó críticas duras al estudio, porque las consecuencias de la retirada de la Franja de Gaza ni siquiera son tratadas en el estudio. Además de eso, los autores no se ocupan de ninguna manera de la situación de Jerusalén.

A pesar de las críticas, los expertos de seguridad que colaboraron en el estudio están seguros, que el plan por ellos presentado es la mejor solución posible. Ellos opinan, que no se puede mantener el estatus quo a través de la inactividad. Esta realidad se dirige hacia un estado que está expuesto al riesgo de una guerra civil. Sus recomendaciones, así los autores del estudio, contrarrestan eso. Al mismo tiempo eso quitaría una cierta presión de Israel, y le proporcionaría libertad de acción en el frente internacional, hasta que finalmente, en algún momento, un plan de paz haya sido negociado y ratificado.

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