Una embajada estadounidense en Jerusalén, ¿traería consigo una oleada de violencia?

Mori Lidar

Columnistas árabes consideran que la respuesta a esta pregunta no necesariamente tiene que ser afirmativa; algunos creen que un traslado de este tipo podría incluso traer paz al Cercano Oriente.

Hasta el momento de la redacción, para gran desilusión de muchos israelíes, el nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, no cumplió con su promesa electoral de trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén. Trump y su portavoz justificaron esto con la declaración de que “actualmente se evalúa el asunto en profundidad, y además, con cautela”. Detrás de estas palabras se esconde el temor de que un traslado de ese tipo pueda desencadenar un incendio de gran extensión en el mundo árabe y musulmán, incendio que también pondría en peligro a los representantes estadounidenses en esos países. Esto fue lo que dieron a entender palestinos y líderes de Estados árabes a los americanos, entre ellos el rey jordano Abdullah, con quien Trump se reunió aun antes que con el Primer Ministro Netanyahu.

No obstante, entretanto ya han sido publicadas algunas columnas de árabes que sorpresivamente expresan que el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén no necesariamente sería perjudicial para el proceso de paz, sino que opinan que una medida de ese tipo podría incluso resultar beneficiosa.

En un artículo publicado el 25 de enero 2017 en el diario saudita Al-Sharq Al-Awsat en Londres, el periodista saudita Abdel Rahman al-Rashid, ex gerente del canal de televisión Al Arabiya, señaló que la soberanía de Israel sobre Jerusalén “de todos modos es asunto consolidado”. Al-Rashid explicó que el conflicto por el estatus de la ciudad en realidad solo trataría del control israelí del lado este de Jerusalén: “Cuando los políticos árabes utilizan el término ‘Jerusalén ocupada’ se refieren a esa parte de la ciudad que Israel conquistó y ocupó en 1967, mientras que Jerusalén Oeste ya antes se encontraba bajo control israelí. De ahí que esta parte en ningún modo puede ser objeto de discusiones o negociaciones”.

“Como el tema del control israelí en Jerusalén Oeste no representaría un problema tampoco existirían inconvenientes en cuanto al traslado de la embajada estadounidense”, señaló Al-Rashid. Tras sus afirmaciones surgió la pregunta de si un traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén realmente desbarataría la esperanza de la fundación de un Estado palestino. En la opinión de Al-Rashid, ese no necesariamente tiene que ser el caso, ya que aun cuando “el gobierno estadounidense (y con él los gobiernos de otros países del mundo) trasladara su embajada, eso igual no legitimaría la ocupación. Solo se puede tener la esperanza de que Trump cumpla esta promesa únicamente en el marco de una solución de paz, tal como él lo anunció. ¿Quién sabe? Quizá el traslado de la embajada podría traer el final del conflicto político”.

Tres días después de la publicación de este columnista saudita, el periodista kuwaití Abdallah Al-Hadlaq escribió en el diario Al-Watan sobre este tema, diciendo que él no consideraría el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén como un paso necesariamente peligroso, siempre y cuando fuera realizado de la mano de diálogos y negociaciones con los Estados y entidades moderados del mundo árabe. Esto podría llevar al cierre de nuevas alianzas y contratos que prometan tranquilidad y paz en Cercano Oriente. Al-Hadlaq dio su apoyo afirmando: “Diplomáticos, políticos y expertos animan a Trump frente a su resistencia al traslado de la embajada. Sea valiente, Trump, trasládela a Jerusalén y confíe en Dios”.

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