Tendencia revertida

Mori Lidar

Los períodos invernales de pocas lluvias que Israel debe superar, no solamente amenazan el nivel del agua del Mar de Galilea, sino que amenazan la agricultura, y también al acuerdo de paz con Jordania. Ahora se piensa en la posibilidad de transportar agua desde el centro del país hacia el norte.

Los habitantes establecidos en el Kibutz Kinneret se restregaron los ojos asombrados. Una mañana de diciembre  de 2016, descubrieron una isla en el Mar de Galilea, que no había existido anteriormente. Rocas negras sobresalían del agua. Esta sorpresa aumentó en ellos el sentimiento desagradable de que, quizás muy pronto, ya no tendrían un mar ante las puertas de sus casas, ya que estas grandes aguas continentales del Estado de Israel, que también son una importante reserva de agua potable, se están secando cada vez más.

En los últimos tres períodos invernales de lluvia se produjeron solamente precipitaciones moderadas. En el norte del país se llegó solamente a una fracción de la cantidad promedio anual, de modo que hay sequía, y el nivel de agua del Mar de Galilea se encuentra peculiarmente bajo. Si bien en octubre de 2016 el mar recibió cierta cantidad de agua, aun así fue el primer mes más seco del período de lluvias invernales desde hace 90 años. Los nacimientos más al norte, sobre todo la del Jordán, ya casi no tienen agua. Como además también faltaron las lluvias, el agua del mar casi no llega a reaprovisionarse. Y las cosas todavía empeoran, ya que en los dos pasados años, además, durante los meses de verano se registró una evaporación excesiva, lo que también le trae problemas a estas aguas deterioradas.

Ante el trasfondo de esta situación absolutamente dramática, las autoridades israelíes responsables de la administración del agua, han comenzado a pensar en posibles modelos de rescate para estas aguas continentales. Un posible plan causó asombro en Israel, no por su posible efectividad, sino por una cierta ironía inherente al modelo. En 1964, el país, aún bastante joven, concluyó uno de sus mayores proyectos de infraestructura. A través de una distancia de 164 kilómetros, se instalaron canales y tubos para transportar hacia el árido sur el líquido vital, trayéndolo desde el norte bendecido con mucha agua. Ahora las autoridades israelíes responsables por el agua están considerando la posibilidad de invertir la dirección de circulación del agua, de modo que el Mar de Galilea, que en un tiempo proveía al país de agua potable, ahora, por su parte, sea llenado de agua.

Este modelo prevé que el Mar de Galilea anualmente reciba alrededor de 100 millones de metros cúbicos de agua, provenientes del centro del país. Una cantidad de ese tipo haría que el nivel del agua anualmente subiera alrededor de 70 centímetros. La facilitación de una cantidad tal solo se hace posible a través de las modernas plantas de depuración y de tratamiento del agua que, en el día de hoy, realizan un importante aporte al abastecimiento de la población con agua potable, al igual que en la distribución de agua depurada para fines agrícolas. El curso de este propuesto suministro de agua para el norte, en parte, corresponderá al curso de las tuberías instaladas a mediados de los años 60.

Paralelamente a esto, las autoridades israelíes del agua se preparan para un período nada sencillo. Hace poco tiempo atrás se redujeron las cantidades de suministro para los agricultores en el norte, ya que ellos hasta ahora mayormente recibían su agua de la parte jordana del Jordán. “La región ya no es lo que era en un tiempo”, dijo Amir Givati de parte de las autoridades israelíes del agua. “Se puede partir de la base que la situación que hasta ahora hemos experimentado, continuará, ya que tiene que ver con los cambios climáticos. Por esta razón, también, debemos partir de la base que en el norte caerán precipitaciones bastante menores a lo que estamos acostumbrados.”

Esta es una situación que también sufre Jordania, el país vecino de Israel. En el último acuerdo sobre el agua que firmaron, Israel se comprometió a hacer llegar al reino hachemita, anualmente, 50 millones de metros cúbicos de agua proveniente del Mar de Galilea. Ahora, da la impresión que Israel tendrá que buscar fuentes alternativas de agua para realmente poder realizar los suministros prometidos. De no poder efectuarlo, se necesitará de la diplomacia para que alrededor de este asunto no estalle una crisis seria. También Jordania sufre desde hace algunos años bajo un masivo período de sequía. A eso se añade que el país está fuertemente recargado a causa del flujo de refugiados desde Siria, ya que ahora muchas más personas deben recibir agua. De faltar un elemento tan básico como el agua en la vida de la gente, rápidamente se pueden crear disturbios e inestabilidad. De esto ha habido varios ejemplos en el pasado.

ContáctenosQuienes somosPrivacidad y seguridad