Temblores en la ONU

Zwi Lidar

La embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, no escatima esfuerzos para acabar con las hostilidades de la organización hacia Israel.

Hace algunos meses la UNRWA (institución benéfica de la ONU para palestinos) informó que debajo de dos escuelas que esta organización mantiene en la Franja de Gaza se descubrieron túneles de Hamás. Todo fue sorpresa: por un lado, la publicación de la noticia como tal es desconcertante; por otro, sorprende también la información de que los túneles fueron destruidos, y que la UNRWA no está dispuesta a que la vida de alumnos y docentes sea puesta en peligro. Estas son posturas totalmente nuevas, así como el hecho de que la información fue publicada con el apoyo del secretario general de la ONU, António Guterres.

Poco después llegó otra noticia desde la sede central de la ONU en Nueva York. De la misma se desprendía que las Naciones Unidas retirarán su apoyo financiero de un centro para jóvenes palestinas en la ciudad pequeña de Burqa en el norte de Cisjordania, cerca de Ramala. Este es un paso casi sin precedentes, cuyos motivos no son de menor relevancia: la ONU retiró su apoyo ya que este centro en Dalal al-Mughrabi recibió el nombre de una terrorista que en 1978 participó en un atentado contra Israel, que le costó la vida a 38 civiles, de los cuales, trece eran niños. Un portavoz del secretario general de la ONU expuso al respecto que de ningún modo se puede justificar un apoyo financiero en nombre de las Naciones Unidas para un centro “al cual se le ha dado el nombre de una persona que ha perpetrado un atentado terrorista”.

Solo unos días después, en un discurso frente a los líderes del Centro Simón Wiesenthal, Guterres (secretario general de la ONU desde enero de 2017) señaló: “Se tiene que honrar la historia. Jerusalén es una ciudad que le es sagrada a las tres grandes religiones”. Esta observación fue realizada en relación con las resoluciones de la UNESCO que niegan toda conexión del pueblo judío con Jerusalén, y que denominan a Israel como “potencia ocupante” en su propia capital.

Esta serie de acontecimientos tuvo lugar en los últimos meses, y se le atribuyen a la nueva embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas. Nikki Haley fue nombrada por Donald Trump después de su toma de mando, de modo que ella ocupa su posición en la ONU hace tan solo algunos meses. A Haley no se le debe denominar solo como “amiga de Israel”, ya que se trata verdaderamente de una entusiasta defensora del Estado de Israel. Y así es: ella desarrolla una actividad permanente para hacer valer el punto de vista de EE.UU. en las Naciones Unidas, y al mismo tiempo para interceder a favor de un trato justo para el Estado de Israel. Con la ayuda de Haley, el embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, fue nombrado recientemente como vicepresidente de la Asamblea General de la ONU, hecho que hasta hace poco ni siquiera era imaginable.

A pesar de los primeros éxitos y de los cambios que se perfilan para el futuro cercano, este frente sigue necesitando mucho trabajo. Actualmente son alrededor de 38 las organizaciones de la ONU que tratan con diversos aspectos en relación con el tema de los palestinos, y todas ellas, en general, tienen una postura negativa hacia Israel. Este también sigue siendo el caso de la UNESCO, que al momento de esta redacción, prepara otra resolución contra Israel. Se trata de un dictamen en referencia a la Cueva de Macpela en Hebrón, también llamada “Las Tumbas de los Patriarcas”, sitio sagrado tanto para judíos como para musulmanes, que ahora es catalogado como lugar palestino en peligro. Algo parecido sucede en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU: en la Oficina de Coordinación para Asuntos Humanitarios no se ha dado ningún cambio hasta ahora. Esto lo evidencia un informe recientemente presentado por este organismo que acusa a Israel de “causar daño a los palestinos”, por la expulsión de algunos individuos de sus viviendas y la posterior destrucción de los edificios. La delegación de los Estados Unidos ante la ONU bajo la dirección de la embajadora estadounidense Haley, tiene la intención de combatir todo este tipo de tendencias. Recientemente, Haley visitó a Israel, y pareció haber disfrutado de su visita y del encuentro con el público. Al terminar su estadía expresó: “Las Naciones Unidas se han comportado de manera bárbara con a Israel. Eso les era posible sin impedimentos, pero ahora ya no será así. Empezaremos a ver cambios, lentos pero seguros”.

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