Tambores de guerra

Zwi Lidar

El ejército israelí teme que en el correr del 2018 llegue a haber guerra. Por eso se está preparando para acciones de combate, que se busca sean lo más cortas posible. Los objetivos: eliminar la amenaza de misiles y llegar a Hassan Nasrallah, líder de Hezbolá.

Hace por lo menos tres años y medio, que Israel está en guerra, una guerra secreta que se desarrolla con gran intensidad, que busca evitar una guerra extensa contra Israel, y que se lleva a cabo en varios frentes al mismo tiempo. En el transcurso de esta guerra secreta, Israel realizó alrededor de 850 acciones detrás de líneas enemigas, que resultaron en inesperados golpes al enemigo. En el caso de la mayoría de estas actividades, conocidas en las filas del ejército israelí bajo el acrónimo hebreo Mabam (“Ma’aracha bin Milchamot”, lucha entre guerras), se trata de medidas que no solo se mantienen en secreto, sino de las cuales nadie se responsabiliza públicamente.

Estas medidas de las Fuerzas de Defensa Israelíes (IDF) sin lugar a dudas lograron impedir una guerra; sin embargo, no lo harán por mucho tiempo. A principios del 2018, las autoridades militares de Israel comenzaron a pensar en la posibilidad de que en el correr del año se desatara una guerra. En ese caso, el frente será en el norte de Israel, comprendiendo tanto la región de los Altos de Golán (la frontera con Siria), como también la frontera con Líbano.

Si efectivamente se llega a dar la guerra, Israel está preparado. Recientemente el New York Times informó que la IDF habría cambiado la estructura de su presencia en los Altos de Golán. En ese informe se cita a Elizabeth Tzurkov, que mantiene un blog con muchos lectores y digno de crédito, en el que publica sobre los sucesos de la guerra civil siria. Esta experta informó que Israel ha comenzado a proveer armas y equipamiento a los ejércitos de siete organizaciones locales que pertenecen al frente rebelde sunita y actúan en la región del Golán. Tzurkov señala que Israel habría iniciado esta medida para frenar las posibles intenciones sirias e iraníes de traspasar la frontera hacia Israel. En el otro sector de este frente, es decir en la frontera israelí con el Líbano, la IDF se prepara para diversos escenarios bélicos en cuyo centro se encuentra una operación terrestre a gran escala. En el transcurso de ese tipo de acciones bélicas, los soldados del ejército israelí (a diferencia de lo que sucedió en la Segunda Guerra del Líbano de 2006) son preparados para la forma de combate guerrillera del adversario. También se hará uso de nueva tecnología desarrollada por Israel. Se trata de armas, vehículos todo terreno y aviones no tripulados a control remoto, para causarle al enemigo los mayores daños posibles limitando las pérdidas propias. Para prepararse para los combates de una guerra de ese tipo, los soldados israelíes ya realizaron amplias maniobras en terreno montañoso parecido al del Líbano. Algunas de estas prácticas, en las que también participaron las fuerzas aéreas israelíes, se llevaron a cabo en las regiones montañosas de Chipre y de Grecia.

Además de un frente bastante amplio por tierra, la IDF también se verá confrontada en otro frente: la amenaza contra la población civil israelí proveniente del arsenal de misiles de Hezbolá. Preparándose para un escenario de ese tipo, la IDF y el ejército de EE.UU. recientemente realizaron maniobras conjuntas. En las mismas participaron varios miles de soldados estadounidenses, quienes juntamente con sus camaradas israelíes realizaron un entrenamiento en el puerto de Haifa. A través de diversas simulaciones, los soldados participantes practicaron la interacción de los sistemas israelíes y estadounidenses, ensayaron la defensa contra misiles balísticos, y también el funcionamiento de los sistemas israelíes de defensa contra misiles Chetz (flecha), Cúpula de Hierro, Honda de David, y el Sistema Patriot americano. Los sistemas de defensa contra misiles que fueron desarrollados en Israel y adoptados por el ejército estadounidense, forman un importante frente de defensa. Aun así, será difícil proteger herméticamente a Israel contra los misiles de Hezbolá. Según estimaciones, esta organización activa en el Líbano y apoyada por Irán, dispone de alrededor de 100,000 misiles de diversos tipos. Si bien los sistemas de defensa contra misiles ofrecen una buena protección, habrá que tomar medidas adicionales para la protección de los civiles israelíes. En este contexto está claro que se debería destruir lo más temprana y ampliamente posible las rampas de lanzamiento de esos misiles. Justamente para eso se prepara la IDF con las maniobras de sus tropas terrestres. Acerca de esto el comandante responsable por el ejército, General Kobi Barak, señaló: “Tendremos que actuar rápidamente para eliminar esta amenaza contra la población civil israelí lo más inmediatamente posible”. Otro oficial expuso en este contexto que esta vez la IDF también fijará su atención en un objetivo adicional: Hassan Nasrallah, el líder de Hezbolá. “Si en los próximos enfrentamientos conseguimos eliminar a Hassan Nasrallah, lograríamos un cambio decisivo en esta guerra”.

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