Siria, Israel, Irán y el Mahdi

Zwi Lidar

Las instalaciones iraníes en Siria son un componente de la fe chiita-islámica relacionado con la aparición del Mahdi. Algunas versiones de esta aparición de un mesías también tienen algunas características judías.

En general, se parte de la base que el involucramiento iraní en la guerra civil siria tiene el propósito de mejorar la posición estratégica de Irán en la región. De hecho, este objetivo ya fue alcanzado. Hoy Siria es parte de un largo corredor de tierra que establece una conexión entre Teherán y el Mar Mediterráneo, y que contribuye considerablemente al fortalecimiento y la expansión de la influencia de la República Islámica Irání, convirtiéndola definitivamente en un importante poder regional. No obstante, detrás de la intervención iraní en Siria, parece esconderse algo más, una historia mucho más grande que tiene que ver con la fe chiita en la aparición del Mahdi (descendiente del Profeta Mahoma), que debe manifestarse en los últimos tiempos y a quien se le atribuye que quitará la injusticia del mundo. Desde el punto de vista del régimen Ayatolá de Teherán, esto hace que este “puente de tierra” tenga un significado religioso inmensurable, ya que, en definitiva, preparará el camino para la llegada del Mahdi, a través de quien finalmente reinará la justicia en el mundo.

Si bien el concepto del Mahdi (en quien creen los musulmanes chiitas) no proviene del Corán, las historias que tratan del nacimiento del Mahdi, su ascenso al poder y su salvación del mundo son componentes del “Hadiz”, la transmisión de los dichos y hechos del Profeta Mahoma y otros. La corriente del islam chiita que cree en el concepto de “Mahdi”, conoce no menos de 6,000 versiones Hadiz con respecto al Mahdi y la visión de los últimos tiempos. Según una de esas versiones, su aparición será en conexión con una guerra civil cruel que se desencadenará en Siria y les costará la vida a cientos de miles. La tradición agrega que esa guerra civil se extenderá por largo tiempo, y que cuando los combates se calmen en una región, rebrotarán más en otra, hasta que finalmente aparecerá el Mahdi. Otra versión pone al fundador de la Shía (literalmente “seguidores”) en el foco de interés. Abú l-Hasan Alí ibn Abú Tálib fue primo y al mismo tiempo yerno del Profeta Mahoma (por medio del casamiento con su hija Fátima). Llegó a ser califa después de la muerte de Mahoma, y la discusión sobre la legitimidad de esta sucesión llevó a la división del islam en chiítas y sunitas. A este hombre se le adjudica la profecía de que portadores de banderas amarillas llegarían del oeste y participarían en la guerra en Siria. A quien no lo tiene presente, le recordamos: ¡el color de la bandera de Hezbolá, que domina en el Líbano, que se encuentra al oeste de Siria, es amarilla! Por esta razón no debe sorprender que la agencia noticiera estatal de Irán haya informado en el tono correspondiente sobre el discurso de un miembro del Parlamento, quien denominó la participación de Hezbolá en la guerra en Siria al lado de los combatientes de Irán como cumplimiento de esa profecía, interpretando esto como una clara señal de la pronta llegada del Mahdi.

Pero aún existen algunas versiones más del Hadiz sobre el tema Mahdi que son sumamente interesantes. Según esas versiones, el gran acontecimiento de la aparición del Mahdi va de la mano con algunas características judías. Cuándo él se manifieste, proclamará el verdadero nombre de Dios en hebreo. La vara que sostendrá en su mano será la vara de Moisés, en el cuello llevará el sello de Salomón, y por medio de sus manos, saldrá a luz el santo arca del pacto del pueblo de Israel juntamente con la presencia divina. El arca del pacto le ayudará a ocupar ciudades y países, y a poner derecho y orden en el mundo. Además, es interesante que esta creencia apocalíptica chiita carece de un elemento que para los judíos, sin embargo, es una característica de singular importancia: Jerusalén. Por lo tanto, resulta que, en el sentido religioso, Jerusalén no tiene ninguna importancia para los chiitas. Al-Aqsa (mencionada en el Corán) es en realidad aquel “lugar alejado” que se encuentra en el cielo, pero no en Jerusalén. Para la creencia chiita, existen en Iraq mezquitas muchísimo más significativas que justamente la mezquita Al-Aqsa en Jerusalén.

Los elementos mesiánicos de la política iraní son de especial relevancia para Israel. Estos ilustran que, a través de ellos, también se le da una dimensión religiosa a la lucha en contra del establecimiento de Irán y Hezbolá en la región. De modo que si esto es entendido como una medición de fuerzas (que no es otra cosa sino una guerra religiosa), todo historiador, por ingenuo que sea, inmediatamente prestará atención y señalará que las guerras religiosas en la historia de la humanidad han sido las más largas y las más amargamente disputadas.

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