¿Servicio del templo en Galilea?

Zwi Lidar

Hallazgos arqueológicos relacionados con antiguos ritos del templo y las ordenanzas de pureza fueron descubiertos en la localidad de Migdal. Dichos objetos hacen suponer que sacerdotes que huyeron continuaron allí su servicio del templo.

Una pala de bronce que data del tiempo del Segundo Templo fue descubierta durante excavaciones arqueológicas en la región de Migdal en el Mar de Galilea. Este descubrimiento causó gran sensación entre los científicos no solo por tratarse de un hallazgo relativamente extraño: una pala de bronce del tiempo de la Revuelta Bar-Kochba, trabajada de manera similar hasta en los detalles más pequeños, fue descubierta hace un tiempo por Yigael Yadin en las cuevas de la parte sur del Mar Muerto. Este tipo de palas eran usadas en el templo de Jerusalén, entre otros para el incienso. Este y otros descubrimientos realizados en Migdal hacen que los científicos encuentren una conexión directa entre este lugar a orillas del Mar de Galilea y el período tardío del Segundo Templo en Jerusalén.

Cerca de ocho años atrás en esta región de Galilea, un grupo de trabajadores se topó con los restos de una sinagoga que fue construida a mediados del siglo I d.C. Estos restos fueron descubiertos durante una excavación de emergencia, necesaria para la construcción de un albergue en ese lugar, y los trabajos tuvieron que ser suspendidos temporalmente a causa del significativo hallazgo. En el centro de los restos de la sinagoga se descubrió una piedra caliza esculpida como altar rectangular, sobre la que se talló la representación de una menorá tal como en su tiempo había estado en el templo de Jerusalén. En la piedra se pueden reconocer también otras figuras que no dejan dudas de que se refieren al templo en Jerusalén. Por ejemplo, se distingue la representación de otros objetos rituales y la indicación de estructuras de construcción, que no pueden ser otra cosa sino el acceso al Lugar Santísimo del templo. Esta sinagoga fue construida algunas décadas antes de la destrucción del Segundo Templo por los romanos en el año 70 d.C. De ahí que los científicos parten de la base de que este altar, que causó gran sensación en el mundo entero y que llamaron Piedra de Magdala, fue fabricado según las descripciones de un sacerdote (en hebr. Cohen) que había visto el templo con sus propios ojos y que conocía muy bien los ritos que allí se realizaban en aquel tiempo.

En los últimos siete años la investigación arqueológica en Migdal, la población bíblica de Magdala, continuó. Las excavaciones se encuentran bajo la dirección de la Dra. Marcela Zapata-Meza, de México, quien dirige el Proyecto Arqueológico Magdala a pedidos de la Universidad Anáhuac de México. Ella trabaja junto a la Dra. Dina Avshalom y Arfan Najar, quienes como representantes del Departamento de Antigüedades Israelíes supervisan los trabajos. Antes de encontrar la pala de bronce, estos arqueólogos se encontraron con una residencia y con cuatro baños rituales, parecidos a aquellas instalaciones de baño con fines rituales que se habían encontrado en el Barrio Herodiano de Jerusalén. En estas excavaciones se descubrieron también recipientes de piedra caliza utilizados aparentemente para guardar agua para los rituales de purificación.

La gran concentración de hallazgos arqueológicos que datan del siglo I d.C. y tienen conexión con el servicio del templo y el cumplimiento de las ordenanzas de pureza, motivaron a los científicos a establecer una tesis fascinante. Algunos llegaron a la conclusión de que el poblado bíblico de Magdala junto al Mar de Galilea llegara a ser algo así como un lugar de refugio de la casta sacerdotal durante la ocupación romana de Jerusalén, o sea en el tiempo en que el templo aún no había sido destruido. Aparentemente, los sacerdotes querían conservar su anterior modo de vida por lo cual se encontraron en ese lugar los objetos rituales y elementos edilicios fundamentales para el servicio del templo.

Migdal, o Magdala en el Nuevo Testamento, es mencionado como lugar de residencia de María de Magdala, llamada también María Magdalena. Solo unos pocos años después, se estableció allí el gobernador José ben Mattitjahu, a quien podemos conocer por el historiador romano Flavio Josefo, y quien en aquellos tiempos (es decir, antes de cambiarse al lado romano) aún se encontraba en el liderazgo de los rebeldes judíos en Galilea. Como historiador romano, Flavio Josefo nos trasmitió un relato muy preciso de la sangrienta conquista de Migdal (casi una masacre), acometida por Tito en el año 67 d.C.

Los variados hallazgos arqueológicos y el significado histórico de este sitio, aún hoy causan revuelo y hacen aparecer nuevas teorías con respecto a la cultura sacerdotal que claramente florecía en este lugar. Para el 2018, la arqueóloga mexicana Dra. Zapata-Meza tiene en mente una publicación en forma de libro, en la cual pretende describir en detalle los objetos hallados, y tratar también con su significado e interpretación.

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