Sensación en subasta de artículos de Hitler

Antje Naujoks

La casa de subastas bávara seguramente había contado con ganar una apreciable suma, después de todo se trataba de objetos personales de Hitler y de otros nazis de alto rango, pero lo que finalmente sucedió sorprendió a todos.

Yad Vashem y la Asociación Judío-Europea ya de antemano habían dado una voz de alarma e intentaron evitar la subasta. Juntamente con otras organizaciones judías prominentes, se opinaba que era moralmente reprochable rematar objetos como el cilindro, la caja de cigarros de plata, al igual que cartas personales de Adolf Hitler. En la promoción, la casa de subastas Hermann Historica, con sede en el distrito de Múnich, además había presentado otros objetos personales de antiguos dirigentes nazis. Como ya de antemano hubo mucho escándalo por la subasta de estos y otros devocionales nazis provenientes de los bienes personales de Eva Braun, el gerente de la casa de subastas Bernhard Pacher había hecho anunciar en la página web de la casa, que los “objetos subastados” podrían ser utilizados solo para enseñanza, investigación, arte y ciencia”. Ya en la subasta, el gerente decía creer que entre los postores no habría ningún tipo de personas cuestionables, y mucho menos del entorno neonazi. Las organizaciones judías no estaban tan seguras en cuanto a esto, y siguieron de cerca el asunto. La casa de subastas sabía que habría un postor que estaría conectado por teléfono. Pero fuera de ese hombre, tan solo el Keren Hayesod, la organización autorizada por ley israelí que reúne donaciones para el Estado de Israel, llegó a saber media hora antes de comenzar la subasta de lo que sucedería luego.

Durante el remate, los carteles se levantaban rápidamente después del anuncio de la oferta mínima. En muy poco tiempo, el precio del cilindro de Hitler subió de 12 500 a 30 000 euros. Al final se fue por 50 000 euros. El cilindro quedó para el postor en el teléfono. Ya al suceder esto, un murmullo atravesó la sala, según el informe de prensa. Sin embargo, la sorpresa de los presentes crecía con cada artefacto, ya que todos se quedaron sin nada: el postor anónimo en el teléfono siempre los aventajaba. Al final de la subasta, él había gastado 660 000 euros, pero no le interesaba la suma ni los objetos adquiridos. “Primero tuve la idea de destruirlos, pero luego me quedó claro que no era yo quien debía decidir lo que sucedía con eso”, dijo después en una entrevista.

Si bien durante la subasta misma se mantuvo anónimo, se encargó de que inmediatamente después de terminada la misión su nombre fuera conocido, si bien solo en conexión con una explicación detallada de su intención. Abdallah Chatila temía que ya tan solo su nombre en conexión con la compra de esos objetos dejara suponer motivos impropios. Por esta razón, le era importante dar una declaración de prensa inmediatamente después de terminada la subasta, para dejar claro que él, como cristiano procedente del Líbano que vive en Suiza, desea esforzarse a favor de la tolerancia entre los seres humanos.

A Chatila le era importante “adquirir para la humanidad” a estos objetos que, según su opinión también, ni siquiera debieron haber sido subastados y que bajo ningún motivo debían llegar a las manos equivocadas. En una entrevista subsiguiente dijo que no le importaba exactamente qué se subastaba allí y cuánto le había costado, tampoco le interesaría que los vendedores se habrían enriquecido un poco. “Vivimos en un tiempo en que el populismo de derecha, el racismo, el antisemitismo y la islamofobia se han hecho grandes.” Como él ve que las personas son impulsadas por la intolerancia, desea sentar un precedente justamente contra eso.

Por esta razón, él entregó los objetos al Estado de Israel, y con eso, a Yad Vashem por intermedio del Keren Hayesod. El presidente del memorial israelí del Holocausto enfatizó que estos objetos no serán puestos en exposición bajo ningún concepto. Chatila se cuenta entre las 300 personas más adineradas de Suiza. Durante un encuentro en Israel, él recibió de Sam Grundwerg, el presidente mundial del Keren Hayesod, como agradecimiento, una rosa fabricada de un trozo de metralla de un misil proveniente de la Franja de Gaza. También el presidente del Estado de Israel, Reuven Rivlin, en un encuentro con el empresario libanés-suizo, elogió los motivos de este, por los que Chatila además fue honrado por Yad Vashem en una ceremonia especial en el memorial del antiguo campo de exterminio nazi Auschwitz. “Me siento honrado por esta distinción y deseo enfatizar, que es el derecho del pueblo judío –y de todos los demás humanos también– vivir libremente y con seguridad su religión.”

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