Se halló impresión de sello de hombre bíblico

Antje Naujoks

La impresión del sello tiene 2 600 años de edad y confirma la existencia de Natán-Melec mencionado en la Biblia como “siervo del rey”, tratándose del rey Josías quien en la parte tardía del siglo VII realizara amplias reformas religiosas.

Siempre de nuevo la gente se electriza en Israel cuando los arqueólogos descubren objetos que presentan pruebas contundentes de las narraciones de la Biblia. Esto sucede sobre todo cuando se trata de un objeto que puede ser datado en el tiempo del Primer Templo, ya que no es muy frecuente que se encuentren objetos tan antiguos. Si, además, en un objeto de ese tipo se puede descifrar un nombre mencionado en la Biblia, y la condición del entorno en que se descubrió el objeto señala sin lugar a dudas un acontecimiento histórico, entonces las emociones en científicos, al igual que en laicos, en Israel son difíciles de describir.

La Autoridad de Antigüedades de Israel, en cooperación con los departamentos de arqueología de diversas universidades, continúa realizando excavaciones extensas en la llamada Ciudad de David. Tal como indica el nombre de esta región, el pueblo de Israel comenzó a poblar esta zona en la pendiente sur del Monte del Templo en el tiempo del rey David. Allí ya se han hecho descubrimientos sensacionales. Los responsables de las excavaciones actuales en el llamado Estacionamiento Givati son Yuval Gadot de la Universidad de Tel Aviv y Yiftah Shalev de la Autoridad de Antigüedades de Israel juntamente con su equipo de excavación. Ellos, además de la ya mencionada impresión de un sello en arcilla, descubrieron otro sello interesante en el que también se puede leer un nombre bíblico: Matanyahu. Pero de no menor importancia es que encontraron estos objetos en los restos de un edificio que en su tiempo fue destruido por un gran incendio. Tanto el tamaño como también la calidad arquitectónica de este edificio sugieren que se trata de un establecimiento público. Sin lugar a dudas, se le debe conectar con el sistema administrativo existente en aquel tiempo en el reino de Judá, sistema que los expertos denominan de altamente desarrollado. Los restos del edificio de piedra, madera y cerámica que son testigos de un incendio enorme, permiten situarlo en el año 586 a.C. Eso significa que dicho edificio fue destruido en el correr de la devastación babilónica de Jerusalén mediante el fuego, del cual también cayó víctima el Primer Templo, como lo narra 2 Reyes 25:9-10. Eso, en sí mismo, ya es una sensación.

Los objetos que se encontraron en estos restos de edificio datan al tiempo anterior a dicho incendio. Al menos, con respecto al ya mencionado sello, con el nombre Natán-Melec se puede decir, que este hombre fue un funcionario de alto rango en la corte del Rey Josías, quien se convirtiera en rey del reino sur Judá en el 640 a.C. a la edad de ocho años, y reinó hasta su muerte en 609 a.C. Este rey entró a la historia por sus reformas religiosas amplias. Justamente en conexión con estos esfuerzos de abolir la idolatría, y de centralizar la adoración a Dios en Jerusalén, es que también se menciona al dueño del sello Natán-Melec: “Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol a la entrada del templo de Jehová, junto a la cámara de Natán-Melec eunuco, el cual tenía a su cargo los ejidos; y quemó al fuego los carros del sol” (2 Reyes 23:11). La Dra. Anat Mendel-Geberocich, quien descifró las letras del hebreo antiguo de la impresión del sello de un centímetro de tamaño, dijo al respecto: “No podemos decir con seguridad absoluta si el Natán-Melec mencionado en la Biblia realmente haya sido el dueño de este sello.” Aun así, ella está convencida que este “siervo del rey” en aquel entonces era tan conocido, que era posible limitarse a la mención de su nombre, y que con base en el lugar del hallazgo y la datación “es imposible ignorar detalles que establecen una conexión”. Lo que contribuye decisivamente a la importancia de este hallazgo es, que los objetos no solamente fueron encontrados en Jerusalén, sino incluso in situ, en su contexto arqueológico auténtico.

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