¿Retorno de EI en el Sinaí?

Antje Naujoks

Cuando los Estados occidentales proclamaron que el Estado Islámico estaría vencido, muchos expertos indicaron que este no sería el final de esta cosmovisión radical-islamista. De hecho, el EI nuevamente está regresando al centro de la escena, y eso en varios países del Oriente Medio a la vez.

La organización terrorista Estado Islámico (EI), en el verano del 2014, es decir algo más de una década después del surgimiento de la asociación, proclamó en Siria y en Iraq su califato, un reino que está subordinado al «representante del enviado de Alá». Esta formación artificial fue desarticulada repetidamente en la primavera de 2019 por tropas occidentales que luchaban en la región. Aun así, desde hace algunas semanas, EI hace los titulares con un retorno. Se trata allí tanto de un reavivamiento de las confrontaciones con los combatientes armados del EI en Siria, en las que el dictador Assad parece seguir en un callejón sin salida, como en el Iraq que actualmente parece tener un gobierno relativamente estable, que además quiere hacer frente al Irán, para agrado de los EE.UU. Pero no solamente ahí es donde los combatientes de EI nuevamente se hacen sentir, sino también en el Líbano, que a causa de la pandemia del COVID-19 definitivamente se encuentra ante un abismo económico.

Estos, no obstante, no son los únicos países en que el EI hace los titulares en Oriente Medio. Ya temprano, esta organización terrorista intentó establecer retoños también en el continente africano. A nivel internacional, en este contexto, lo que probablemente más se percibió fue Nigeria y la organización terrorista Boko Haram cercana al EI. Por lo demás, esta organización dio qué hablar sobre todo a lo largo de la costa norteafricana, en Libia, Argelia y Túnez. También Egipto debe ser mencionado, sobre todo la Península del Sinaí sujeta a este país, en la que Israel tiene su frontera con este estado vecino, con el cual desde 1979 le une un acuerdo de paz, y con el que desde la presidencia de al-Sisi existe una cooperación especialmente buena en el sector de seguridad.

En Egipto, pero sobre todo en la Península del Sinaí, que a menudo es caracterizada como patio trasero descuidado del país del Nilo, ya estuvo activa desde principios de 2011 una organización terrorista radical-sunita llamada Ansar Bait al-Maqdis –«Los Patrocinadores de Jerusalén». Como ya lo señala el nombre, su mirada se dirigía a la Santa Ciudad, es decir, contra Israel. Esta organización terrorista, entre otros, fue responsable de atentados contra el gaseoducto a través del cual Egipto provee a Israel de gas natural. En 2014, esta organización salafista cambió su nombre a Wilayat Sinai (Provincia del Sinaí [del Califato]), con lo que quería reforzar el juramento de fidelidad que había hecho frente al EI. En los años siguientes, los seguidores de este grupo realizaron cada vez más atentados escandalosos contra el ejército egipcio, lo que llevó al presidente del país a no solo proceder masivamente contra estos terroristas, sino también a reunir más tropas en la Península del Sinaí a raíz de una autorización especial otorgada por Israel. Los medios de comunicación internacionales quedaron relativamente silenciosos después de uno de los últimos atentados más grandes del 2017 –que afectó a dos iglesias coptas del país nada menos que el Domingo de Ramos.

Ahora, otra vez, salió el Sinaí en los titulares. Por un lado, se remonta esto al presidente estadounidense Trump, quien anunció que retiraría a los soldados de EE. UU. que participan en las Multinational Forces and Observers (Fuerza Multinacional de Paz y Observadores). Se trata aquí de militares de 13 naciones, pero los EE. UU. con 452 soldados, son el contingente más grande, y además juegan un rol especialmente importante en el control fronterizo. Israel tiene una de sus fronteras más largas hacia el Sinaí, que es de 240 kilómetros, de modo que no debe asombrar, que inmediatamente después de conocerse al anuncio de Trump, organizaciones judías de los EE. UU. pidieron la palabra para protestar fuertemente contra un paso de este tipo.

Por otro lado, esto llega en un momento en que el EI en el Sinaí otra vez ha salido al público con notificaciones. Solo pasó un tiempo corto entre la renovación del juramento de fidelidad de los combatientes de EI del Sinaí –varios miles– frente al nuevo jefe de EI Abu Ibrahim al-Hashimi al-Kurashi a fines de 2019 y el llamado a dirigir las actividades en el Sinaí «hacia Jerusalén y contra Israel». De esto ya trató el experto israelí, Dr. Shaul Shay, quien no solo ha servido y combatido en la región como soldado de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI), sino quien tanto como soldado y también civil conoce muy bien los temas de seguridad en torno a Egipto y la Península del Sinaí. El Dr. Shay, como científico del Centro Interdisciplinario Herzliya, resumió lo que muchos medios de comunicación trataron en reportes individuales: que el Wilyat Sinaí otra vez está realizando más atentados que, si bien en la actualidad se dirigían exclusivamente contra el ejército egipcio, pero que –a pesar de la buena coordinación con Egipto– debían mantener a Israel en estado de alerta, y aun más en tiempos en que la mayoría están dedicados a la lucha contra el virus; una situación de debilidad del adversario, que los islamistas radicales intentan aprovechar para sí.

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