Primer partido judío-cristiano de Israel

Antje Naujoks

No es una idea nueva, pero un nuevo partido que se hizo inscribir en el registro de partidos para presentarse en las próximas elecciones de la Knéset. Una première le es segura al partido: es la primera agrupación política de judíos y cristianos en Israel.

Desde su fundación, Israel ha visto ir y venir a muchos partidos. A pesar de que la política israelí desde hace décadas se caracteriza por partidos grandes establecidos desde hace años, se debe denominar el paisaje político del país como uno de múltiples partidos. En 2013, para las elecciones parlamentarias israelíes se presentaron 32 partidos, de los cuales doce entraron al parlamento. De los 25 partidos que en las últimas elecciones de marzo 2015 se esforzaban por el favor de los votantes, diez están representados en la Knéset. También en las coaliciones de gobierno israelíes tradicionalmente participan varios partidos. Actualmente gobierna el Likud de Netanyahu, que con 30 de los 120 escaños parlamentarios es el partido más grande de los representados en la Knéset, gracias a una coalición con cinco partidos.

No solamente un gran número de partidos en parlamento y coaliciones de gobierno caracterizan la imagen, sino también aspectos como religión y pertenecía étnica surten efecto mucho más allá del posicionamiento político entre derecha, medio e izquierda. El parlamento israelí conoce partidos que se dirigen de manera planificada a votantes árabes o rusos, como también a partidos judío-religiosos que además responden a diversas corrientes del judaísmo. En resumen, eso significa que el mosaico heterogéneo de la sociedad israelí con su multitud de comunidades religiosas y étnicas se refleja claramente en el paisaje de los partidos políticos y con eso también en el parlamento israelí.

Uno podría pensar que Israel ya habría visto la fundación de partidos de todo tipo de colores: con énfasis en protección del medio ambiente, europeización, protección animal hasta la legalización de la marihuana y agrupaciones de padres solos y también de personas de tercera edad. No obstante, una inscripción en el registro de partidos del ministerio de justicia israelí ocurrida a mediados de mayo 2018 mostró que aún el paisaje polifacético de partidos de Israel logra presentar una novedad, ya que el partido Gush Ha Tanakhi, que significa “bloque bíblico”, es el primer partido en la historia israelí que explícitamente da prioridad a una colaboración de judíos y cristianos.

La fundación de este partido judío-cristiano, que piensa presentarse en las próximas elecciones de la Knéset, se remonta a Dennis Avi Lipkin. Este hombre, nacido en Nueva York, reside la mayor parte de su vida en Israel, donde él vive en Kedar, uno de los asentamientos del Gush Etzion. Lipkin, judío creyente, padre de dos hijos y de varios nietos, es conocido especialmente en las comunidades de las iglesias evangélicas de los EE.UU., porque allí aparece a menudo como conferencista. Ya desde hace años, él reúne a su alrededor a personas con ideas afines, judíos como cristianos, que como él, consideran que juntos se debe superar 2,000 años de animosidades y finalmente actuar como hermanos y hermanas aunando fuerzas. Él considera que es más que momento para que en el Estado judío finalmente también los cristianos, que pagan impuestos y sirven en el ejército, obtengan una representación en el parlamento, lado a lado con los israelíes judíos.

Por consiguiente, dice en los estatutos de fundación del partido, entre otros: “el bloque bíblico protege a todo aquel que cree en la Biblia, y se opone a la limpieza étnica de judíos y cristianos en la tierra de Israel”. Para lograr su objetivo de lograr tres escaños en la Knéset en las próximas elecciones, él les habla a judíos y cristianos ante el trasfondo de conceptos morales compartidos y presenta un liderazgo de partido igualitariamente ocupado por judíos y cristianos. Lipkin y compañeros de lucha creen, además, que su partido no solamente llegará a los árabes cristianos de Israel, sino también a partidarios no-judíos de rusos inmigrantes. Ellos enfatizan la importancia de su paso ante el trasfondo del versículo bíblico: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré” (Gn. 12:3).

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