¿Pierde Israel el apoyo de los judíos estadounidenses?

Mori Lidar

Encuestas sugieren que existe y crece una brecha entre Israel y los judíos residentes en los EE.UU. Ahora también el presidente del Congreso Mundial Judío, señaló este peligro y aun criticó al estado judío.

Lo grande e importante que es el apoyo de la comunidad judía en los EE.UU. para la seguridad del estado judío, no es necesario exponer en detalle. Esta comunidad judía, que a propósito es la más grande del mundo, siempre se ha esforzado fuertemente por el bien de Israel, y además ha reunido enormes sumas en donaciones para ayudar los más diversos proyectos en Israel. Desde el punto de vista de Israel, esta comunidad judía demuestra una solidaridad sin precedentes con el Estado judío, razón por la cual le corresponde una importancia estratégica. Pero desde hace algún tiempo, se perfilan cambios radicales. Al principio, parecía ser una brecha que se abría entre los judíos estadounidenses y el Estado judío. Se hizo sentir un distanciamiento, que se remonta a dos aspectos que hicieron que los judíos americanos tomaran distancia con Israel: por un lado, se debe nombrar el tema Estado y Religión, por el otro lado, es el tema de la línea política del gobierno israelí en relación a los palestinos, esto inserta otra cuña en este enmarañado polifacético de relaciones.

En los EE.UU., también viven judíos ultraortodoxos, pero ellos allí solamente son una pequeña minoría. La mayoría de los judíos que residen en los Estados Unidos se adhieren a las corrientes liberales y conservadoras del judaísmo. También en Israel, los judíos ultraortodoxos son tan solo un pequeño grupo de la población, pero a diferencia con los EE.UU., ellos determinan la orientación de la vida público-judía. A presión de esta minoría, el gobierno israelí llevó adelante una ley, que todas las conversiones a la fe judía deban efectuarse de acuerdo al rito ultra ortodoxo, y que un reconocimiento de conversión al judaísmo sola y únicamente le incumbe al Gran Rabinato del Estado de Israel. Incontables personas en los EE.UU. que se entienden a sí mismos como judíos y, a menudo, también llevan un estilo de vida de características judías, en Israel, por lo tanto, no son considerados judíos. A causa de la presión que la comunidad ultra ortodoxa en Israel ejerce, el gobierno israelí hace algún tiempo atrás además retiró una decisión, que era de suprema relevancia para los judíos estadounidenses. El gobierno de Netanyahu había prometido, que en una parte del Muro de los Lamentos se crearía una sección igualitaria, de modo que no solamente hombres y mujeres puedan orar juntos allí, sino que también se pudiera practicar allí ritos correspondientes al judaísmo liberal y conservador. La retirada de esta promesa una vez hecha fue sentida por la mayoría abrumadora de la comunidad judía de los EEUU como abuso de confianza y bofetada. Eso tiene consecuencias dolorosas, como mostró una de las encuestas más recientes, que fue publicada a través del ministerio israelí para Asuntos de la Diáspora. Alrededor del 40 por ciento de los judíos residentes en los EE.UU. ya no sienten ningún vínculo con Israel.

Otras brechas se perfilan ante el trasfondo de la postura del gobierno israelí actual hacia asuntos palestinos. La mayoría de los judíos de los EE.UU., que se clasifican a sí mismos como liberales con respecto a los ritos judíos, políticamente más bien están del lado de la izquierda. Ellos no están entre los adeptos de Trump, sino seguidores de los demócratas. Desde su punto de vista, el gobierno israelí cada vez se aleja más de la fórmula de paz “Dos estados para dos pueblos”. Anterior a la reunión anual de AIPAC, un grupo de presión pro-Israel en los EEUU, se realizó otra encuesta sobre este tema. De eso se desprendió que un 75 por ciento de los judíos estadounidenses no están a favor de la política correspondiente del gobierno israelí.

A este estado de ánimo, recientemente, también le dio expresión el presidente del Congreso Mundial Judío, Ron Lauder. La postura personal de Lauder debe ser clasificada más bien como conservadora, de modo que él es identificado con los republicanos. Además de eso no es secreto que, desde hace muchos años, él está entre los grandes defensores y donadores de Benjamín Netanyahu. Ahora él publicó un aporte en el New York Times, en el cual formula claramente que Israel estaría en el mejor camino a perder aún el último apoyo de los judíos estadounidenses. Lauder advierte de “declarar muerta” la Solución Dos Estados, y considera que: “Israel no debe ponerse de rodillas ante los religiosos.” Ambos complejos temáticos juntos llevarían a un distanciamiento definitivo entre Israel y “la comunidad judía más grande de la Diáspora”. Como Israel se somete ante la presión de una pequeña minoría de la sociedad israelí, entre los que él cuenta a los ultra ortodoxos y también a los colonos, “el estado judío aleja de sí a gran parte del pueblo judío… Definitivamente surge la impresión, que Israel se ha desviado de la visión humanista de Theodor Herzl.”

Los líderes de la comunidad judía en los EE.UU. desde siempre han evitado criticar a Israel públicamente o inmiscuirse en asuntos israelíes internos, sobre todo en temas alrededor del conflicto israelí-palestino. Que con esta tradición ahora rompa justamente el presidente del Congreso Mundial Judío y que para eso además escoja un escenario tan prominente como el New York Times, muestra que incluso en la dirección más bien conservadora de la comunidad judía de los EEUU se ha introducido un sentir de que ya no podrían ponerse del lado de Israel, ni del lado de la política del gobierno israelí como amigos con el mismo modo de pensar.

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