Nuevos hallazgos en Qumrán

Mori Lidar

Por primera vez desde hace 60 años, se encontraron nuevos indicios de la existencia de más pergaminos en la región de Qumrán en el Mar Muerto.

En 1946, un niño pastor beduino buscaba una cabra que se había extraviado del rebaño, desapareciendo en el desierto judío en la región del Mar Muerto. En lugar de encontrar a su cabra, el pastorcito descubrió en una cueva extrañas y grandes tinajas, y en ellas los primeros trozos de lo que hoy denominamos “pergaminos del Mar Muerto”. En el transcurso de la década posterior, se descubrieron alrededor de 929 pergaminos, que desde entonces mantienen ocupados a arqueólogos, fascinan a incontables otros científicos, y son objeto de discusión para los teólogos. Se trata de un tesoro sin par.

Los pergaminos del Mar Muerto fueron descubiertos en una de las cuevas de Qumrán en 1956. El área en que fueron hallados incluye alrededor de 240 cuevas e incontables grietas que pueden servir como escondrijos. Aun así, desde 1956, se han realizado pocas exploraciones arqueológicas en dicho lugar; si bien se ha revisado cada parte, no se ha realizado una investigación sistemática. Muchos tenían y siguen teniendo la opinión de que aquello que podría ser hallado ya ha sido descubierto, y si todavía existiera algún tipo de restos, estos ya deben haber sido saqueados hace mucho tiempo por ladrones de antigüedades. En otras palabras: muchos consideraban sin sentido continuar la búsqueda. Pero en 2017, se inició una nueva ronda de exploraciones arqueológicas, que permitió encontrar en una de las cuevas indudables señales de que allí también hubo tinajas, que no obstante, han sido robadas hace un tiempo considerable. Se descubrieron tiestos de cerámica, tinajas y cuencos que pueden ser datados en el tiempo del Segundo Templo. También se encontraron restos orgánicos (carozos de aceitunas y dátiles, restos de nueces) cuyo origen fue ubicado en ese período histórico. Al analizar los tiestos de cerámica más detalladamente, se descubrieron restos de cuero enrollado, aparentemente, no se trata de un pergamino, sino de un trozo de cuero que aún se encontraba en la fase preparatoria. Pero cuando los arqueólogos penetraron más profundamente en la cueva, debajo de la saliente de una roca, encontraron tres tinajas grandes destruidas. A causa de la presencia de los tiestos bastante grandes y de los restos de las tapas, no hay dudas de que allí en un tiempo se guardaban pergaminos. También fueron encontrados allí restos adicionales de telas (que en un tiempo rodeaban los pergaminos) y junto a ellas se descubrieron tiras de cuero con las que obviamente estuvieron atados dichos pergaminos. En un nicho cercano, se encontraron dos herramientas modernas que indudablemente fueron utilizadas por los ladrones de antigüedades para destruir las tinajas. El contenido ha desaparecido y seguramente permanezca así para siempre.

Aun cuando en esa región aparentemente no se hallará oro negro, la misma tiene un gran potencial de descubrimientos extraordinarios. En este sentido, el director de la Autoridad de Antigüedades, Israel Hasson expresó: “El significativo descubrimiento de otra cueva en la que en un tiempo se guardaban pergaminos, indica que aún nos queda trabajo en esta parte del desierto judío, y que siempre existe la posibilidad de descubrir tesoros culturales extraordinarios. A su vez, también queda claro que finalmente debemos correr la carrera contra el tiempo. De otro modo, también perderemos la última oportunidad de ganarles a los ladrones de antigüedades”. Al final de su exposición, Hasson hizo un llamado a preparar los fondos necesarios para “iniciar una operación histórica en la que también debería participar el público mundial. Debemos finalmente revisar esa región de forma sistemática”.

A este llamado, ya respondió un grupo que se denomina “Proyecto Cuevas de Qumrán”, compuesto por arqueólogos y colaboradores no profesionales, liderado por el arqueólogo Dr. Oren Gutfeld de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Al igual que Hasson, los miembros de este proyecto opinan que en los cientos de cuevas de la región pueden encontrarse aún más tesoros culturales de importancia para Israel, el pueblo judío y la humanidad entera. Algunos miembros de esta iniciativa también creen que se tienen buenas posibilidades de encontrar objetos rituales del Segundo Templo, puestos a salvo allí inmediatamente antes de la destrucción del mismo. De hecho, el llamado “Rollo de Cobre” que se conserva en la capital jordana Amán, contiene algunos indicios en este sentido.

La exploración sistemática del área de las cuevas de Qumrán es costosa. Algunas organizaciones estadounidenses han comenzado con la recaudación de fondos, y varios cristianos de dicho país interesados en el proyecto, ya manifestaron que aportarán apoyo financiero. Entretanto, se está planificando la continuación de los trabajos de exploración, que posiblemente comenzará en un futuro cercano.

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