Negación de la historia judía de Jerusalén

Antje Naujoks

Sin lugar a dudas, Israel trata de asegurarse de mantener en alto la presencia judía en Jerusalén, no obstante, no niega ninguna historia musulmana de la ciudad. Son los palestinos los que hacen todo para erradicar una conexión judía con Jerusalén.

Académicos de muchas disciplinas han tratado con asuntos de la historiografía, porque aun cuando se cree que la misma se base exclusivamente en hechos, igualmente juega un rol el enfoque metodológico, como también la “memoria histórica variante”, según el profesor israelí Dan Diner. En otras palabras: toda historia tiene dos o más lados. Si se piensa, por ejemplo, en los testigos oculares de un accidente automovilístico, todos han observado el mismo accidente, e incluso así, cada uno ha percibido algo diferente. Eso también es el caso en cuanto a los acontecimientos a partir de mayo 1948 en la entonces región del Mandato británico. Aquí se iniciaron dos procesos históricos paralelos. Mientras que para un lado la fundación del Estado de Israel era un acontecimiento grandioso y alegre, esto mismo para el otro lado era un suceso que causaba inseguridad y pérdida. Cuando en la historiografía entra en juego la propaganda que persigue un objetivo ideológico determinado, los hechos son distorsionados y deformados a discreción, son minimizados, suprimidos, negados o totalmente falsificados, de modo que incluso surgen historias totalmente nuevas. Es que en tales casos ya no se trata de hechos, sino del objetivo que se desea alcanzar.

En vista de la Tierra Santa, se sabe de un caso, en el que a través de un cambio de nombre de la región geográfica, se quiso borrar la historia judía. El cambio de nombre de Judea a Siria-Palestina por los romanos, fue el acto poderoso de un emperador; no obstante, parece casi inofensivo en comparación de la negación de la conexión judía con la Tierra Santa que en la actualidad es el orden del día en el mundo árabe en general, y en el mundo palestino en especial. Se pueden mencionar incontables ejemplos en los que los palestinos siguieron el ejemplo romano. Las sepulturas de los patriarcas en Hebrón sin vacilar fueron declaradas como Mezquita Ibrahimi, y la sepultura de Raquel cerca de Belén como Mezquita Bilal ibn Rabah, aún cuando allí nunca hubo una mezquita. Cuando se mira hacia Jerusalén y, sobre todo al Monte del Templo, queda claro que la Autoridad Palestina (AP) lleva adelante una guerra en cuanto a la orientación de la historiografía en la que cualquier medio parece ser apropiado.

Como el Monte del Templo por todos es visto como la pieza central del conflicto, la propaganda islámica, a más tardar desde el tiempo de las confrontaciones violentas de mediados de los años del 1930, comenzaron a reescribir la historia de ese santuario. En 1925, el Waqf todavía llegó a publicar un tipo de guía turística del Monte del Templo en la cual la historia del templo judío era representada, juntamente con citas bíblicas relevantes. Desde entonces, mucho ha cambiado, sobre todo desde la Segunda Intifada que comenzó en el año 2000. Desde ahí, la cosmovisión palestina niega totalmente la historia judía de esa área. Primeramente, fue Yassir Arafat quien declaró que en ese lugar no existió ni un primer ni un segundo templo de los judíos. En la actualidad, el Waqf, que como autoridad islámica escribe el año 1441, declara a voz en cuello: “Hace 3 000 años y hace 30 000 años, desde la creación del mundo, ya existía aquí una mezquita”. Si se sigue esta argumentación, por supuesto que también el Muro de los Lamentos es “parte de una mezquita islámica”.

La propaganda palestina tampoco hace un alto ante las fuentes escritas, entre ellas la Biblia –según la propaganda palestina, Jesús era palestino, lo que implica que Él no era judío– al igual que los rollos del Mar Muerto y las obras del historiador romano-judío Flavio Josefo. Esas fuentes de referencia por la propaganda palestina sencillamente son denominadas de “mitos”, y como “fabricaciones absolutamente falaces”, que se deben a “los ocupantes sionistas, fascistas y racistas”. De manera similar, también se desacredita los hallazgos arqueológicos que se corresponden con datos de la Biblia.

Cuán masivamente activa es la propaganda palestina en este tema se puede verificar en incontables citas de autoridades palestinas, de ministros, políticos, periodistas y eruditos en la página web de la organización no gubernamental Palestine Media Watch. Uno creería que eso es tan absurdo que el mundo solamente pudiera menear la cabeza, sin embargo, lo contrario es el caso. Que la UNESCO en el 2016 haya aceptado la controversia histórica de los palestinos, es una cosa. Pero llega a ser realmente alarmante cuando a los estudiantes de bachillerato de Finlandia en su examen de historia en el otoño 2019 se les presenta cuatro mapas de la Tierra Santa que, al igual que las preguntas del examen, reflejan exclusivamente la visión palestina del mundo.

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