Misteriosa liquidación eclesiástica

Zwi Lidar

El patriarcado griego-ortodoxo vende de manera amplia sus inmuebles de Jerusalén a empresas misteriosas. Se trata de la enajenación de propiedades valiosas por sumas realmente irrisorias.

Los inmuebles en Jerusalén Oeste son indudablemente costosos. Un solo metro cuadrado en una casa prestigiosa en el centro de la ciudad, desde la cual se tiene una vista a la Ciudad Vieja, puede costar hasta 85,000 euros. Pero, también por un metro cuadrado sin vista a la Ciudad Vieja, todavía se debe invertir alrededor de 50,000 euros. En vista de este nivel de los precios de los inmuebles en Jerusalén, uno se asombra de las ventas del patriarcado griego-ortodoxo. En 2010, por ejemplo, el patriarcado vendió una casa de tres pisos en la famosa calle King David de Jerusalén, casa que además tenía el potencial de ser ampliada en otros 2,000 metros cuadrados. La venta dio al patriarcado la suma de alrededor de 720,000 euros. Como comprador se presentó, en ese entonces, una empresa llamada Kronti Investment, registrada en el paraíso fiscal caribeño de las Islas Vírgenes británicas, y que solo puede ser denominada como misteriosa.

La venta de este inmueble, acerca del cual dijeron los expertos de Jerusalén que obtenerlo sería como sacarse la “grande de la lotería”, y que Kronti Investment embolsó, es solo una de las muchas ventas de este tipo que deben ser denominadas como bastante extrañas, e incluso misteriosas, que el patriarcado griego-ortodoxo de Jerusalén, dirigido por el Patriarca Theophilos III, está efectuando. Esto no solamente sucede en Jerusalén, sino también en otras ciudades de Israel. Según una pesquisa del diario israelí Haaretz, el patriarcado incluso vendió un barrio residencial entero de Jerusalén a Kronti. El barrio residencial Givat Oranim cuenta con alrededor de 240 viviendas, y fue vendido por el precio de 2.8 millones de euros. Un edificio de seis pisos, incluyendo viviendas de lujo y lugares de estacionamiento privado en la calle Hess (contigua a la calle King David), fue vendido por una suma de 2.1 millones de euros, mientras que un predio de 2,300 metros cuadrados en el barrio exclusivo de Baka fue enajenado por una suma que debe ser considerada como ridícula de ni siquiera 300,000 euros. Contrariamente a la venta del edificio en la calle King David, estas transacciones que afectan a cientos de familias judío-israelíes, recién verán sus consecuencias en algunos años, cuando expiren los contratos de arrendamiento actuales.

El patriarcado griego-ortodoxo dispone de alrededor del 60 por ciento de todas las propiedades eclesiásticas en Israel. Tan solo en Jerusalén Oeste hay propiedades eclesiásticas de 4,750 dunam (4.75 kilómetros cuadrados), que significan una superficie del diez por ciento del área urbana oeste. Otras iglesias que disponen de bienes raíces, en general no andan por el mercado de inmuebles. El patriarcado griego-ortodoxo, al contrario, se deshace de sus propiedades a gran escala. Tan solo hace dos años atrás enajenó, por casi 30 millones de euros, alrededor de 50 hectáreas de bienes inmuebles, los que todavía están bajo contrato de arrendamiento de una empresa israelí.

Los misteriosos negocios con Kronti Investment no solo hacen arquear las cejas, sino que también dan motivo para una verdadera preocupación. Si bien los representantes del patriarcado manifiestan públicamente que se trata de comerciantes fiables, el deseo de mantener su anonimidad hace que muchos observadores desconfíen. De alguna manera, aquí hay falta de fiabilidad. Ante la evidencia de otro suceso, además, cuesta confiar en las consideraciones del patriarcado. En 2004, los griegos enajenaron tres edificios en la Ciudad Vieja de Jerusalén, al igual que dos edificios cercanos a la Puerta de Jaffa de la Ciudad Vieja, en los cuales hay hoteles (Petra y New Imperial Hotel). Hasta el día de hoy, el patriarcado griego-ortodoxo trata de rescindir por medios de resolución judicial esos contratos, por causa de circunstancias turbias que llevaron a la cancelación de los mismos. El patriarcado también en ese entonces había vendido a “compradores anónimos”. Como se comprobó más adelante, detrás de esta empresa fantasma se encuentra la asociación judío-piadosa, que debe ser considerada como de extrema derecha nacionalista, Ateret Kohanim. Por eso se está aguzando el oído con respecto a Kronti Investment, ya que algunos suponen que también ahora se trate de una empresa fantasma. Por esta razón, ya están circulando nombres de judíos multimillonarios que podrían estar interesados en esto. Naturalmente, detrás de esta empresa, también podrían esconderse personas y organizaciones totalmente diferentes, como por ejemplo, inversionistas extranjeros que tengan entre manos intereses muy diferentes, como inversiones en el mercado inmobiliario de Jerusalén. Hasta ahora nadie sabe a dónde llevará esto.

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