Los flecos (tzizit) del manto de oración

Fredi Winkler

En la vestimenta de muchos judíos religiosos se ven colgar unos flecos en la cintura. ¿Qué significado tienen? Es una costumbre que remonta a Números 15:38-40, donde dice:

“Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan franjas en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada franja de los bordes un cordón azul. Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituyáis, para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos a vuestro Dios”.

Encontramos casi la misma ordenanza en Deuteronomio 22:12. Pero cuando miramos más de cerca el texto, constatamos que se refiere a otra cosa. Dice allí:

“Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras”.

¿Qué era ese manto? Y ¿cómo se vestían los israelitas? Debemos comprender que la vestimenta tradicional de los israelitas era diferente a de la de hoy. Solo podemos especular al respecto. Pero entendemos que los israelitas llevaban algo como un manto que consistía probablemente de una tela grande. Aún hoy, los judíos provenientes de Etiopía llevan una túnica que es simplemente un paño grande. Algo así habrá sido lo que usaban los israelitas.

Este manto tenía, pues, cuatro esquinas, siendo probablemente un paño rectangular. En estas esquinas había que colocar los flecos o las cuerdas. Tenemos hoy, en el manto de oración judío o talit, un vestigio de aquel manto. Y hasta hoy, los judíos ponen flecos en las cuatro esquinas del manto de oración, formados de hilos torcidos y anudados de una manera especial, conforme a tradiciones de la época posbíblica.

El mandato de Números 15:38-40, sin embargo, no habla de un manto de oración, sino del vestido común. Dice que se hagan franjas en sus bordes. La manera de vestirse suele cambiar en el correr de los siglos, lo que pasó también en el pueblo judío. La pregunta para los judíos siempre ha sido cómo cumplir con el mandato bíblico aun usando una vestimenta diferente. Así que se desarrolló en el judaísmo la costumbre de ponerse algo parecido a una camiseta sin mangas que se compone de dos pedazos de tela unidos sobre los hombros y abiertos o semiabiertos en los costados. De esta manera, la camiseta tiene cuatro esquinas en las cuales se pueden colocar los flecos. Por eso la llaman también el “pequeño talit”.

Estos flecos se dejan colgar fuera de la ropa a partir de la cintura, para que se vean. A veces se observan flecos especialmente largos. Parece que fue así ya en el tiempo de Jesús, pues Él se está refiriendo a esta costumbre cuando dice de los escribas y fariseos:

“Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos” (Mt. 23:5).

Por otro lado, también hay judíos que usan el pequeño talit sin que se vean los flecos. Consideran que la costumbre de los flecos o tzizit no está pensada para los demás, sino para uno mismo, para recordarnos los diez mandamientos de Dios.

Según la orden que Dios les dio a los israelitas por medio de Moisés, uno de los hilos de los flecos tenía que ser de un color azul púrpura. Esto, en general, ya no se practica hoy en día, argumentando que no se sabe con exactitud cuál es el color y cómo se produce. Hoy normalmente los flecos se hacen de hilos no teñidos, aunque hay algunos que sí elaboran flecos con un hilo azul en el medio.

Lo importante es el motivo de la ordenanza de los flecos: siempre es la de hacer recordar los mandamientos de Dios, para obedecerlos y para actuar en conformidad con ellos.

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