Libros de estudio que manifiestan perspectivas tradicionales

Antje Naujoks

Israel es el Estado judío. Al mismo tiempo, el país no solo es patria de una minoría cristiana, sino que también es la cuna del cristianismo. A pesar de las similitudes entre el judaísmo y el cristianismo, hay una historia complicada. ¿Cómo tratan con eso los libros de estudio israelíes?

La gente joven es el futuro de toda sociedad. No solamente los padres son quienes transmiten conocimiento, valores y normas, sino también la sociedad. La educación escolar juega un rol extraordinario en esto. En Israel, hasta los 16 años de edad existe la escolarización obligatoria en un sistema educativo que se divide en cuatro secciones: a. Instituciones estatales, b. Instituciones estatales religiosas, c. Instituciones árabes y drusas, con el árabe como lengua de enseñanza, d. Instituciones privadas que están bajo el patrocinio de diversos grupos religiosos e internacionales. En esta categoría también están las instituciones educativas ultra-ortodoxas, colegios internacionales y colegios coeducativos. 

Alrededor de un tercio de la población israelí está en edad escolar. La gran mayoría pertenece a la sociedad judía y va a colegios estatales, que son escuelas integradas. Los libros de estudio de las materias Historia, Ciencias Sociales o Educación Cívica y Religión, todavía siguen reflejando los paradigmas sociales predominantes. Que puede haber cambios, lo demuestra el plan educativo israelí sobre el tema del Holocausto. A partir de 1953 este tema fue recibido en el currículo escolar con dos horas de estudio. En 1963, llegaron a ser seis; en la década de 1970 eran alrededor de 60 horas de clase. Pero no se trata solo de cantidad, sino también de contenido: de un tema que en un tiempo era mencionado solamente con una relevancia marginal para el judaísmo de la diáspora, el tema shoá se ha convertido en un elemento esencial de la identidad israelí-judía, y en tanto, es trasmitido desde el principio de una manera totalmente diferente. 

El temario de la orientación de la identidad social ocupa a científicos de diversas especialidades. Las científicas israelíes Orit Ramon, Inés Gabel y Varda Wasserman, que dan clases en la Open University, analizaron los libros de estudio israelíes de siete décadas, para investigar el tema de lo que les fue y es trasmitido a los estudiantes de Israel sobre el tema del cristianismo. La obra en lengua inglés «‹Jesus was a Jew›: Presenting Christians and Christianity in Israeli State Education» (Jesús era judío: Presentando a los cristianos y el cristianismo en la educación del Estado de Israel), provee de importantes enfoques explicativos de la razón por la cual los israelíes tienen conocimientos fácticos demasiado deficientes sobre el cristianismo, y demuestra de dónde podrían provenir animosidades, e incluso quizás, timidez y temores frente al cristianismo. 

Las repercusiones de eso pueden ser encontradas en la realidad política y social actuales de Israel. Uno solo necesita pensar en la referencia de la sociedad mayoritariamente israelí-judía ante los judíos mesiánicos que viven en el país. Pero uno también debería recordar el incendio en la Iglesia de la Multiplicación de los Panes y los Peces en Galilea, y el intento recientemente ocurrido de cometer un atentado incendiario en la Basílica de Getsemaní en Jerusalén. Con toda razón el sacerdote jesuita David Neuhaus señaló en una reseña, que en el caso de los perpetradores se trataba de «judíos israelíes religiosos sionistas».

El estudio muestra varias «piedras de tropiezo», que eran y siguen siendo reflejadas en los libros de estudio israelíes con respecto a la representación del credo cristiano, a pesar de que hubo cambios positivos. Por un lado, se necesita mencionar el análisis relativamente modesto del cristianismo. Por otro, el credo cristiano es presentado exclusivamente desde la «perspectiva judía», «que se esfuerza por fortalecer tanto la identidad nacional judía, como también la identidad religiosa judía». Por esta razón el cristianismo no es presentado adecuadamente con respecto a su influencia sobre la cultura europea y sobre la civilización occidental. Pero las autoras también descubrieron que los libros de estudio israelíes presentan el cristianismo con un enfoque a la Iglesia Católica. «Esto no solamente refleja una gran ignorancia de los diversos credos cristianos, sino que es una defensa implícita del monopolio que mantiene el judaísmo ortodoxo en Israel». Por supuesto que hay libros de estudio que familiarizan a los estudiantes israelíes de manera más adecuada con el cristianismo, pero también hay aquellos que presentan a Jesús como un «predicador contrario a las tradiciones rabínicas judías», «quien fue condenado como instigador y aprendiz de hechicero», y que retratan el cristianismo no solamente como politeísta, sino también como carente de toda lógica. 

Ninguna imagen es blanca y negra; los matices que también aportan enfoques positivos no pueden ser pasados por alto. No obstante, una de las conclusiones da en el clavo: «Este importante libro confirma que, todavía hay unos cuantos obstáculos qué vencer». Esto es tanto más importante en estos tiempos, ya que muchos cristianos trabajan honesta, seria e incansablemente en corregir paradigmas históricos propios sobre los judíos y el judaísmo.

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