Las súper vacas lecheras de alta tecnología de Israel

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Las vacas lecheras israelíes tienen varios récords. No solamente dan más de la cantidad promedio de leche, sino que también viven más tiempo. En general, disfrutan de una gestión empresarial completa, que se caracteriza casi exclusivamente por la tecnología digital. En el frente de incontables innovaciones en este sector se encuentra el Kibutz Afikim, situado a varios kilómetros al sur del Mar de Galilea. Ya hace mucho que delegaciones extranjeras peregrinan a ese lugar para procurar ver con sus propios ojos una idea general del manejo moderno de la cría de ganado lechero. Por esta razón, en este Kibutz en el Valle del Jordán, fundado en 1924 por inmigrantes judíos de Rusia, se escucha hablar tanto italiano, como también hindi, y diversas lenguas africanas. Todos quedan impresionados por la eficiencia y productividad, sobre todo en vista de las condiciones climáticas que se dan en Israel.

Bajo esas condiciones viven las alrededor de 900 vacas lecheras en el Kibutz Afikim. Aun cuando afuera las temperaturas del día en el último verano, bastante prolongado, a menudo llegaron a más de 30, incluso a veces hasta más de 40 grados centígrados, las vacas estaban tranquilas. Pudieron disfrutar de baños de lodo refrescantes, o dejarse refrescar por grandes ventiladores. Además son libres de salir de los establos semi-abiertos, o quedarse adentro en la sombra. “Vacas felices dan más leche. Gente de todo el mundo viene aquí y ve que: a pesar de que hace muchísimo calor, nuestras vacas son felices. Tenemos muchos aspectos que mostrar de por qué nuestras vacas son tan felices”, dijo Ofir Langer, quien antes ocupaba cargos de liderazgo en el sector de la alta tecnología israelí, y quien hace seis años atrás fundó la escuela de lechería. Su Kibutz Afikim es considerado como uno de los gigantes de la cría de ganado lechero, ya que ahora ya implementa mega-proyectos, entre otros, en EE.UU., China y Vietnam. Entre lo que ofrece el emprendimiento hay modernos sistemas de monitoreo para el manejo del establo y del ordeñe. Algunas implementaciones similares, de establos de alta tecnología, también ofrece la empresa israelí SCR Dairy, que recientemente fue comprada por un consorcio estadounidense. El Kibutz Bror Hayil, en las cercanías de la frontera con Gaza, ofrece un sistema de base de datos, con el cual se puede seguir la producción lechera de cada vaca individualmente.

Como muchos agricultores saben, las vacas a menudo necesitan ayuda al parir, especialmente cuando son primerizas. Antes los criadores se sentaban al lado de sus vacas e incluso sucedía que dormían en el establo. Gracias a un novedoso sistema de supervisión llamado AfiAct II, eso ahora pertenece al pasado. Este sistema de sensores inalámbricos fijado a la pata de la vaca, investiga si el nacimiento de un ternero es inminente y envía un aviso al celular del agricultor. Además, con base en las fases de actividad y descanso de la vaca, el sistema determina si presentan situaciones de estrés que señalan que el parto del ternero será difícil, o incluso que pueda haber serias complicaciones. La empresa AfiMilk, que ya en 1977 de­sarrolló sus primeras innovaciones para el control electrónico de las cantidades de ordeñe, está presente en el mercado, además, con otro sistema de sensores llamado Silent Herdsman. Este es fijado en el cuello del animal y no solamente determina los valores de sus actividades, sino que también registra cuándo y cuánto come la vaca. Ambos sistemas causaron gran sensación entre los expertos del ramo del ganado lechero, en ferias especializadas en Francia y EE.UU. que tuvieron lugar a fines de 2016. Esto promete más éxitos de mercado a la empresa israelí, que tiene clientes en 50 países y que cubre alrededor del 30 por ciento del mercado global. El hecho de que estas y otras empresas, aparentemente, no solo alegran a los agricultores, sino sobre todo también al ganado, lo demuestran las cantidades de leche que producen las vacas israelíes. Estas se cuentan entre las vacas más productivas del mundo, ya que dan un promedio del diez por ciento más de leche que las vacas estadounidenses, y también superan las cantidades de leche de las vacas alemanas en alrededor de un 50 por ciento.

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