Las filacterias o tefilín y la mezuzá

Fredi Winkler

Las filacterias surgen de la ordenanza de Deuteronomio 6:6-9 y de su pasaje paralelo en Deuteronomio 11:18-21. No obstante, la Biblia no dice nada acerca de las correas y de las dos envolturas donde se guardan estos pasajes de la Escritura, las cuales son atadas a la frente y al brazo derecho en la oración matutina. Esta práctica fue en realidad desarrollada más tarde, en el último período del Segundo Templo.

Si leemos los pasajes bíblicos al respecto, no queda muy claro a qué se refieren realmente. Veamos Deuteronomio 11:18-20:

Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas…

La lectura de estos versículos ya denota un uso metafórico, por lo que estas enseñanzas no deben ser entendidas de forma literal.

¿Cómo se ponen palabras en el corazón y en el alma? ¿Qué significa esto? Simplemente que debemos tener presente la Palabra de Dios en todo momento, con el fin de que esta trascienda y determine toda nuestra vida y carácter.

Hasta aquí parece comprenderse a la perfección, pero luego, todo se hace más confuso. ¿A qué se refiere con atarlas como señal a la mano y como frontales entre los ojos?

La palabra totafot, traducido como ‘señal’, no tiene un significado claro, aunque algunos expertos aseguran que se trata de un vocablo arameo que significa ‘adorno’.

Es así que la Palabra de Dios debe estar siempre a la vista, como un anillo precioso en la mano o una joya delante de los ojos –parecido a la vestimenta que usan las mujeres beduinas hasta el día de hoy, quienes hacen colgar, como diademas, valiosas monedas delante de sus ojos–. Del mismo modo, la Palabra de Dios debe estar siempre delante nuestro, como una joya.

Fue recién durante el último período del Segundo Templo que surgió la costumbre de atarse cuerdas y envolturas de cuero en la frente y la mano con los versículos bíblicos escritos en pergamino. Sin embargo, no se corresponde con el mensaje de estos versículos, ya que en general los tefilín no son usados durante todo el día, sino tan solo durante la oración matutina. La Biblia, sin embargo, habla de algo permanente. Toda la Palabra de Dios debe estar siempre delante de nuestros ojos, y no tan solo unos pocos versículos escondidos en una envoltura durante la oración de la mañana. Esto denota que esta práctica encierra más bien un pensamiento místico.

El término tefilín no aparece en la Biblia, y tampoco tiene un significado claro, pues también proviene de la lengua aramea. Algunos opinan que podría tratarse del plural de la palabra hebrea tefilá ‘oración’. Otros, sin embargo, aseguran que su significado es ‘amuleto’ o ‘talismán’. Esto está basado en la creencia mística de que en ellos podía hallarse una especie de poder sobrenatural que elevaba los sentimientos espirituales y otorgaba poderes mágicos. De allí surgió la costumbre de utilizarlo durante la oración matutina, con el propósito de equiparse de manera misteriosa para el resto del día.

Por estos motivos, algunos suponen que esta costumbre fue tomada del paganismo. Por ejemplo, en Egipto, el faraón utilizaba una corona donde sobresalía una serpiente y un águila a la altura de su frente, simbolizando ambas partes del imperio, el Alto Egipto y el Bajo Egipto. Este era un símbolo de que el rey tenía continuamente a todo su reino delante de sus ojos.

La mezuzá
La palabra hebrea mezuzá significa ‘jamba de la puerta’. En la actualidad, este término es utilizado para referirse al pequeño estuche fijado en las jambas (o postes) de las puertas.

Escribir la Palabra de Dios en la jamba de la puerta conlleva una idea similar a la del uso de los tefilín. Cada casa judía tiene una mezuzá fijada al marco de su puerta. En ella, como en los tefilín, se encierran pequeños rollos de pergamino con los versículos bíblicos correspondientes. El problema es que tampoco aquí puede verse lo que está escrito en ellas, por lo que otra vez se trata de una creencia mística. ¿Por qué existe la costumbre de la mezuzá como la conocemos hoy?

No existe en la Biblia ningún indicio de que esta ordenanza haya sido practicada en algún momento. La arqueología bíblica no ha encontrado nunca una mezuzá o alguna puerta de piedra con un símbolo tallado en ella, la cual indique alguna costumbre al respecto.

Algunos investigadores opinan que esto se remite al paganismo, donde se señalizaban las entradas de las casas para que todos reconocieran qué tipo de personas vivían allí. A pesar de que no sabemos con qué señal marcaban los israelitas sus casas, conocemos bien lo que sucedió la noche de Pésaj (Pascua) en Egipto, cuando la sangre de los corderos marcó el dintel de las puertas. Dios quería que los israelitas se diferenciaran de los gentiles. Aunque eso pudo haber sucedido a través de símbolos externos, su gran distinción radicaba en una vida según la Palabra de Dios, algo claramente visible para los demás.

Hoy día, todavía es habitual en Israel –donde no solo viven judíos– marcar la entrada de las casas. A los católicos les gusta retratar allí a San Jorge, mientras que los musulmanes y drusos colocan sus propios símbolos.

También nosotros deberíamos distinguirnos con características reconocibles. Lo mejor para eso es vivir según la Palabra de Dios. Esto lo confirman los pasajes paralelos de Proverbios 3:1-5 y 6:20-23, los cuales utilizan un simbolismo similar. Proverbios 7:1-3 dice:

Hijo mío, guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos. Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi ley como la niña de tus ojos. ¡Lígalos a tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón!

Visto de esta manera, estos mandamientos de Dios también tienen algo que decirnos en la actualidad.

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