La posición de Israel frente a las sesiones extraordinarias del Consejo de Derechos Humanos

Antje Naujoks

El Consejo de Derechos Humanos convocó a un período de sesiones extraordinarias a causa de los cohetes lanzados desde Gaza y la respuesta de Israel. La embajada de Israel en Berna, Suiza, respondió al proyecto de resolución unilateral en el siguiente comunicado de prensa:

El Consejo de Derechos Humanos comenzó su período de sesiones extraordinarias sobre “la grave situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, incluido Jerusalén Oriental”. Los oradores pidieron al Consejo que estableciera una comisión de investigación internacional e independiente que investigue las presuntas violaciones del derecho internacional humanitario y abusos de los derechos humanos por parte de Israel en el período previo y posterior al 13 de abril de 2021.

Israel se opone firmemente al proyecto de resolución aprobado ayer (jueves 27 de mayo de 2021) por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, un órgano con una incorporada mayoría antiisraelí, guiada por la hipocresía y el absurdo. El proyecto de resolución que este Consejo votará, no tiene que ver con la realidad ni con los derechos humanos, y menos aún con promover el diálogo entre Israel y los palestinos.

Cualquier resolución que no condene a una organización terrorista que lanza más de 4,300 cohetes a civiles israelíes, y que ni siquiera mencione a Hamás, no es más que un fracaso moral y una aberración para la comunidad internacional y la onu.

Las Fuerzas de Seguridad de Israel actuaron con los más altos estándares éticos y acordes al derecho internacional, al defender a nuestros ciudadanos del lanzamiento indiscriminado de cohetes por parte de Hamás, quien por otra parte cometió un doble crimen de guerra: disparar contra civiles israelíes, y hacerlo desde lugares civiles dentro de Gaza. Sin embargo, esta resolución lo ignora por completo.

Durante años, el Consejo de Derechos Humanos ha creado un universo paralelo donde se le concede a Hamás e Israel una equivalencia moral; una dimensión sin cabida en la realidad, en donde la política triunfa sobre los derechos humanos. Estas sesiones y este proyecto de resolución no son diferentes.

Después de escuchar los discursos de ayer, la embajadora Meirav Eilon Shahar aclaró todo el asunto: “El 7 de mayo, un alto dirigente de Hamás, Fathi Hammad, hizo un llamado que decía ‘corten con cuchillos las cabezas a los judíos’. Solo tres días después, la organización terrorista, racista y genocida de Hamás lanzó un ataque no provocado e injustificado contra la población civil de Israel, mientras escondía con cinismo su infraestructura militar entre la población civil de Gaza. Lo que constituye un doble crimen de guerra”.

En estos 11 días, Israel ha hecho todo lo posible por proteger a los civiles. Es cierto que, con este fin, ha utilizado sus avanzados sistemas de protección militar, refugios civiles y sus leyes y reglamentos de emergencia. En cambio, Israel no se disculpará por defender a sus ciudadanos, pues es su competencia la defensa de su población de acuerdo con el Derecho Internacional, por lo que seguirá haciéndolo.

No cabe duda de que, en esta realidad distorsionada, Hamás no solo no rendirá cuentas por sus crímenes de guerra, sino que tampoco será el centro de esta investigación.

No habrá responsabilidad por las víctimas israelíes mientras Hamás controle la Franja de Gaza y cuente con la protección de sus socios en Ramala y sus representantes en Ginebra. Jibril Rajoub, secretario general de Fatah, declaró el pasado fin de semana: “No condenamos, por el contrario, saludamos cualquier forma de resistencia. Estos misiles sacudieron su unidad y asestaron un golpe a su sentido de seguridad”.

Los propósitos de la comisión de investigación establecida el día de hoy, no son más que encubrir los crímenes cometidos por Hamás e incriminar las acciones de Israel en defensa de sí mismo y de su pueblo. Israel no puede cooperar con esta investigación, ni lo hará.

Los Estados participantes deberían preguntarse si quieren estar involucrados en este universo ficticio. ¿Votarán la creación de un nuevo mecanismo cuando conozcan la obsesión que el Consejo tiene contra Israel? No es necesario que recuerden a Israel las numerosas resoluciones, sesiones extraordinarias e informes tendenciosos contra su país.

Los miembros del Consejo que votaron a favor, perpetúan esta distorsión de la realidad.

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