La lucha por Jerusalén

Zwi Lidar

Israel y la Autoridad Palestina (AP) forcejean por el dominio sobre Jerusalén. Israel amplía el carácter judío de la ciudad y mantiene lejos a los habitantes palestinos. La AP intenta evitar con todos los medios que su gente venda viviendas a judíos.

La inscripción sobre la lápida que se encuentra en el cementerio judío Har Menuchot en Jerusalén, llama la atención por su singularidad. También la historia de Allah Kiresh, a quién fue dado sepultura allí, es extraordinaria. Kiresh, un palestino musulmán, perdió la vida en un accidente automovilístico en el Valle del Jordán. A él no se le dio una sepultura según el ritual islámico. Ninguna mezquita, ni ningún religioso islámico quisieron realizar esta ceremonia por Kiresh, ya que él estaba excomulgado. Él fue estigmatizado de “traidor” por haber vendido un inmueble en Jerusalén a judíos. En las tres semanas siguientes a su accidente fatal, no se había encontrado un sepulcro para él, de modo que finalmente el supremo rabino de Jerusalén permitió que se le diera sepultura al hombre en la parte del cementerio judío reservada para personas sin confesión. En su fallo arbitral basado en el Halajá, el Rabino Arieh Stern sostuvo, que en el caso de Kiresh se trata de un “Goij justo”. “Por eso”, sentenció, “debemos compensar la injusticia con que se encontró este hombre por haber vendido bienes raíces a judíos.”

Un hombre llamado Ahmed Salame, un agente inmobiliario palestino quien, según declaraciones de su familia, fue asesinado en Israel por un comando de asesinato de la Autoridad Palestina (AP) a causa de vender tierras e inmuebles a judíos en Jerusalén y otras regiones. Estas historias tristes son parte de una lucha de poder cruel entre Israelíes y palestinos en cuanto a Jerusalén. En esta lucha de poder participan muchas entidades: gremios judíos y musulmanes, empresas inscritas en el registro comercial en países insulares lejanos, y personas privadas que disponen de posesiones millonarias y financian acopios. Pero también hay estados extranjeros que se inmiscuyen, como por ejemplo, Turquía y Jordania.

Un integrante esencial en esta lucha de poder es el gremio judío Ateret HaCohanim, que ya hace décadas realizó acopios en el barrio musulmán de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Estas compras de Ateret HaCohanim causaron mucha sensación, porque estaban muy bien planificadas y camufladas. Hace algún tiempo, este gremio logró una victoria notable, cuando el Tribunal Supremo del Estado de Israel le adjudicó docenas de viviendas en Jerusalén Este, que hace muchos años atrás pertenecieran a judíos. Estas viviendas se encuentran en los barrios de viviendas Sheikh Jerach, al igual que en Silwan, localizado en la pendiente sur del Monte del Templo.

Por supuesto que el gobierno israelí es uno de los jugadores centrales, cuando se trata de la judaización de la ciudad. El respaldo del gobierno Trump de los EE.UU. en cuanto al estatus de la ciudad le abrió al gobierno israelí una oportunidad singular, que bajo ninguna circunstancia se quiere dejar pasar sin ser aprovechada. Quien hoy pasa por el vecindario Ramat Shlomo, localizado en el norte de la ciudad y que colinda con el vecindario palestino Shuafat, puede ver lo masivamente que se está construyendo en ese lugar. Hace tan solo unos pocos años atrás, alcanzaba el solo anuncio de la alcaldía de Jerusalén, de tener la intención de realizar actividades de construcción en esos barrios, para causar una profunda crisis con el gobierno de los EE.UU., a saber, con el gobierno de Obama. De este modo, ahora existen planes de futuro que verdaderamente tocan las nubes. Recientemente, la autoridad israelí responsable por posesión de bienes raíces y terrenos, juntamente con la alcaldía de Jerusalén anunciaron, que se planifica la construcción de 20,000 unidades de viviendas nuevas. A este proyecto de construcción, se le adjudicaron miles de metros cuadrados de superficie útil industrial y comercialmente, y eso exclusivamente en los vecindarios de la Ciudad Santa que se encuentran más allá de la llamada Frontera Verde y tienen características judías.

La AP intenta frenar estos procesos a través de esfuerzos políticos y diplomáticos. Pero mientras que Trump, el presidente de los EE.UU., no cambia su opinión (que como es sabido puede ocurrir en cualquier momento), pareciera que estos esfuerzos palestinos estuvieran condenados al fracaso, y que el aumento en la caracterización judía de Jerusalén siguiera avanzando.

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