La importancia del nuevo puerto de Haifa

Antje Naujoks

Israel ofreció la construcción de este gran proyecto portuario a una empresa china, provocando con esto el desagrado de Estados Unidos; pues no solo está en juego la hegemonía económica, sino que el país norteamericano alega que la proximidad que tiene el lugar de operación, en la ciudad portuaria israelí de Haifa, con las instalaciones militares estadounidenses, podría facilitar el espionaje chino. Durante años, la presencia china en la economía israelí ha sido un tema candente. Las actividades económicas de este régimen no humanitario se sujetan a sus propios intereses políticos. El contrato para la administración del nuevo puerto de Haifa, recientemente inaugurado, fue firmado en 2015 con la empresa estatal china Shanghai International Port Group. La concesión del puerto a esta empresa, durante veinticinco años –un período de tiempo exagerado para las circunstancias que vive Israel– provoca aún más enfado. Durante la administración, la nueva ministra de transporte, Merav Michaeli, destacó que la avanzada infraestructura y tecnología integrada del puerto permitirán atracar con rapidez grandes buques con capacidad para 18,000 o más contenedores, lo que aumentará en gran medida el volumen anual de manipulación de las antiguas instalaciones portuarias (1,460,000 contenedores). En el momento de su inauguración, en septiembre de 2021, se contaba con una capacidad anual de 800,000 contenedores, cifra que se espera duplicar en un año. El puerto creará miles de nuevos puestos de trabajo en Israel. Además, se calcula que el nuevo muelle aportará un volumen comercial adicional de 1,500 millones de séqueles a la economía israelí.

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