La frontera con Gaza

Zwi Lidar

Expertos expresaron opiniones muy contrarias sobre las implicaciones de la reconciliación entre el Fatah y el Hamás, y las consecuencias resultantes para Israel.

¿Qué sucedió? ¿Acaso es posible? Varios expertos en política del Cercano Oriente al igual que comentadores políticos se frotaron los ojos asombrados y pusieron especial atención. Sí, verdaderamente sucedió: el Fatah y el Hamás firmaron un acuerdo de reconciliación en octubre pasado, dando así su respuesta positiva a la pregunta retórica presentada en Jeremías 13:23: “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas?”.

El Teniente General Yoav Mordecai, presidente de COGAT (Coordinación de actividades gubernamentales en los territorios), estaba entre los que consideran que existe una conexión semejante a un nudo gordiano entre la situación civil y económica en la Franja de Gaza y la realidad de la política de seguridad. Él considera que el Hamás, que hace un poco más de una década domina en la Franja de Gaza, ha comprendido que su poder se desvanece porque es responsable del aumento de la pobreza, la desocupación, y mucho más. Por esta razón, un acuerdo que ponga la gestión de derecho civil de la Franja de Gaza bajo el mando de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), es realmente deseable. El Teniente General Mordecai opina que este acuerdo de reconciliación disminuirá la desocupación en la Franja de Gaza, de modo que mejorará la situación económica y con eso también la calidad de vida de los habitantes. Él cree que se efectuará un cambio dramático que contribuirá a que el potencial de una confrontación militar con Israel se reduzca. Para fomentar esta tendencia y con eso prometer tranquilidad a Israel, este militar israelí expresó la recomendación de que la comunidad internacional intervenga aún más a favor del desarrollo económico de la Franja de Gaza. Él recomendó una expansión masiva de las medidas de ayuda. En vista de una perspectiva de ese tipo, como también del hecho que también Egipto tiene un gran interés en la tranquilidad en y alrededor de la Franja de Gaza, incluso se considera posible que el Hamás renuncie a su enfoque combativo. No porque Hamás habría descubierto su amor por Israel, sino simple y llanamente porque desea asegurar su sobrevivencia.

Un escenario de ese tipo, que casi impresiona como el giro apocalíptico anunciado por Isaías, de hecho parece bastante extraño, en vista de que el Hamás, aun después de firmar el acuerdo de reconciliación no intenta de modo alguno esconder a quien considera como amigo y a quien como enemigo. Cuando llegó a ser de conocimiento público que el acuerdo de reconciliación no prevé la rendición del control de seguridad en la Franja de Gaza a la ANP, Israel estableció tres condiciones para un diálogo con un gobierno palestino bajo participación del Hamás: 1) desarme de Hamás, 2) reconocimiento de Israel y 3) distanciamiento del Hamás de Irán. La respuesta del dirigente del Hamás, Yahya Sinwar, no se dejó esperar mucho. El contenido no fue sorprendente en absoluto: “Nadie en el universo entero puede quitarle sus armas al Hamás”, dijo él categóricamente, y añadió: “La pregunta no es cuándo se nos quitarán las armas, sino más bien cuándo borraremos a Israel de la faz de la Tierra”. Y también con respecto a la condición de Israel, en cuanto a las relaciones con Irán, llegó una respuesta inequívoca desde la Franja de Gaza. Tan solo diez días después de que en la capital egipcia de El Cairo se firmara el acuerdo de reconciliación, una delegación de altos funcionarios del Hamás viajó a Teherán, para allí reunirse con miembros del gobierno y militantes de las guardias revolucionarias. Las manifestaciones expresadas por ambas partes durante esta visita fueron igualmente claras: se continuará la lucha armada contra Israel y nunca se reconocerá al estado judío. En el transcurso de la visita del Hamás a Irán, Ali Akbar Velayati, quien es cercano a Chamenei y desempeña el cargo de asesor del dirigente de las Guardias Revolucionarias Islámicas, dijo que Irán considera los contactos con el Hamás como “relaciones estratégicas”. Ante este trasfondo, aseguró que el apoyo que su país otorga al Hamás “crece de día en día”. Eso ilustra dónde se encuentran los límites del acuerdo de reconciliación entre el Fatah y el Hamás.

La persistencia del Hamás en continuar con su capacidad militar y en no entregar las armas de cualquier tipo, entre ellas los misiles, ni de no construir más túneles de terror o incluso de despedir a los 25,000 combatientes armados, será un garante de que la Franja de Gaza se dirige hacia el modelo que le presenta el Líbano. Allí, en la práctica, domina aquel que está al frente de las milicias. Y con eso la Franja de Gaza podría aproximarse a algo más, algo que en el Líbano hace mucho ya que es el diario vivir: el verdadero señor de la casa es Irán, país que se apropiará de la Franja de Gaza como otro territorio más en su nuevo imperio.

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