La educación en Palestina ¿Fomentando la paz?

Antje Naujoks

Los libros de texto palestinos permiten hacerse una idea de los valores y las normas que son trasmitidos a la próxima generación. Sus contenidos son alarmantes.

El presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás, manifestó en una conferencia de prensa frente al presidente estadounidense Donald Trump: “Le aseguro que educamos a nuestra juventud, a nuestros niños, para una cultura de la paz”. El primer ministro israelí Netanyahu respondió a sus declaraciones con un consejo por Twitter: “¿Por qué no te ‘googleas’ tú mismo alguna vez?”. Netanyahu quería llamar la atención a que todo el mundo puede descubrir con mucha facilidad: que ningún informe habla muy bien sobre Abás. Las personas que saben leer árabe se dan cuenta fácilmente de las alarmantes contradicciones entre las declaraciones de Abás y la realidad. Pero inclusive quienes no dominan el árabe encuentran incontables indicios en internet de que a los niños palestinos, bajo la dirección de la AP, se les trasmite desde la más temprana edad todo menos ideas pacíficas.

Los informes revelan (a través de fotografías incluso) que a eventos deportivos, campamentos de verano, escuelas y otras instituciones públicas, se les han puesto nombres de “mártires”. Además, los retratos de estas personas también se ven en plazas, calles y carteles, ya que en la sociedad palestina ellos son considerados como héroes; pero quien lo ve desde otro punto de vista, concluye que se trata de terroristas. La prensa palestina, por ejemplo, al finalizar un año lectivo en general informa sobre los estudiantes que en dicho año han perdido la vida, llamándolos “mártires”, y venerándolos como “fuente de orgullo para sus familias y el pueblo palestino”. En los centros educativos se tienen minutos de silencio a favor de esos estudiantes, y una y otra vez aparece en estos eventos el ministro de educación de la AP, Sabri Saidam. Además, escuelas, clubes deportivos y otras instituciones como los exploradores, organizan desfiles con las pancartas y consignas correspondientes. En estos eventos, a veces, se pueden ver niños con maquetas de morteros de granadas propulsadas y otras armas; juguetes y juegos que ya a los más pequeños les transmiten conceptos yijadistas. Del mismo modo, las series televisivas y los programas de canales infantiles trasmiten violencia, y la glorifican. En cuanto a Abás, quien mira su página de Facebook, con frecuencia encuentra comentarios y documentos ilustrados sobre cómo él recibe a familias de personas encarceladas en Israel. Además, insiste en tomarse fotografías con menores de edad que han perpetrado atentados contra israelíes.

Los libros de texto utilizados en las escuelas de las regiones de la AP y de la Franja de Gaza deberían ser estudiados atentamente, ya que se trata de la educación de la futura generación. MEMRI, un instituto que observa los medios de comunicación del Cercano Oriente, informó en 2013 que los alumnos de quinto año de las escuelas palestinas tienen dos unidades sobre el tema “Refugiados y su regreso”. En dichas unidades, se les enseña entre otras cosas la poesía de Haroun Hashen Rashid, cuyas primeras líneas señalan: “Regresar a los hogares, los valles y las montañas, bajo el estandarte de gloria, Yijad y combate, con nuestra sangre y sacrificio personal, en hermandad y lealtad”. En los mapas de los libros de texto palestinos, Israel ni siquiera aparece. Un estudio realizado recientemente por el Instituto para la Observación de la Paz y la Tolerancia Cultural de la Universidad Hebrea de Jerusalén, llegó a la conclusión que el plan de enseñanza utilizado del primer al cuarto grado “es claramente más drástico que el plan de enseñanza anterior”, ya que “enseña a los alumnos a convertirse en mártires” y “demoniza y niega la existencia de Israel”. El tema principal de los libros es el regreso a una patria exclusivamente palestina, y es desarrollado “reflejando una estrategia de violencia y de presión, en lugar de negociación pacífica”. El estudio concluye que este plan educativo no solamente abusa de los niños, sino que los explota perversamente. Es imposible llegar a otra conclusión cuando se sabe que en las escuelas se les hace cantar: “El dshihad te da orgullo y honra, si buscas la muerte de mártir. ¡Oh, bombas humanas gloriosas, su sangre nos traerá la paz!”.

Ante este escenario, hay que subrayar que no son pocas las escuelas en los territorios palestinos las cuales son dirigidas por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA). También estas escuelas llevan a cabo el plan educativo de la Autoridad Palestina usando los materiales de enseñanza que esta ofrece. Cuando se supo que la UNRWA consideraba efectuar algunos cambios en los planes educativos justamente con el fin de poder evitar en el futuro la promoción de estas prácticas abusivas, los colaboradores responsables sufrieron duras amenazas. El resultado fue que la UNRWA ya comunicó que no tiene “ninguna intención de cambiar los contenidos de los libros de escuela y se seguirá enseñando conforme al plan educativo de la Autoridad Palestina”. De esta forma, la presión internacional para lograr un cambio en este asunto fracasó justamente por lo que quería eliminar: la violencia como medio para lograr ciertos objetivos.

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