¿Jerusalén por siempre?

Zwi Lidar

¿Existirá la posibilidad de que otro gobierno anule la decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre el traslado de la embajada a Jerusalén? Algunos creen que eso sería muy posible. El embajador estadounidense en Israel, David Friedman, declara que eso sencillamente sería imposible.

Hace algunas semanas atrás, al embajador estadounidense acreditado en Israel, David Friedman, en una entrevista para el diario Israel HaYom (Israel Hoy) se le presentó la pregunta, si existiría la posibilidad que el presidente que siguiera a Trump en el cargo trasladara la embajada estadounidense nuevamente a Tel Aviv. El embajador Friedman se sorprendió mucho. “No creo que exista un político estadounidense, no importando de cual partido fuera, que siga una línea totalmente contraria a la realidad dada”, dijo.

Pero el hecho que una pregunta de ese tipo siquiera fuera expresada, y más por un periodista de un diario israelí muy favorable hacia el gobierno de Trump, puede ser tomado como ocasión para considerar que esta posibilidad no es tan desacertada. Es conocido que Trump es un presidente inconstante, quien anula muchos convenios y también traspasa ciertos límites. Ya en el comienzo de su mandato comenzó a cambiar o incluso a invalidar y anular muchas decisiones, acuerdos y también contratos internacionales que se remontan a su predecesor. En un proceso totalmente imprevisto, Trump repentinamente se puso en el micrófono con palabras de elogio a viejos enemigos acérrimos, entre ellos a Putin de Rusia y al soberano de Corea del Norte Kim Jong-un, hacia el cual Trump incluso inició un acercamiento. En ambos casos, Trump inició estos pasos a expensas de antiguos aliados: la alianza de la OTAN que fue fundada para frenar a Rusia, y Corea del Sur, país para quien la amistad estrecha con los EE.UU. era la única garantía de su existencia en vista del peligro que provenía de Corea del Norte. Además, Trump rescindió el acuerdo nuclear con el Irán que el gobierno anterior bajo el Presidente Obama había elaborado. Como es costumbre de Trump, hizo esto en contra del buen consejo de otros, entre ellos también de la Unión Europea.

El traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, desde 1995 ha sido apoyado por ambos partidos estadounidenses que están representados en el Congreso de los EE.UU. A pesar de eso, desde entonces, todos los presidentes, no importando de qué partido fueran, hicieron uso de su derecho de postergar la realización del traslado acordado, ya que temían que eso ocasionaría tensiones en el Cercano Oriente y que la realización podría ser negativa para el proceso de paz con los palestinos. Trump ignoró las advertencias de los congresistas que venían, sobre todo, de los demócratas, al igual que las advertencias del círculo de la UE, e informó el 6 de diciembre de 2017, que el traslado de la embajada de los EE.UU. a Jerusalén sería puesto en práctica. De modo que también este es uno de aquellos pasos que, a pesar de la afirmación básica del congreso, Trump impuso en solitario y que es altamente discutido. A muchos, los pasos en solitario de Trump ya les hace dudar de su capacidad de juzgar.

Ante el trasfondo de estos aspectos, unos cuantos políticos estadounidenses como también comentadores políticos opinan que un futuro presidente de los EE.UU. bien podría considerar la posibilidad de anular las decisiones arbitrarias y voluntariosas de su predecesor Trump, quien derogó muchos acuerdos. Entre dichas anulaciones también podría estar el traslado de la embajada de EE.UU. a Jerusalén. Contrario a eso, el embajador de EE.UU. Friedman sigue firme en su opinión. Él considera que eso es sencillamente imposible: “Si cualquier gobierno quiere cambiar eso, antes debe determinar que Jerusalén no es la capital de Israel. Creo que eso causaría mucho más controversias que lo que Trump hizo”.

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