Israel entre apertura de embajada, “Marcha del Retorno” y Nakba

Antje Naujoks

Mucho antes de los sucesos, ya estaba claro que el 14 de mayo de 2018, el día en que Israel fue fundado hace 70 años atrás, no pasaría sin incidentes ni tranquilo. Pero que finalmente sucederían acontecimientos tan extremos sobrepasó incluso a los pronósticos más sombríos: en Eurovisión “doce puntos” para Israel frente a un primer intercambio de golpes directos Israel/Irán; la inauguración solemne de la embajada de los EE.UU. en Jerusalén frente a altos números de víctimas y heridos de la “Marcha del Retorno”; el anuncio de que las fuerzas aéreas israelíes tienen listo para el combate el jet más moderno del mundo, el avión de combate F-35, y que con este hacen círculos no solamente sobre Israel, frente a las protestas de solidaridad de Gaza y las demostraciones Nakba (catástrofe) también de los árabes israelíes que se están intensificando.

Otros sucesos extremos de ese tiempo: el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmoud Abbas, se encargó de que en Cisjordania no se llegara a manifestaciones según el ejemplo de Gaza, entre otros porque su peor enemigo a pesar de reconciliación sigue siendo Hamas, quien ha ideado las acciones. Pero eso no le impidió de manera alguna unirse a los gritos anti-israelíes “¡Infanticidas sionistas!”. Después de todo, todo tiene sus dos lados que dan la impresión de ser absurdos. Entre ellos, también pertenece una UE que insiste en distancia, y que no tenía nada que decir sobre una parodia holandesa, calificada de antisemítica, hecha de la canción israelí de Eurovisión. Una UE que, sin embargo, se inmiscuyó a voz en cuello en el asunto, aún no aclarado al momento del cierre de redacción, de un activista de derechos humanos israelí-árabe, herido en las protestas intensificadas de ciudadanos árabes en Haifa, activista que no se destacaba por pacífico. También están ahí las quejas de la población palestina de la Franja de Gaza, que por su lado, intencionadamente destruyó tuberías de petróleo y gas a través de las cuales Israel los abastece, y que con mano propia se encargó de que el cruce fronterizo Kerem Shalom temporalmente ni siquiera pudiera ser usado para los suministros de ayuda enviados desde Israel, como los pañales de bebés y medicamentos.

En retrospectiva, se puede retener que las manifestaciones de semanas de duración, para las que palestinos de la Franja de Gaza acudieron a la frontera con Israel, van en la cuenta de unos pocos hombres que idearon la “Marcha del Retorno”. Hamás se encuentra en un callejón sin salida por la miseria en la Franja de Gaza, la tecnología anti-túneles de terrorismo israelí, la enemistad continuada con la Fatah y su conexión con Irán, Hezbolá y Catar. Por eso, se necesitaba una nueva estrategia que hace aparecer mal a la Fatah, levanta a Hamás como líder exclusivo del pueblo palestino y –no menos importante– despierta la empatía del mundo. En todo esto se aprovechó hábilmente, que con la marcha de incontables palestinos se podía poner a Israel ante un dilema: si el estado judío permite que las masas pasen la frontera, pierde. Si Israel los para militarmente, cosecha aún más disgusto a nivel internacional.

Que Hamás es muy hábil, lo muestra el experto en asuntos de Cercano Oriente, Bassam Tawil, quien escribe para el thinktank (laboratorio de ideas) de EE.UU., Gatestone Institute, en su comentario “Una marcha para la aniquilación de Israel”: Mientras que la frontera egipcia hacia la Franja de Gaza continúa cerrada, así escribe Tawil, Israel mantiene su cruce fronterizo Erez abierto para palestinos, e incluso permite que ingresen y salgan personas como el enviado de Catar. A través de Egipto, eso no sería posible, ya que el gobierno del país a orillas del Nilo no le permite “ni a él ni a otros árabes que quieran ayudar a los palestinos en la Franja de Gaza, que ingresen a través del recinto aduanero Rafah”. Por eso, él plantea la pregunta: ¿por qué las protestas palestinas no se dirigen contra Egipto? Para Tawil, la respuesta es “obvia”: “Los palestinos saben que pagan un alto precio si se meten con el ejército egipcio. Donde Israel desplegó francotiradores, los egipcios (habrían) desplegado artillería y aviones de combate”. Y por eso, para hacer aplacar las protestas ya alcanzó que Egipto, altamente indignado por la “anarquía incontrolada en la Franja de Gaza”, citara a El Cairo al líder de Hamás, Ismail Hanijeh.

A primera vista, Hamás ha logrado por lo menos una victoria de simpatía, y eso repito, ¡satisfaciendo las exigencias de una organización terrorista con métodos que desprecian la dignidad humana! Si bien el objetivo de “Liberar Palestina del Invasor Sionista” no se ha acercado ni un poco, una vez más se puso a Israel en la picota a nivel internacional. Eso para Israel tiene consecuencias inmediatas, como por ejemplo, la expulsión del embajador israelí de Turquía, e implicaciones de más largo plazo, como las comisiones inspectoras internacionales. Aun cuando las manifestaciones del Día Nakba, del día de la catástrofe palestina, día en que los judíos declararon su Estado y los palestinos por elección propia se quedaron con las manos vacías, volverán a incendiarse año tras año, las protestas palestinas por lo demás solo han traído más sufrimiento a su propia población. Mientras tanto Israel, por el traslado de la embajada de EE.UU., mira a Jerusalén como su capital reconocida por su más importante asociado, y gracias a los huéspedes a la apertura de la embajada, también sabe que muchos cristianos apoyan solidariamente al estado judío.

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