Israel en el año 2065

Antje Naujoks

Israel está orgulloso de ser un país de inmigrantes y, al mismo tiempo, contribuir al crecimiento del pueblo judío a través de la tasa de nacimientos. Pero los expertos advierten que ese crecimiento llevará a una superpoblación “catastrófica”.

Repetidamente en esta publicación brindamos datos demográficos acerca del desarrollo de Israel. A primera vista, el tema de la demografía en este país parece tratarse exclusivamente de números; sin embargo, también está estrechamente vinculada a la política. Tal vez no se aprecia este aspecto en los “hechos duros” (o sea en los números) pero sí se ve claramente en lo que tiene que ver con los pronósticos; en su planteamiento muchas veces se hace política. Eso hemos intentado ilustrar para nuestros lectores en un aporte en la edición de junio 2016. En la nota titulada El pueblo judío en el año 2050 hemos presentado el pronóstico de Sergio DellaPergola, quien es profesor emérito de la Universidad Hebrea de Jerusalén y es considerado como uno de los expertos más renombrados mundialmente en cuando al desarrollo demográfico del pueblo judío. El Profesor DellaPergola cree que desde un “enfoque optimista” (buen desarrollo económico a consecuencia de estabilidad política) en el año 2050 podrían vivir 12.5 millones de judíos en Israel, de modo que se llegaría a un población total (excluyendo Cisjordania y la Franja de Gaza) de 16 millones de habitantes. En el “enfoque pesimista” a causa de inestabilidad política y económica, parte de la base de 9 millones de ciudadanos judíos y un número total de 12 millones de habitantes.

Tanto con respecto a estos pronósticos, como también a las estadísticas presentes acerca del desarrollo demográfico, una y otra vez se presenta la pregunta de si los ciudadanos judíos del país continuarán siendo la mayoría también en el futuro. Naturalmente, la dirección que la política indique para Cisjordania será clave para definir ese aspecto. Es decir: ¿se pondrá en práctica una Solución de dos Estados o se convierte Israel en un Estado binacional? Pero entretanto hay preguntas muy diferentes que desvelan a los expertos, y que les parecen igualmente importantes: ¿para cuántos habitantes puede proveer el pequeño Israel?

En este sentido, no se trata de un problema de tamaño geográfico, sino que con una población creciente naturalmente también debe crecer la infraestructura, o sea espacio habitable, escuelas, hospitales, red de tránsito, así como también la previsión de jubilación, entre otros. Justamente ante este trasfondo hay algunos expertos que para el año 2065 pronostican: una densidad demográfica de 900 personas por kilómetro cuadrado (actualmente en Israel son algo menos de 400 personas, en Alemania apenas 230 y en Suiza ni siquiera 200), calles atascadas, falta de camas en los hospitales, y casi el 30% de la población en edad jubilatoria, sin mencionar la naturaleza tapada de hormigón y la escasez de recursos. Algunos expertos hablan de una “pesadilla”, otros de una “catástrofe”.

Estos expertos volvieron a tomar la palabra en los medios israelíes y realizaron un pronóstico partiendo de la base de que en el 2065 el Estado de Israel tenga una población total de 16 millones de habitantes. “En ese caso seríamos el Estado occidental que por mucho lidere la lista de densidad demográfica”, dijo el Prof. Arnon Sofer de la Universidad Haifa al respecto. “Eso no solamente significa ya no poder moverse en las calles, sino que también reine una aguda falta de viviendas y que la pobreza aumente. Regiones como Galilea y el Neguev, que en la actualidad ya son considerados como zonas socio-económicas periféricas, se verán aun más cargadas de modo que su decadencia se vuelva irrefrenable.” En una entrevista, el Profesor Sofer expresó además la preocupación de que el Estado ya no sea capaz de proveer a la población con comestibles y agua. Otros expertos ni siquiera quieren pensar en las implicaciones que resultarían del hecho de que para el año 2065 una tercera parte de la población esté en edad jubilatoria, y que más de 400,000 sean mayores de 90 años.

No importando si los expertos tratan con demografía, sistemas de tránsito, construcción o salud, todos opinan que algunas soluciones aisladas no ayudarán. Al Estado y a su población no les servirá repensar solamente segmentos tales como la planificación de la construcción y de los hospitales; con urgencia se debería trazar un plan general para atacar todos los aspectos de una superpoblación, de modo que el Estado de Israel ni siquiera se acercara a una situación incontenible.

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