Isla de paz

Zwi Lidar

En Israel, existe preocupación por la situación explosiva en la Franja de Gaza. Por un lado, hay rumores de que la próxima guerra está a la puerta; por otro, se piensa en medidas para evitar un escenario de ese tipo, como la construcción de un puerto marítimo y aéreo sobre una isla artificial.

Los hechos son alarmantes: en tan solo tres años, la Franja de Gaza tendrá que ser denominada definitivamente como región no habitable a causa de la falta de agua potable. Ya en la actualidad el abastecimiento de este bien en la Franja de Gaza se realiza de manera incompleta. También hay problemas con la electricidad y el gas para cocinar. Además de eso, incontables personas continúan sin hogar, ya que sus casas fueron destruidas en la guerra de hace casi tres años atrás. Por lo demás, faltan puestos de trabajo, y por consiguiente, ingresos para alimentar a las familias. Frente a este panorama, no es de menor importancia que los habitantes de la Franja de Gaza no tengan ninguna esperanza ni perspectiva de mejora. Por esta razón,  el “barril de pólvora” que era la Franja de Gaza, ahora debería empezar a llamarse “bomba de tiempo”.

En la mecha de esta bomba se mueve otro fósforo llamado Yahya Sinwar, quien se ha hecho cargo de la dirección del brazo político de Hamás en la Franja de Gaza, y quien es el primer hombre en esta posición que tiene un trasfondo militar. Sinwar, de 55 años de edad, es uno de los hombres de la primera hora del brazo militar de Hamás. Por muchos años, estuvo preso en Israel a causa de sus actividades terroristas, y fue liberado en el curso del intercambio por Shalit en 2011. Aun en las filas de Hamás, Sinwar es considerado como hombre de opiniones extremistas: se cree que sería un hombre de proyección apocalíptica para la guerra eterna entre Hamás e Israel.

Además, es necesario hacer referencia a los recursos bélicos, ya que Hamás se ha dedicado incesante y meticulosamente a su adquisición en estos últimos tres años. Según el conocimiento del servicio de inteligencia israelí, debajo de los centros urbanos de la Franja de Gaza hay varios kilómetros de redes de túneles con fines de comunicación y suministro, pero también con objetivos bélicos. En el caso de que los soldados israelíes nuevamente tengan que combatir en la Franja de Gaza en el transcurso de una guerra, también tendrán que hacerlo en un frente subterráneo. Además, Hamás ha construido por lo menos 15 “túneles del terror” más allá de la frontera de la Franja de Gaza, entrando en territorio israelí; de haber otra guerra, estos túneles podrían servirles a los combatientes de Hamás para secuestrar o asesinar soldados y civiles israelíes en su propia tierra.

Eso significa que a nuestra lista, además de la bomba y el fósforo, podemos añadir cualquier cantidad de otros explosivos. Una cosa está clara: la chispa más pequeña alcanza para hacer explotar todo. Puede tratarse de un bombardeo de Israel con víctimas civiles, o también de una liquidación misteriosa, tal como sucedió poco antes del cierre de esta redacción: un funcionario líder de Hamás, Masen Fakhakam, perdió la vida al ser atacado delante de su casa con un arma de fuego. Como no faltan estas y otras chispas, la guerra parece no estar lejana.

Más allá de esta perspectiva pesimista, también hay aquellos que ponen esta realidad en un relieve diferente. En un estudio publicado recientemente por el Instituto Israelí para Estudios Estratégicos, se estableció la tesis de que Sinwar no haya sido elegido para esta posición política por sus opiniones extremistas, sino porque él en cierto sentido es la antítesis de la corrupción en las filas del anterior liderazgo de Hamás. Sinwar tiene un oído abierto para las voces del pueblo en general y para las voces de la generación joven en especial, voces que cada vez se quejan más de la miseria económica y que confrontan al liderazgo de Hamás con la exigencia de invertir menos recursos en la resistencia contra Israel y más en las mejoras de las condiciones de vida de los habitantes de la Franja de Gaza. El estudio señala también que desde hace algún tiempo los egipcios colaboran con Hamás contra las fuerzas de EI que operan en la Península del Sinaí, por lo cual Egipto en contrapartida promete a Hamás desahogos del bloqueo, esperando al mismo tiempo que esta fuerza mantenga una actitud pacífica hacia Israel. De hecho, hace algún tiempo, atrás la organización tomó una decisión que en “circunstancias normales” se debería haber considerado como “sensacional”: Hamás está dispuesto a aprobar la fundación de un Estado palestino en las fronteras de 1967, al menos temporalmente; obviamente esto sería sin reconocer a Israel, ya que insisten en su obligación de hacer guerra santa contra Israel y los judíos. Según este estudio, se trata de un intento de neutralizar el “barril de pólvora” de la Franja de Gaza y al mismo tiempo de dar un rayo de esperanza a los habitantes de esa región.

De cualquier manera, algo está sucediendo, y se hace evidente en la intención de reflotar una vieja idea: Israel, por iniciativa propia y con medios propios, quiere encargarse de la construcción de una isla artificial frente a la costa de la Franja de Gaza, y sobre ella establecer un puerto marítimo y un aeropuerto. Además, dentro de los planes, está ampliar la infraestructura para el suministro de corriente eléctrica y edificar instalaciones de desalinización del agua. La isla estaría bajo la autoridad del Estado israelí, mientras que su control y funcionamiento estarían en manos internacionales; su propósito sería favorecer el bienestar de los habitantes de la Franja de Gaza. El presupuesto de alrededor de 50 mil millones de dólares correría por cuenta de corporaciones internacionales, a las cuales también les competería el funcionamiento de todas las instalaciones. Una isla de este tipo solucionaría varios de los problemas de la Franja de Gaza: los habitantes no solo tendrían un mejor suministro sino que podrían vivir con más optimismo. Al mismo tiempo, se le quitaría a Israel el peso de la responsabilidad humanitaria por los dos millones de personas residentes en esta región. Esta idea fue propuesta por el ministro de transporte israelí, Yisrael Katz, y apoyada por el ministro de defensa, Avigdor Liberman, quien además propuso la consideración de establecer una zona industrial en la zona fronteriza entre Israel y la Franja de Gaza para crear alrededor de 40,000 puestos de trabajo para palestinos. Sus condiciones para una zona industrial de ese tipo son sencillas: Hamás debe destruir sus recursos bélicos existentes y no debe adquirir nuevos, deben rellenar sus redes de túneles y no construir nuevas, y deben eliminar de su Carta el párrafo que llama a la aniquilación de Israel. “Si hacen eso, la Franja de Gaza podría convertirse en el Singapur del Cercano Oriente”, aseguró el ministro de defensa Liberman.

ContáctenosQuienes somosPrivacidad y seguridad