Inscripción confirma datos bíblicos

Antje Naujoks

Una y otra vez los hallazgos arqueológicos confirman los datos de la Biblia. Ahora aparecieron testimonios escritos, que dan una nueva dirección a la discusión en cuanto a las fronteras del país en la parte norte del antiguo Israel.

La ciudad Abel-Beth-Maacha, cuyo nombre significa algo así como “pradera de la casa de Maacha”, es mencionada varias veces en la Biblia. En el libro de 1 Reyes 15:20 leemos lo siguiente sobre esta ciudad: “Y Ben-adad [rey arameo] consintió con el rey Asa [rey de Judá], y envió los príncipes de los ejércitos que tenía contra las ciudades de Israel, y conquistó Ijón, Dan, Abel-bet-maaca y toda Cineret, con toda la tierra de Neftalí”. Esta localización geográfica coincide con otro dato más en 2 Reyes 15:29, que nos informa que esta ciudad fue conquistada por el rey de Asiria. Sin embargo, la Biblia nos otorga aún más información. No solamente la mención de esta ciudad como Abel Majim (pradera del agua) en 2 Crónicas 16:4, sino sobre todo otra mención de importancia en 2 Samuel 20:14-22. Aquí leemos que Seba ben Bicri llamó a una revuelta contra el Rey David, y que después huyó a la ciudad Abel-Beth-Maacha. Pero ésta le era fiel al Rey David. “Y ellos cortaron la cabeza a Seba hijo de Bicri…” dice en el versículo 22, mientras que en el versículo 19 la ciudad Abel-Beth-Maacha es denominada como una de “las pacíficas y fieles en Israel”.

Eso señala, que esta ciudad no solamente le era fiel al rey de Israel, sino que probablemente también jugaba un rol político y religioso importante. Eso puede haber sido tanto más el caso, cuando se tiene en cuenta la localización de esta ciudad que fue descubierta en las excavaciones de los últimos años, y que era fortificada con muros. Dicha ciudad se encuentra directamente en la frontera actual con el Líbano, dos kilómetros al sur de Metula, 6.5 kilómetros al oeste del Tel Dan. Eso significa que este asentamiento en el tiempo de bronce, y también por mucho tiempo después, se encontraba en una región fronteriza en la que se chocaban diversos grupos étnico-religiosos. Allí se puede encontrar una zona agrícola sumamente productiva, y el agua está disponible en grandes cantidades. Esos son factores que verdaderamente predestinan a esta ciudad a un rol preeminente como amortiguador fronterizo.

Algunos expertos dudan que las fronteras del reino del Rey David realmente hayan estado tan lejos en el norte. Los descubridores ya suponían que en este lugar pudiera encontrarse la ciudad bíblica de Abel-Beth-Maacha en la parte tardía del siglo XIX y la temprana del siglo XX, entre ellos, personajes tan famosos como Edward Robinson. A favor de esta localización ya hablaba en aquel entonces un asentamiento árabe existente en esa colina desde el siglo XIII, cuyo nombre se asemeja fuertemente al nombre bíblico. A pesar de eso, recién en el 2012 se inició excavaciones arqueológicas en dicho lugar. Esas investigaciones, hechas bajo la autoridad de la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Azusa Pacific University of Los Angeles de los EE. UU., en varios períodos de excavación sacaron a la luz objetos sorprendentes –figurines, sellos, recipientes, y objetos de arte– que aportaron conocimientos notables.

La arqueóloga en jefe, Dr. Nava Panitz-Cohen, dijo con precaución: “Debemos preguntar a quién le pagaba esta ciudad sus impuestos. Incluso podría ser que aquí, por un tiempo, vivieran juntos los miembros de diversos grupos de población, de modo que los objetos hallados no necesariamente sean de gran valor informativo.”

Durante el último período de excavación se descubrieron recipientes destrozados, cuyo análisis más exacto recién ahora sacó a luz inscripciones de tinta. No solamente ese tipo de inscripciones son raras, sino también su edad (2 900 años). Sorprendente es lo que se puede leer: “JHWH”, es decir, el nombre de Dios. Se necesitan aún más investigaciones así como estudios técnicos. Aun así, los expertos participantes creen poder decir, que Abel-Beth-Maacha fue una ciudad fronteriza del antiguo reino, con el que se conecta el nombre del Rey David.

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