Importante hallazgo cerca del Caná bíblico

Antje Naujoks

Según narra el evangelio de Juan, fue en la aldea galilea Caná donde Jesús transformó agua en vino en una boda. Se habla allí de “tinajas de piedra”. Ahora se descubrió una fábrica de recipientes de piedra de 2,000 años de antigüedad.

Del Talmud, uno de los escritos más importantes del judaísmo, que trata de la discusión rabínica de los mandamientos escritos y oralmente trasmitidos, conocemos en detalle la interpretación de los mandamientos de purificación. El evangelio de Juan 2:6, en el contexto de la boda de Caná a la cual fueron invitados Jesús, su madre y sus discípulos, señala: “Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros”. Si los recipientes de almacenaje respetaban los reglamentos de purificación judíos, es natural que se cumplieran las mismas reglas en cuanto a vasos, platos y otros utensilios de cocina.

Este tema le es de lo más conocido al Dr. Yonathan Adler, quien enseña en la Universidad Ariel, ya que en el 2011 terminó su estudio sobre el tema “Pruebas arqueológicas sobre el cumplimiento de la pureza ritual en Erez, Israel”, dedicada al período entre el 164 a.C. y el 400 d.C. Él confirmó que los judíos en épocas tempranas utilizaban objetos de cerámica para cocinar, para comer, y para el almacenaje. Levítico 11:32-33 describe claramente lo que se debía hacer cuando tales recipientes hechos de cerámica se volvían impuros: había que romperlos. Como explicó el Dr. Adler al diario israelí Haaretz, en la fase tardía del Segundo Templo, en la segunda mitad del siglo I a.C., hubo judíos que comenzaron con la producción de recipientes de piedra, “porque la piedra era un material que nunca podía volverse ritualmente impuro; entonces los judíos comenzaron a fabricar en piedra una parte de sus platos y vasos de uso diario”. “Por esta razón, en muchas excavaciones de asentamientos judíos en la tierra de Israel, a menudo se descubren fragmentos tanto de recipientes de cerámica como también de piedra”, agregó la arqueóloga Dr. Yardenna Alexandre del Departamento de Antigüedades.

Aun así, los dos expertos y otros arqueólogos estaban entusiasmados por un hallazgo cerca de la aldea de Caná de Galilea, porque allí se descubrió una fábrica en la cual hace 2,000 años se producía este tipo de recipientes de piedra caliza. Los restos se encontraron en una cueva en las cercanías de Reineh, un pueblo musulmán-cristiano que está tan solo a un kilómetro de Caná. Hasta la fecha se habían encontrado apenas unos pocos lugares de fabricación de este tipo, por lo que la Dra. Alexandre afirmó: “Ahora por primera vez tenemos una oportunidad nunca antes vista de investigar más de cerca un lugar en el cual se producía ese tipo de recipientes en Galilea”. A esto el Dr. Adler agregó: “No es común descubrir un sitio en el cual estos recipientes realmente fueran fabricados. Nuestros hallazgos evidencian el rol central del cumplimiento de los mandamientos de pureza rituales en Jerusalén y también en Galilea”.

Como indicaron diversas notas de prensa, el descubrimiento de los arqueólogos tuvo lugar en una cueva construida por humanos, que al mismo tiempo servía de cantera y lugar de producción de los recipientes. Todavía en la actualidad se pueden reconocer las huellas de las herramientas en las paredes de la cueva. Además, se descubrieron algunos miles de piedras brutas que debían ser convertidas en recipientes, y también productos de desecho de la fabricación de recipientes. La Dra. Alexandre, especialista en el período de dominio romano en la tierra de Israel, expresó al respecto: “Es muy posible que los recipientes de almacenamiento mencionados en el contexto de la historia bíblica de la boda de Caná, realmente hayan sido producidos también en Galilea”. Nunca se podrá aclarar si en dicho caso incluso pueda haberse tratado de este lugar de producción en las cercanías de Caná. Aun así, este hallazgo arqueológico es de mucha relevancia, ya que hasta ahora se habían descubierto tan solo cuatro lugares de producción de recipientes de piedra en todo el país: dos en Jerusalén y dos en la región Caná de Galilea, donde entretanto los arqueólogos continúan con sus excavaciones científicas.

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