Hermanos en la Franja de Gaza

Antje Naujoks

El país del Nilo como segundo vecino poderoso de la Franja de Gaza toma medidas, que habrían puesto al mundo en pie de guerra, de haber sido tomadas por Israel.

Desde que en Egipto está al-Sissi en el poder, el país del Nilo tiene una relación ambivalente con la Franja de Gaza y Hamás que domina allí. Esta organización terrorista que actúa con mano de hierro, tiene conexiones con la Hermandad Musulmana prohibida en Egipto. Aun así, Egipto intenta realizar un acto de equilibrista y repetidamente de mediador, cuando en los últimos meses la situación se agravaba una y otra vez: bombardeo repetido, y globos incendiarios y con bombas que eran enviados desde la Franja de Gaza en dirección a Israel. Como es común, se daban situaciones verdaderamente absurdas, ya que a menudo no era Hamás el que lanzaba misiles en dirección a Israel, sino agrupaciones islamistas aún más radicales, que con eso querían herir a Israel y al mismo tiempo afligir a los Hamás. En una de esas rondas de escalada Israel reaccionó, realizando bombardeos “con pinza”, que no estaban dirigidos a posiciones de Hamás, sino exclusivamente a las centrales de operación del Yihad Islámico.

A pesar de que Hamás, según la Carta, sigue pensando en la eliminación del “emprendimiento sionista”, y que no solo hacia afuera se presentan como organización terrorista, sino que también se comportan así frente a los ciudadanos residentes en la Franja de Gaza, Israel sigue insistiendo, en que Hamás es el verdadero soberano en la Franja de Gaza y por eso el responsable. Por lo tanto, el proceder de Israel exclusivamente frente al Yihad Islámico era bastante peculiar. Eso también tiene que ver con el hecho que, a través de intermediarios –entre ellos también Egipto– Israel llegó a un tipo de acuerdo con Hamás. En contrapartida a la tranquilidad en su frontera y para la población en la región fronteriza, Israel propone la posibilidad de ayudas financieras adicionales desde Catar, otorgó más permisos para trabajar en Israel, e incluso hizo suministrar bienes a la Franja de Gaza que de otro modo se encuentran en una lista negra. La crisis del coronavirus también desequilibró este desarrollo, pero ese es un tema que no es objeto de este aporte.

Cuando en noviembre 2010, Israel comenzó a construir un nuevo alambrado fronterizo hacia el Sinaí –que está bajo autoridad de Egipto– varios estuvieron sorprendidos. Si bien esta construcción, terminada en enero de 2013, de un costo de 450 millones de dólares americanos, estaba pensado para retener refugiados ilegales, también hubo lugares que afectaban a los palestinos de la Franja de Gaza con sus túneles de contrabando. Cuando Israel, en el verano de 2017, comenzó a asegurar nuevamente su frontera con la Franja de Gaza tanto sobre, como también debajo del suelo, y en 2019 integró detectores novedosos, muchos miraron con interés la tecnología aplicada. La misma cantidad, no obstante, vieron confirmada su tesis, de que Israel estaba cimentando el estatus de la Franja de Gaza como la “prisión al aire libre más grande” en todo el sentido de la palabra. Una y otra vez también se examinaba críticamente los medios con los que Israel procede contra los túneles palestinos, que son cavados desde la Franja de Gaza y llegan a territorio nacional israelí, siendo usados para el terrorismo.

Como sucede casi siempre, se observa con recelo lo que hace Israel. En todo eso se juzga, si no se condena incluso, con un doble estándar moral. Ante este trasfondo el mundo percibe que, por razones de seguridad, Israel retiene ciertos bienes para la Franja de Gaza. Que Israel diariamente otorga el suministro de toneladas de bienes a esa población, que casi no recibe ayuda de Egipto para los más de dos millones de habitantes de la Franja de Gaza, pasa desapercibido. Lo mismo sucede con el cruce de frontera de la Franja de Gaza a Israel, por ejemplo, por actividad laboral o para tratamiento médico. Si se observa el transporte de personas, se ve que el tráfico fronterizo en dirección a Israel de hecho es modesto, sin embargo, las fronteras son transitables. Entretanto, hay tiempos en que Egipto, aun en el transcurso de varios meses, abre sus cruces fronterizos con la Franja de Gaza solo de vez en cuando por unos pocos días. Del mismo modo, no fueron denunciadas las acciones duras de Egipto contra los túneles de contrabando: en Rafiah destruyeron casas y reubicaron gente para crear una zona de amortiguación bien controlable, túneles fueron dinamitados, inundados o destruidos de otra manera. En todo eso, no se tuvo consideración de vidas humanas.

Que Egipto ya en el 2009, con la ayuda de los EE. UU., construyó un “muro de separación” de casi 13 kilómetros de largo en su frontera con la Franja de Gaza, muchos ya ni lo recuerdan, si es que siquiera lo supieron. Lo mismo sucede con el emprendimiento más nuevo de Egipto: un muro de hormigón de seis metros de alto, que debajo de la tierra mide otros cinco metros, y que es construido a una distancia de diez metros del muro construido en el 2009. Este muro nuevo prevé puestos de vigilancia cada cien metros, y arriba nuevamente será asegurado con alambre de púas. En qué medida piensan integrar tecnología moderna, no era de conocimiento público a principios de los trabajos de construcción en la primavera del 2020. 

En las opiniones que algunos pocos periodistas pidieron de Egipto, los miembros del gobierno resaltaron que estas medidas de construcción serían realizadas exclusivamente por razones de seguridad. Se querría reducir la libertad de movimiento de terroristas sobre y debajo de la tierra. También se resaltó que con eso no se querría crear otra separación entre las dos entidades palestinas, de lo contrario. Egipto estaría agradecido por los esfuerzos de paz de los EE. UU., aun cuando no está clara la postura que Egipto realmente toma con respecto a los detalles finalmente publicados del Trato del Siglo. También otros representantes del gobierno egipcio, así como expertos de posiciones de seguridad estatales de importancia, enfatizan una y otra vez, que la separación entre la Franja de Gaza y Cisjordania palestina no debe ser forzada bajo ningún concepto.

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