Hamás paga, Israel es denunciado

Zwi Lidar

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU acusa a Israel de asesinato planificado de 35 niños en el alambrado fronterizo hacia la Franja de Gaza. El informe no hace referencia alguna a la pregunta que es la verdaderamente importante: ¿por qué siquiera había niños allá?

Los activistas de Hamás envían a niños pequeños, que en parte tienen apenas ocho años de edad, al medio de aquellas protestas violentas que una y otra vez ocurren desde la Franja de Gaza hacia la frontera con Israel. A esos niños, los animan a ponerse en las primeras filas de los manifestantes. Soldados israelíes que observaron ese proceder informaron de haber oído, cómo los miembros de Hamás incitaban por micrófono a los niños a acercarse lo más posible al alambrado fronterizo y a tirar piedras en dirección a Israel. Por cada niño que es lastimado en las protestas, Hamás paga 300 shekel, 73 euros.

Este hecho demente y también alarmante, sin embargo, no es expresado de manera alguna en un informe presentado en marzo 2019 por una comisión de investigación del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En dicho informe más bien se acusa a Israel de haber asesinado a 35 niños que participaban en alborotos violentos en la frontera de la Franja de Gaza con Israel. La comisión de investigación trató más con las confrontaciones en la frontera que han ocurrido desde el 30 de marzo de 2018, porque fue entonces que Hamás proclamó la “marcha del regreso”. En el informe, incluyeron sucesos ocurridos hasta el fin del año 2018. Según dicho informe, en la frontera hasta entonces habían perdido la vida 189 palestinos; 183 de ellos por medio de armas de fuego. Entre las personas que perdieron la vida allí supuestamente habría solamente 29 palestinos armados, en todos los demás casos se habría tratado de civiles, entre ellos también una mujer y dos periodistas.

Durante la presentación de los resultados de la investigación dijo Sarah Hussein, quien es parte de esa comisión, “que Israel abre fuego de manera planificada contra niños y periodistas.” El presidente de la comisión de investigación, Santiago Canton, anunció “dudas justificadas”, de que “las fuerzas de seguridad israelíes infringen contra derecho internacional vigente”, y que “en algunos casos se trata de crímenes de guerra”.

Israel reaccionó altamente molesto a este informe. El primer ministro de Israel, Netanyahu, enfatizó que se tendría el derecho de defenderse, y que Hamás sería el agresor, ya que después de todo, Hamás estaría bombardeando a los civiles israelíes con misiles, y enviaría globos con fuego y explosivos a través de la frontera. “El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas por eso está estableciendo récords hasta ahora desconocidos de hipocresía y mentiras”, dijo Netanyahu y agregó: “Israel rechaza estrictamente este informe y sus resultados.” También el Congreso judío-americano reaccionó a tanta hipocresía con gran molestia y constató que “este fórum, que porta el acrónimo orwelliano UNHRC, dedica más tiempo y atención a Israel que a cualquier otro estado del mundo, y por eso se parece a un mal chiste.”

Israel y los EE.UU. boicotean el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, razón por la cual en la siguiente reunión periódica de este gremio, en la cual se piensa seguir discutiendo este informe, no participarán representantes de Israel ni de los EE.UU. Ahora es de esperar, que por lo menos algún representante de los otros 47 estados miembros de este gremio presente la pregunta, de qué, por el amor de Dios, hacen los niños de ocho años en medio de alborotos violentos. También se debería presentar la pregunta, por qué los padres no cumplen con su obligación de supervisión, ya que es el derecho humano de cada menor de edad de ser protegido y cuidado, de modo que su lugar por consiguiente no está en las primeras filas entre manifestantes violentos en el alambrado fronterizo.

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