Hamás: más electricidad, menos guerra

Zwi Lidar

A cambio del distanciamiento de círculos islámicos radicales y de la disposición a negociar la entrega de cadáveres de soldados israelíes, Egipto suministra combustible a la Franja de Gaza para mantener la producción de electricidad. Esto distendió la situación por el momento.

El 9 de julio de 2017, los habitantes de la Ciudad de Gaza solo tenían electricidad entre las 14 y las 17 horas. En todas las demás regiones de la Franja de Gaza, la gente se las tuvo que arreglar sin electricidad. El abastecimiento restringido es una consecuencia directa de las decisiones del presidente de la Autoridad Palestina (AP) Mahmoud Abás, de suspender los pagos correspondientes a la compañía de electricidad del Estado de Israel, que es el principal proveedor de corriente eléctrica para la Franja de Gaza. Esta decisión llegó nada menos que durante los meses calurosos de verano, agudizando el sufrimiento de la gente y las tensiones que podrían llevar a una guerra. Sin embargo, esto fue solo una de varias medidas que Abás tomó en uno de sus intentos por ponerle límite a Hamás en su dominio sobre la Franja de Gaza, para así procurar mayor influencia de la AP en la zona.

No obstante, el 15 de julio del 2017 la situación había cambiado, ya que la Ciudad de Gaza tenía electricidad de 2:30 a 7:00 horas, y nuevamente en la noche entre las 18 y las 20:45 horas. Eso fue posible después de que los egipcios abrieran la frontera hacia la Franja de Gaza para permitir que pasaran camiones con combustible financiado por los Emiratos Árabes Unidos. El gobierno egipcio autorizó la flexibilización del cierre fronterizo tan solo porque se había llegado a un acuerdo con Hamás.

Este acuerdo pone en evidencia un cambio realizado en las filas del liderazgo de Hamás sobre la Franja de Gaza, a causa de las circunstancias geopolíticas inestables. Hasta hace poco, Hamás confiaba en el apoyo de los Estados radical-islámicos, entre ellos y en primer lugar Catar. A causa de las sanciones contra Catar impuestas por los Estados sunitas (sobre todo Arabia Saudita con Egipto secundándole), Hamás comenzó a reorientarse. Ahora desean confiar en Egipto, país que sostiene a su vez la llave hacia la accesibilidad de las fronteras de la Franja de Gaza en dirección occidental al igual que hacia el Sinaí. En contrapartida por el apoyo egipcio, Hamás se comprometió a: romper relaciones con los grupos del Sinaí aliados con la organización terrorista Estado Islámico, prescindir del uso de los túneles en la región Rafiah, y posibilitar el regreso a la Franja de Gaza del líder de Fatah Mohammed Dahlan, considerado como gran enemigo de Abás. Hay rumores de que incluso se le debe permitir integrarse a las filas de liderazgo de la Franja de Gaza, eventualmente incluso con miras a una futura posición como jefe de gobierno de dicha zona. En el contexto de otra declaración de conformidad descrita como secreta, se dice además que habrá negociaciones sobre la devolución de los cadáveres de los soldados israelíes Hadar Goldin y Oron Shaul, que murieron en combate durante la última operación militar “Borde protector”, y cuyos cadáveres son retenidos por Hamás desde el verano de 2014. Se conocen pocos detalles más sobre el asunto, pero pareciera que la liberación de presos palestinos exigida por Hamás como contrapartida es inaceptable para Israel.

Las negociaciones en la Franja de Gaza son seguidas atentamente y con desconfianza por Israel. De la distensión de la situación momentáneamente se desprende una sola ventaja: la probabilidad de que en el verano estalle otra guerra es mucho menor. A pesar de esto, el ejército israelí parte de la suposición básica de que Hamás no desistirá de su plan de atacar a Israel. Se cree que impacientes esperan una oportunidad propicia, y que aprovecharán el tiempo que pase hasta entonces y la benevolencia de los controles en la frontera con Egipto para el contrabando de recursos bélicos. El ejército israelí tiene claro que Hamás tampoco desistirá de la construcción de túneles “de terror” hacia Israel. Y como en la Franja de Gaza no se ve luz al final del túnel, las Fuerzas de Defensa israelíes (IDF) siguen preparándose para todo tipo de escenarios, y trabajan intensamente para avanzar con las instalaciones bloqueadoras subterráneas, que insumen más de tres mil millones de shekel. Siempre se prefiere ir por lo seguro.

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