Hablar y callar

Antje Naujoks

Israel, vez tras vez, denuncia un estándar del mundo, que considera como doble moral hipócrita. Aquí compararemos números detrás de los cuales se esconde sufrimiento humano, pero que por el mundo igual son interpretados de otra manera.

Si desde el comienzo del siglo XX hasta el año 2018 se suma los números de víctimas mortales que fueran registradas por enfrentamientos bélicos –con excepción de los caídos en las dos guerras mundiales y rebeliones– sumando así los números más altos dados, se llega a la cifra de alrededor de cuatro millones;  sin tener en cuenta las víctimas mortales registradas por guerras que Israel tuvo que batallar. Si se le echa un vistazo a las guerras que Israel pagó con sangre, se llega a más de 24,000 muertos (soldados caídos y civiles). El lado árabe (incluyendo los palestinos) contó en el transcurso de esos conflictos a más de 91,000 soldados y civiles muertos.

Si bien el Cercano Oriente desde hace algunos años una y otra vez recibe la calificación de ser la región más sangrienta del mundo, Israel rara vez está involucrado. Depende de las estadísticas que se consulta, pero esta calificación sin lugar a dudas se debe a dos conflictos bélicos que persisten desde hace algunos años. En Siria desde el 2011, perdieron la vida a mano armada por lo menos 600,000 personas, con respecto al conflicto bélico en Yemén se tiene que partir de la base de alrededor de 100,000 muertos, lo que en ambos casos no incluye las víctimas que perdieron sus vidas por enfermedades, pestes, hambre e influencias del medio ambiente durante esos tiempos de guerra. Tan solo para el Yemén, en ese caso, se debería agregar por lo menos 85,000 niños dignos de compasión que se murieron de hambre.

Este “mar de números” no solo debería dar que pensar, sino ponernos tristes. Se debería además reflexionar sobre la siguiente situación: por todo el Cercano Oriente, se encuentran palestinos que no solamente lamentan haber pagado un precio sangriento por la fundación del Estado de Israel, sino que continúan pagándolo. Esto de manera alguna se debe exclusivamente al Estado de Israel, porque de eso también se debe responsabilizar a los estados de sus hermanos y hermanas árabes. Ante este trasfondo uno debería recordar la guerra civil jordana de los años 1970-1971, al igual que la guerra civil en el Líbano a mediados de los años del 1970. Las estadísticas acerca de las víctimas palestinas, ya sea de combatientes armados o civiles, divergen diametralmente, pero aún así, se puede sostener que decenas de miles de palestinos perdieron su vida a través de las armas de sus hermanos árabes. Algunos miles de palestinos, además, murieron en base a conflictos internos armados, como entre Fatah y Hamas. Desde 1987, el número de palestinos que murieron por violencia palestina –también conocida como Intrafada– llega a más de 2000 personas; casi el 50 por ciento de los muertos que el Estado de Israel tiene que lamentar a causa de actos terroristas entre 1948 y 2015.

Todo esto parece confirmar la adjudicación del calificativo “Cercano Oriente sangriento”. Pero si se sitúa estos números en el contexto mundial, su magnitud se reduce enormemente. Tan solo el genocidio en Ruanda le costó la vida a un millón de personas, mientras que en las guerras civiles en el Congo fueron 800,000, en Somalia 550,000, y en cada uno de los países de Angola y Uganda medio millón de personas –y esto además en períodos de tiempo relativamente cortos.

Para nuevamente decirlo de forma explícita: cada persona muerta a causa de un conflicto violento es un muerto más, y adicionalmente, detrás de esos números se esconden incontables familias en duelo. Porque Israel cuida su frontera con la Franja de Gaza, y al hacerlo en el correr del año perdieron la vida 168 palestinos, semanalmente se escuchaba el clamor del mundo que acusaba a Israel. Claro que este clamor pasó con un volumen especialmente fuerte a través del mundo palestino y árabe, pero aún así, se les unieron muchos medios de comunicación occidentales. ¿Y dónde está el clamor a causa de los alrededor de 24 veces más palestinos que perdieron la vida en el correr de la guerra civil siria de siete años de duración? Esto lo denunció recientemente con toda razón y fuertemente un artículo del Instituto Gatestone estadounidense, titulado “Los palestinos de quien nadie habla”.

ContáctenosQuienes somosPrivacidad y seguridad