Frutos del yacimiento de gas Tamar

Mori Lidar

En un suceso histórico, comenzaron los suministros de gas israelí a Jordania, producto de contratos firmados hace algún tiempo.

El Estado de Israel abastece a su vecino Jordania desde enero 2017 con gas proveniente del yacimiento Tamar en el Mar Mediterráneo. Fue un momento histórico sobre el cual, no obstante, casi no informaron los medios de comunicación. El abastecimiento de gas comenzó en secreto; no hubo comunicados de las autoridades involucradas, de modo que todo comenzó bajo un manto de silencio. Aunque algunos descorcharon una botella de champagne frente a este momento histórico, también lo hicieron en silencio, lejos de los ojos del público o incluso de cualquier tipo de ceremonias solemnes. La razón es sencilla: ante la resistencia de la sociedad jordana a cualquier aspecto que indique la normalización de las relaciones con Israel, ambos Estados se abstienen del jaleo de los medios de comunicación.

Aun así se trata de un momento histórico: por primera vez en su historia Israel puede abastecer a uno de sus Estados vecinos con una materia prima. También es significativo el hecho de que se trata de suministros que valen varios miles de millones de shekel, prometiendo así grandes ganancias económicas. Esto ilustra además que Israel ha alcanzado la independencia energética, aspecto que va más allá del significado económico.

Las empresas Arab Potash y Jordan Bromine, que tienen sus fábricas en las cercanías del Mar Muerto, son las primeras empresas jordanas que se benefician del gas. El acuerdo entre Israel y el reino hachemita de Jordania les permite adquirir esta materia prima tanto a precios rebajados como también con plazos de entrega asegurados por año. Los contratos con ellos fueron concertados hace tres años; el tiempo transcurrido desde ese momento se invirtió en la construcción de la infraestructura necesaria para el suministro. El abastecimiento, que llegará a un total de alrededor de 500 millones de dólares, es llevado a cabo por la empresa estadounidense Nobel Energy, que participa como filial en el desarrollo industrial y la explotación de los yacimientos de gas israelí en el Mar Mediterráneo. No es coincidencia que sea una empresa estadounidense la suministradora de la materia prima extraída por Israel; el propósito es que los jordanos perciban que el negocio es realizado con EE.UU., relegando así el vínculo con Israel.

En 2016, finalizaron los trabajos de construcción del gasoducto y las empresas israelíes de la región del Mar Muerto pudieron recibir el suministro del gas a partir de ese momento. En enero de 2017 se terminó la construcción del lado jordano, de modo que los suministros finalmente llegaron a Jordania. Para Israel es un paso significativo poder sacar ganancias económicas de los yacimientos de gas natural descubiertos en el Mar Mediterráneo. A fines de 2019, se quiere comenzar con la explotación del yacimiento de gas Leviatán. Los asociados que están registrados como gestores de este yacimiento (Nobel Energy y el israelí Delek Group) firmaron a fines de 2016 un contrato de suministro con la compañía eléctrica estatal jordana; el abastecimiento se estipuló para un tiempo de 15 años, en valor de un total de diez mil millones de dólares. Nuevamente Israel quedó conforme al cierre de este contrato; sin embargo, ya en el momento de las negociaciones la sociedad jordana dio a conocer su disgusto, al punto de realizarse manifestaciones contra las relaciones comerciales con Israel. Quienes se oponen a este tipo de contratos, a modo de protesta, llamaron a desconectar la electricidad de las viviendas privadas en momentos convenidos.

Si Israel logra concretar sus planes, Jordania no será el único comprador, ya que también se pretende suministrar gas a Egipto. Además, hay planes de extender los suministros de gas hasta Europa, porque justamente allí hay gran demanda de este combustible: se piensa en la construcción de un gasoducto que permita abastecer a Europa con gas israelí, como proyecto colectivo de Israel, Chipre, Grecia e Italia. El presupuesto para el desarrollo de este tipo de infraestructura se estima será de varios miles de millones de dólares. A pesar de este alto costo inicial, las exportaciones de gas traerían buenas ganancias, de modo que el proyecto ofrece una perspectiva prometedora para la economía israelí y el presupuesto estatal.

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