El séptimo año la dejarás libre

Antje Naujoks

El año shemitah (año sabático) es uno de los mandamientos del Antiguo Testamento. En la primera semana de septiembre de 2021, comenzó el año judío 5782. Un año de descanso, donde Israel se enfrentará a los retos que esto implica en materia de agricultura.

A primera vista, parece ser un mandamiento muy aplicable: “Seis años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha; mas el séptimo año la dejarás libre…” (Ex. 23:10-11). Esta es, sin duda, una medida muy acertada en lo que concierne a la regeneración del suelo. Además, es eficaz para el control de plagas y enfermedades agrícolas. Sin embargo, ¿qué pasará con el suministro de productos agrícolas a la población durante este tiempo, muy superior a un año calendario, puesto que no se permite sembrar hasta finalizado el año shemitah? La primera cosecha después de esto quedará aún muy lejana. 

Éxodo 25:20-22 dice: “Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos; entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años. Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del añejo. La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo”.

Con la primera gran oleada de repatriados judíos en el siglo xix, comenzó una acalorada discusión acerca de este mandamiento. El debate continúa hasta hoy y se ha vuelto activo en este año tan particular. La discusión de fondo no es respecto a su cumplimiento, sino a la manera en que debe ser manejado. Desde tiempos inmemoriales los judíos acostumbraban a ceder sus tierras a los gentiles, para que estos sembraran y cosecharan, pero esta práctica era rechazada por los judíos más ortodoxos.

Esto no solo afecta a los consumidores, sino también a los agricultores. En este año de descanso, unos 3,500 agricultores israelíes, con más de 81,000 hectáreas cultivadas (un 10 % de la superficie agrícola del país), han cesado sus actividades agrícolas. Estos trabajadores se han quedado sin fuente de ingresos. Aunque reciben una compensación estatal, esta no cubre el total de sus quebrantos económicos.

Otros miles de agricultores israelíes, aunque dejan descansar la tierra, no cesan de trabajar, eligiendo otras maneras de respetar el mandamiento bíblico. La ciencia moderna es de gran ayuda para esto. Utilizan cultivos hidropónicos, invernaderos especiales y sofisticados métodos de almacenamiento y envasado, con el fin de cosechar una gran variedad de productos antes del año shemitah y comercializarlos durante el año sabático.

El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural fomenta estos y otros métodos modernos de acuerdo con la Torá, según fue establecido en el Instituto Volcani de Investigación Agrícola en la década de 1950. Dado que el año shemitah de 2021 comenzó en una época temprana del año, la atención se centró sobre todo en la investigación de semillas resistentes a la sequía, con el fin de obtener una cosecha adicional que pueda ser sembrada antes de que comience el letargo. Uno de los agricultores sin actividad, declaró a la prensa israelí: “Quizá estas tecnologías sean el cumplimiento de la promesa bíblica de una cosecha más abundante en el sexto año. En cualquier caso, nos permiten depender menos de los productos extranjeros”.

De hecho, Israel está obligado a llevar a cabo este tipo de prácticas, pues la población a alimentar es absolutamente superior a la de los tiempos antiguos. Los pocos productos agrícolas que se cultivan en el valle de Aravá y en las grandes extensiones del desierto del Néguev se completan con importaciones–las enseñanzas rabínicas dicen que el mandamiento solo es aplicable a la zona donde se asentaron los antiguos israelitas tras regresar de la esclavitud egipcia.

En el pasado, la agricultura palestina desempeñaba, en este período, un papel fundamental. Sin embargo, disminuirá el volumen de importación por la grave situación de seguridad. A causa de esto, entran en juego Reino Unido, Bélgica, Francia, España y sobre todo Jordania. En agosto, el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Oded Forer, firmó un acuerdo comercial con su homólogo jordano, Mohammad Daoudiyeh. Se espera que las importaciones jordanas permitan mantener los precios bajos.

El mandamiento del shemitah se aplica también a los viñedos y olivares, pues la ley rabínica prohíbe plantar, arar y podar árboles, así como desmalezar, abonar, afinar, regar, entre otras actividades agrícolas. Los productos que crecen por sí solos, como los frutos secos y las bayas, pueden comerse, pero no venderse ni utilizarse como alimento para animales. Todo jardinero aficionado se enfrenta también a estas y muchas otras normas.

Pese a esto, es de esperar que esta instrucción bíblica de dejar descansar la tierra se sustente en una verdad mucho más amplia. Al final del año de shemitah, todas las deudas son canceladas (Dt. 15:1-2) y, no menos importante, se sigue con seriedad la instrucción de Éxodo 23:11: “…para que la gente pobre del pueblo obtenga de ella su alimento, y para que los animales del campo se coman lo que la gente deje”. Sin embargo, durante el año de reposo, no debe desperdiciarse la fruta. Un propietario de una bodega comentó: “Cuando nuestros racimos de uva están maduros, informamos a la gente a través de Facebook. Cualquiera puede venir a recoger un poco de nuestras vides de forma gratuita”.

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