El regreso de la tribu Manasés

Antje Naujoks

Se les llama Bnei Menashe, hijos de Manasés, de conformidad con una de las tribus perdidas del pueblo de Israel. Recientemente, otros miembros pudieron inmigrar. Varios matrimonios renovaron sus votos matrimoniales, según la tradición judía, en Israel.

En la India, uno se encuentra con judíos y grupos étnicos que se consideran a sí mismos como judíos. Entre ellos están los Beni Israel y los judíos de Bagdad, miembros de la comunidad judía de Calcuta y Cochín. Pero a ellos también pertenecen los Bnei Menashe, los hijos de la tribu perdida de Manasés, hijo de José. Que en la India vivan personas que se consideran judíos, en su tiempo, fue música en los oídos de Rabbi Eliyahu Avichail, el fundador del Movimiento Amishav (“mi pueblo regresa”), quien falleciera en 2015. Él comenzó a interesarse por este grupo, cuyos miembros viven sobre todo en los estados fronterizos del noreste de la India, en Manipur y Mizoram en la frontera con el actual Myanmar. Él inició sus investigaciones en los años de 1980, y a él también se remonta la denominación Bnei Menashe.

Algunas de estas personas, pertenecientes a los grupos étnicos Mizo, Kuki y Chin que en el siglo XIX se convirtieron al cristianismo, en los años de 1950 se fueron acercando a la corriente mesiánica del judaísmo que cree en Jehoshua (Jesús) como el Mesías prometido de todos los israelitas. En los años del 1960, ellos comenzaron la tendencia de cumplir con los mandamientos judíos tradicionales. Como siempre sucede en tales casos, comenzó un ir y venir sobre la pregunta, si realmente se trataría de judíos. Pruebas de ADN realizadas a principios del siglo XXI dieron resultados diversos. Algunos no permitieron reconocer ninguna conexión con antepasados de Cercano Oriente, en otros, se encontraron rastros. A consecuencia de esta duda, Israel, por un tiempo, suspendió la inmigración de este grupo, pero nuevamente la permitió después de 2005, ya que el supremo rabinato sefardí de Israel los aceptó como judíos con la justificación de que hace décadas que ellos viven como judíos practicantes y cumplen fielmente con los mandamientos. Eso, no obstante, fue conectado con una condición: para poder registrarlos como judíos con el Rabinato, ellos deben pasar por una conversión.

Entretanto, cientos de Bnei Menashe han inmigrado a Israel. Tan solo en 2006 llegaron 1,700 miembros de este grupo. En eso los apoyó decisivamente Michael Freund, quien le dio la espalda a la Organización Amishav del Rabino Avichail a causa de rivalidades con este, y fundó la Asociación Shavei Israel (“Regresa, Israel”). Los Bnei Menashe que quedaron en la India entretanto se organizaron en varias congregaciones de sinagoga. En ese tiempo, en Israel, comenzó una discusión diferente, ya que el gobierno del país había establecido a la mayoría de los Bnei Menashe inmigrados en los asentamientos judíos en Judea y Samaria, al igual que, anterior a la retirada israelí de la Franja de Gaza, en la franja Gush Katif de esa zona, lo que muchos criticaron a continuación. No obstante, el ir y venir con el rabinato alrededor del tema conversión ortodoxa aún no había terminado. En 2012, el gobierno israelí nuevamente permitió el Aliá de estos indios, y desde entonces cada año inmigran entre 100 y 250 personas. En total, en Israel viven alrededor de 3500 Bnei Menashe, y unos 7,000 siguen esperando en la India por su permiso de inmigración. En Israel, existe una comunidad de aproximadamente 85,000 judíos que tienen sus raíces en la India.

En el verano de 2018, un pequeño grupo de 15 matrimonios Bnei Menashe hicieron los titulares en los medios de comunicación. Estas 30 personas habían inmigrado de Manipur a Israel unos pocos meses antes, juntamente con otros 200 Bnei Menashe. El primer tiempo lo pasaron en Kfar Hasidim, porque les esperaba una conversión según el rito ortodoxo. Acerca de esto, Michael Freund explicó frente a la prensa: “Después de haber realizado su sueño del Aliá y han regresado al pueblo judío, estos 15 matrimonios tienen una razón más para celebrar. Ellos han renovado sus votos matrimoniales según una ceremonia judía tradicional, que simboliza el comienzo de una nueva vida como judíos en el Estado de Israel.” Entre los matrimonios también estaban Sharon y Hillel Hangshing, de 79 y 80 años de edad, y que ya tienen una hija casada y nietos en Israel. Ellos inmigraron juntamente con otra hija viuda con sus dos niños, al igual que con un hijo soltero. “Es tan emocionante”, decía Hillel. “He llegado a casa. Llegar a Israel es como llegar al paraíso en la Tierra. ¡Israel no puede ser comparado con ningún otro lugar en la tierra!”

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