El Golán está en nuestra mano

Zwi Lidar

El reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán por el presidente de EE.UU. Donald Trump es un proceso significativo para Israel. No obstante, los expertos en derecho international opinan que este no es un precedente que abra las puertas a una anexión israelí de Judea y Samaria.

Justamente los 50,000 habitantes de los Altos del Golán eran los menos afectados por el reconocimiento norteamericano de la soberanía israelí sobre esta región en el norte de Israel. Desde el punto de vista de los 26,000 habitantes israelíes con quienes uno se encuentra en 33 asentamientos en esa región, se trata de un paso insignificante. Sus derechos como ciudadanos israelíes ya están asegurados legalmente desde 1981 a través de la llamada Ley del Golán. El resto de los habitantes, alrededor de 23,000 drusos, quedaron molestos con este paso dado por la administración de EE.UU. Con la conquista israelí de 1967 de esta región, ellos quedaron bajo dominio israelí. Ellos no reconocen la anexión israelí y, en lugar de eso, enfatizan su lealtad frente a Siria bajo el Dictador Assad. Muchos, sin embargo, admiten que mantienen esa lealtad tan solo por temor a una campaña de venganza del dictador sirio, en el caso de que este un día volviera a gobernar los Altos del Golán.

Quién sí se mostró movido fue el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. Él ve la decisión estadounidense como un precedente significativo. Un día después de la ceremonia en la Casa Blanca, en la que el presidente de EE.UU. Donald Trump firmara el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, Netanyahu admitió públicamente la razón por estar tan entusiasmado. Desde su punto de vista, esto demuestra que es legalmente posible anexar regiones que fueron conquistadas en la guerra. Usando esto como base, le correspondería a Israel anexar también a Judea y Samaria, aquellas regiones bíblicas que las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) conquistaron en la Guerra de Seis Días del 1967 de manos de los jordanos, después de que estos se unieran a las tropas egipcias y sirias que ya estaban combatiendo. Este enfoque, sin embargo, es rechazado por prácticamente todo experto en derecho internacional, aun por los expertos israelíes. Del mismo modo, también el ministro de exterior de EE.UU., Mike Pompeo, inmediatamente tenía la respuesta a mano “no, por supuesto que no”, cuando se le preguntó si quizás sí se habría creado un precedente. A eso agregó a manera de explicación, que después de todo, en el caso de los Altos del Golán, se trataría de un “caso especial”.

Las reacciones en el mundo entero fueron negativas. Hace mucho ya que no se ha visto un frente tan cerrado que se levantara contra Israel: Rusia, los 28 estados miembros de la Unión Europea (entre ellos estados tales como Polonia, Chequia, Rumania y otros, con los que Netanyahu se lleva especialmente bien para romper el consenso anti-israelí europeo), la Liga Árabe (en el curso de una declaración aceptada por unanimidad en un debate dirigido por Arabia Saudita) al igual que Turquía e Irán, por supuesto. Todos ellos y muchos Estados más condenaron fuerte y claramente el paso estadounidense. Más allá de eso, ellos enfatizaron que las decisiones anteriores del Consejo de Seguridad de la ONU son tan efectivas como el derecho internacional vigente, de modo que al reconocimiento de los EE.UU. no le corresponde ningún significado legal. Siria anunció con palabras especialmente duras que hará todo lo posible, para volver a obtener el dominio sobre los Altos del Golán.

Aun cuando desde Siria se escuchaban amenazas, y Rusia y Turquía hacían saber que existían advertencias de que los actos terroristas podrían reiterarse, los expertos dieron qué pensar que, en principio, no se debería partir de la base que esta medida estadounidense lleve a una escalada. Las tensiones que de todos modos están dadas seguirían existiendo, otros riesgos de política de seguridad no se harían de esperar. A pesar de eso, ellos opinan que este paso unilateral de los EE.UU. tendrá consecuencias políticas. Ellos consideran que, con eso, el Presidente Trump ha levantado más obstáculos, que no son nada favorables al avance del “Acuerdo del Siglo” anunciado desde el comienzo de su asunción al mando. Expertos consideran, además, que el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán ocasiona daños a la capacidad de cooperación de los EE.UU. con otros estados de la región. Primeros indicios de esto se encuentran en la reacción de Arabia Saudita cuya dureza se sale de lo común, ya que es un país que, en realidad, es considerado como amigo de los EE.UU. y como adversario declarado del régimen sirio de Assad: “En el caso de los Altos del Golán se trata de territorio árabe-sirio que fue ocupado”, dice en un comunicado propagado por la agencia noticiera saudita. “El reconocimiento norteamericano tendrá consecuencias negativas sobre el proceso de paz en el Oriente Medio, y consecuencias del mismo tipo sobre seguridad y estabilidad regionales.”

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