El enemigo de mi enemigo

ZL

En un tiempo, Sudán patrocinaba el terrorismo iraní al igual que al Hamás y al Hezbolá, pero el país ha realizado una media vuelta, uniéndose a la coalición sunita bajo la dirección de Arabia Saudita y, además, considera una normalización de las relaciones con Israel.

¿Israel ayuda a Sudán? A primera vista eso parece poco probable, e incluso imposible. Durante el transcurso de los años, este país africano patrocinó a los peores enemigos de Israel, sobre todo a Irán. Los navíos con armas de Irán eran desembarcados en el puerto sudanés Port Sudán, y desde allí encontraban su camino a la Franja de Gaza. Además, Sudán permitió a Irán edificar en las cercanías de la capital Jartum una fábrica de armas, donde se producían misiles de largo alcance para los del Hamás y para el Yijad Islámico. Israel, según informaron repetidamente los medios de comunicación internacionales, no dudó en intervenir en contra de esto, y en realizar ataques en territorio sudanés. Entre 2008 y 2014, una y otra vez fueron atacados desde el aire los transportes de armas, pensados para aprovisionar a los enemigos de Israel con medios bélicos.

Como si eso no fuera suficiente, Sudán además está proscrito a nivel internacional, a causa de la masacre de 200,000 a 400,000 ciudadanos de la región de Dafur. Sudán es responsabilizado por ese genocidio; y Umar Hasan Ahmad al-Bashir, jefe de estado y gobierno de ese país, es la única persona en su posición contra quien se ha decretado una orden de arresto internacional. A causa del apoyo de las actividades terroristas y de la masacre de Dafur, Estados Unidos fue el primero que impuso sanciones económicas contra Sudán. Luego, otros países siguieron su ejemplo. A causa de eso, Sudán se está hundiendo en deudas exteriores por un importe de 50 mil millones de dólares, lo que está amenazando la estabilidad del país.

De modo que, ¿qué busca Israel en ese país? La razón puede ser expresada con un dicho: el enemigo de mi enemigo es mi amigo. A principios de 2016, Sudán rompió relaciones con Irán y se unió oficialmente a la alianza saudita-sunita, que está en contra de Irán. Este cambio de bando también se hizo sentir en Sudán, y llevó a que el Ministro de Asuntos Exteriores, Prof. Ibrahim Ghandour, hablara públicamente sobre la posibilidad de una normalización de las relaciones con Israel. Si bien eso luego fue revocado, el mensaje fue claro. Entre los dos países, sin lugar a dudas, existen contactos. Los cuales, sin embargo, son mantenidos en secreto. Israel, por su parte, se ha hecho cargo de mediar por Sudán ante el gobierno estadounidense, para lograr la amortización de una parte de las deudas exteriores. Israel desea evitar que este país entre en el remolino de la ruina, llegando así a ser víctima fácil del terrorismo extremo internacional.

Estos contactos mantenidos en secreto, fueron revelados por el diario israelí Haaretz. A continuación, estos contactos fueron criticados intensamente, también por diputados de la Knéset que pertenecen al espectro de la derecha conservadora. Ellos condenaron las relaciones de Israel con un régimen de asesinos, porque, entre otras cosas, ven en esto una filtración en la pretensión de Israel de ser un Estado con valores morales. Desde el punto de vista de los críticos, precisamente esa pretensión es un valor patrimonial estratégico del Estado de Israel. El gobierno sudanés, que no estuvo nada contento con esas publicaciones, anunció no “depender de la intermediación israelí frente a los EE.UU”. De hecho, en septiembre de 2016, en Nairobi, hubo una reunión del ministro de asuntos exteriores estadounidense, John Ferry, con su ho sudanés, Ghandour. ¿Habrá ayudado Israel en algo? Esto es difícil de contestar. Como sea, en Israel las personas con poder de decisión están conformes con que a ese país se le adjudique un rol positivo, en cuando a la alianza árabe-sunita contra Irán. Y con esto, nuevamente se ve que en el escenario internacional no es necesario insistir siempre en principios cuando se desea mover algo.

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