El día después del EI

Antje Naujoks

Después de que musulmanes fundamentalistas proclamaran su califato en el verano de 2014, una coalición internacional inició la lucha contra el Estado Islámico en Siria y en Iraq. Ahora se considera que este califato ha sido desmantelado. Pero, ¿realmente es el final de EI?

A varios especialistas, entretanto, les preocupa la pregunta del día después, del día después del desmantelamiento de lo que en árabe se denomina Daesh, el acrónimo árabe para “Estado Islámico en Iraq y el Levante”. Después de la proclamación del califato en junio 2014 por Abu Bakr al-Baghdadi (sobre cuyo verdadero destino, a pesar de varios anuncios de muerte, no se sabe nada confiable), los combatientes de EI pasaron en una guerra relámpago por el Oriente Medio y pronto controlaban la mitad de Siria y gran parte del Iraq. En enero 2019, de todo el territorio que estos sunitas fundamentalistas en un tiempo habían logrado controlar, solamente quedaba una región de diez kilómetros cuadrados del lado izquierdo del Eufrates. Entretanto continúa la lucha contra el EI: tan solo los EE.UU. en los últimos años han realizado 13 300 ataques aéreos. También la retirada de las tropas estadounidenses de la región está avanzando. Además de eso, el presidente de EE.UU. Trump exige que los Estados occidentales hagan regresar a sus países a sus ciudadanos que están en cárceles iraquíes como combatientes de EI, para así ponerlos ante los tribunales de justicia.

Se cree que desde 2014 alrededor de 40 000 ciudadanos occidentales hayan tomado las armas para el EI. Ahora son cada vez más de los en un tiempo convencidos, que se distancian del EI y buscan el camino de regreso a sus países. Entre ellos también hay mujeres occidentales que ahora ya tienen hijos. Eso pone a occidente ante tareas político-judiciales complicadas que hasta la fecha no fueron solucionadas.

Eso, sin embargo, es solo un aspecto del “Día después de Daesh”, ya que se debe partir de la base que también haya personas incorregibles, que siguen aferrándose a la ideología de esta corriente radical-islámica. Recientemente, los servicios de inteligencia israelíes presentaron al Estado Mayor del país, que recién desde hace algunas semanas está a cargo del Teniente General Aviv Kochavi, que se debería partir de la base de que en el mundo entero habría entre 150 000 y 200 000 seguidores de la ideología del EI dispuestos a la violencia. En el Oriente Medio, según se supone, al EI le quedan alrededor de 20 000 seguidores en armas, que a causa de la situación en Siria en su mayoría se encuentran en el Iraq. Los EE.UU. pudieron descubrir, que tan solo en el último medio año de 2018 alrededor de 1000 combatientes de EI han huido de Siria a la parte occidental del Iraq y que se han llevado de contrabando una suma de 200 millones de dólares. Los combatientes de EI presentes en el lugar son una parte del problema, otra parte son personas que dispersos por todo el mundo siguen la ideología de EI.  Aún cuando el territorio físico del EI haya sido desmantelado, la ideología de EI con eso no ha sido quitada del mundo. De Israel llegan advertencias, que la pérdida de territorio estaría motivando nuevamente a estos terroristas.

Ya hace un año y medio atrás se supo, que Israel se ha unido a una coalición que por mucho tiempo fue mantenida en secreto, y que reúne informaciones sobre ciudadanos occidentales en las filas del EI. A esta coalición parecen haberse unido 21 estados, para prepararse para el regreso de sus ciudadanos que están con el EI. Estos combatientes difícilmente pueden desaparecerse en el Oriente Medio a causa de su apariencia. En sus patrias, sin embargo, eso no es un problema para ellos. Allá donde no pueden portar armas abiertamente llegan a ser bombas de tiempo a punto de estallar.

En marzo 2019, jueces belgas certificaron al ciudadano francés Mehdi Nemmouche, de raíces argelinas, un “antisemitismo marcado” y ningún tipo de arrepentimiento por su acción. De 2013 a 2014, él luchó en las filas del EI en Siria. Él fue condenado por el atentado contra el museo judío en Bruselas. Como las cárceles hace mucho se han convertido en un baluarte del islam radical, se puede partir de la base que él en la cárcel no será convencido de algo mejor, a no ser que el mundo haga caso a Israel, y tome medidas que no se limiten a los fallos jurídicos.

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