El código ético del ejército israelí

Antje Naujoks

Unos acusan al ejército israelí de crímenes de guerra, mientras otros lo consideran como el ejército más moral del mundo.

Una y otra vez circula por el mundo la palabra “crímenes de guerra” en relación con las Fuerzas Armadas Israelíes (IDF). Un ejemplo prominente es el informe Goldstone del Consejo de Derechos Humanos de la ONU después del Conflicto de Gaza 2008-2009. La imagen del IDF en el mundo cambió un poco cuando a mediados de 2011, Richard Goldstone, director de esta comisión de investigación de la ONU, revisó su juicio. Por otro lado, ante la comisión Goldstone y otros organismos, un ex militar insistió en la siguiente observación: “El IDF es el ejército más moral del mundo”. Richard Kemp es un antiguo general británico que sirvió activamente en misiones de guerra y en el consejero militar; él examinó todas las informaciones disponibles y, basándose en su experiencia militar de 30 años, llegó a la siguiente conclusión: “Por supuesto que hubo civiles que perdieron la vida. La guerra es caos y suceden muchos errores; pero los errores no son crímenes de guerra. El IDF dio lo mejor de sí para proteger los derechos de los civiles en la región de combate, más que cualquier otro ejército en la historia de la guerra”.

Kemp enfatizó esto después de las acciones bélicas del año 2014. A su opinión se unieron ex militares de Australia, Alemania, Francia, Gran Bretaña, India, Italia, Colombia, España y de los EEUU: mientras que Hamás infringió contra el Derecho Internacional al bombardear a civiles y abusar de su propia población utilizándolos como escudos humanos, el IDF hizo grandes esfuerzos para proteger tanto a sus propios civiles como también a los del adversario: utilizaron volantes, comunicados de radio, llamadas y avisos por sms previos a los ataques, la especificación de vías de escape, “llamar en el techo” con municiones inofensivas como último aviso de un ataque, la revisión a través de varias instancias para ver si los objetivos eran exclusivamente del tipo militar, y el uso de aviones no tripulados para verificar en tiempo real si había civiles en la región.

Además de todo esto, Kemp señala otra medida más: los pilotos de los aviones de combate israelíes no solamente tienen la autoridad sino incluso la responsabilidad de cancelar un ofensiva en el último segundo a pesar de tener la orden de ataque, en el caso de que consideren que hay civiles en peligro. Eso se remonta al código ético del IDF que deben seguir tanto hombres como mujeres en servicio militar, los reservistas y los soldados profesionales, código sobre el que cada tanto surgen discusiones en la sociedad israelí, como fue ante el caso del soldado Elor Azaria. Aún antes de aclararse por qué el soldado Azaria del IDF habría disparado contra un perpetrador palestino que se encontraba indefenso en el suelo, el ex ministro de defensa Moshe Ya’alon, hizo recordar el principio de “pureza de armas”: “Soldados del IDF utilizarán sus armas y fuerzas exclusivamente para sus misiones respectivas y solamente en lo necesario, y conservarán su humanidad también durante un combate. Ellos no utilizarán sus armas o fuerzas para causar daño a personas que no son combatientes, y harán todo lo que esté en su poder para evitar dañar vidas, cuerpos, dignidad o propiedades de los mismos”.

También en la página web del IDF se puede encontrar información sobre los principios de este ejército, entre los que figuran la tradición del Estado de Israel, sus principios y leyes democráticas, las tradiciones procedentes de la historia del pueblo judío, al igual que los valores morales universales. Democráticamente, Israel y también el IDF han tomado la responsabilidad de cumplir el Derecho de las naciones; de eso se desprenden valores básicos como el defender la existencia del Estado de Israel, su independencia, la seguridad de sus ciudadanos y habitantes, y considerar de igual valor a todo ser humano, independientemente de su procedencia, religión, nacionalidad, género, estatus y posición.

En la lista de valores del IDF también se encuentran aspectos comunes para ejércitos, tales como disciplina, camaradería, conciencia de envío a la misión al igual que la determinación de cumplir la misma. Pero por sobre estos últimos se encuentran el sentido de responsabilidad y el ejemplo personal. La expresión “ejemplo personal” se explica por sí misma, ya que al llevar un uniforme siempre se representa a una institución (pública o privada), y por lo tanto la persona está obligada a comportarse de manera ejemplar. Sin embargo, en el IDF eso significa algo más: aún los oficiales de rangos más altos no solamente se sientan en su escritorio (mucho menos en un caso de emergencia) sino que literalmente se ponen al frente de sus subalternos, y “se exigirán lo mismo que exigen a los demás”. Por eso sucede con frecuencia que soldados de alto rango caen en el combate, porque ellos no solamente hacen cumplir órdenes sino que las ponen en práctica. Este es un aspecto del código moral del IDF que contribuye a la motivación de las fuerzas, y que es igual de destacable y exigente que la responsabilidad de los pilotos de detener un ataque en el último segundo si consideran que hay civiles en peligro.

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