Ejército de Israel y su rol en la lucha contra el virus

Antje Naujoks

Israel hizo los titulares con una lucha muy exitosa contra la propagación del virus Covid-19, solo para poco después ser un ejemplo negativo de cómo se debería hacer eso. En todas esas fases, el ejército del país jugó un rol significativo.

En Israel, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) son mucho más que solo una fuerza armada militar. «El ejército es el pueblo y el pueblo es el ejército», se dice comúnmente. Sin embargo, el radio de acción amplio y la influencia se deben más bien a que las FDI son una de las instituciones por excelencia de la sociedad en total. Bajo este aspecto se puede enumerar que hombres y mujeres sirven tanto lado a lado como judíos, drusos, cristianos y musulmanes. Lo mismo es cierto en el caso de soldados profesionales, personas que hacen el servicio militar y voluntarios, entre ellos, personas con desa­fíos físicos como intelectuales, y jóvenes que tienen una larga lista de antecedentes penales. Hay alrededor de 160 000 soldados profesionales, y mucho más de 600 000 personas que año a año –a veces hasta edad bastante avanzada– sirven como reservistas. Los soldados representan el 1.8 por ciento de la población, el presupuesto de defensa es uno de los más altos del país y el cargo de ministro de defensa es altamente deseado entre políticos. Además de eso, el ejército israelí no es solamente una institución que ofrece una oportunidad de formación a la gente joven. Es también un trampolín para una carrera extraordinaria en el sector civil y, en ese contexto, un catalizador importante del taller de innovaciones israelíes altamente elogiado.

Durante la crisis de la covid-19 llegó a ser especialmente importante, porque el ejército es la institución del país que dispone de las capacidades logísticas más amplias. Esta fue la razón para que, en el correr del último medio año, una y otra vez se escuchaba la demanda de trasmitir responsabilidades más amplias al FDI. Eso tanto más cuando quedó claro que Salud Pública estaba sobrecargado con la lucha contra el virus. Esto finalmente no sucedió, porque también tuvo que ver con forcejeos por el poder político. A pesar de eso, el ejército está involucrado en los diversos sectores de las necesidades que se presentan con la pandemia.

Aun así, un Comando Coronavirus recién fue instituido por las FDI en el verano 2020. A esta altura, y en comparación con su población, Israel registraba diariamente una de las tasas de infecciones nuevas diarias más altas del mundo. Pero desde el primer momento los «Khakis», como también llaman a los soldados por sus uniformes color tierra, jugaron un rol importante en la lucha contra el virus. Por un lado, el ejército a menudo estaba muy por delante del sector civil con sus decisiones, como por ejemplo, en la disposición de toques de queda, observación de distancia social en el lugar de trabajo, y el cumplimiento de trabajo por turnos en cápsulas, es decir, en pequeños grupos que siempre se componen de las mismas personas. Esto era válido durante la primera ronda de infecciones nuevas, y sobre todo, durante el comienzo de la segunda. Por el otro lado, diversos sectores del ejército se hicieron cargo desde la hora uno de tareas importantes, que eran para el bien tanto de protección como también de suministro de los civiles.

Responsable también era el Comando de Defensa Civil, que participó en las centrales telefónicas de información, y cuyos telefonistas daban informaciones multilingües: hebreo, árabe, ruso e inglés. Más allá de eso, se tomaron medidas especiales para informar a la comunidad etíope en amhari, y la comunidad ultra ortodoxa en yídish. También a la comunidad beduina-musulmana, que en gran parte sigue viviendo de manera dispersa, se le dio especial atención, si bien en la actualidad todos están de acuerdo, que para todas las minorías de la sociedad israelí, no solo se debería haber actuado antes, sino también de una manera más hecha a la medida de su cultura y mentalidad. También, otro frente el ejército israelí logra algo que ninguna otra institución del país podría haber realizado de manera tan amplia: el abastecimiento de los habitantes de aldeas, ciudades pequeñas o incluso ciudades grandes enteras –como Bnei Brak que es densamente poblada– con comestibles, servicios médicos y medicamentos. Nada menos que en días festivos importantes (Pésaj) como también festividades musulmanas (Ramadán y Id al-Fiter) en muchos lugares reinaban toques de queda estrictos. De este modo, el ejército fue una importante arteria de vida para la comunidad ultra ortodoxa, para la musulmana, y en la Pascua también para la cristiana del país, a pesar de que justamente estos grupos de la población en general casi no tienen contacto con las FDI.

Aparte de mucho trabajo manual en diversas tecnologías para poder proteger mejor a la población de la pandemia, y una ayuda amplia para los vecinos palestinos, el ejército israelí también intervino en otro frente: 1,000 soldados fueron apartados para ayudar en residenciales de adultos mayores y en clínicas geriátricas, y para cuidar a personas mayores que viven solas o no tienen a nadie.

A fines de julio 2020, el Estado Mayor de las FDI, bajo dirección del General Aviv Kochavi, recibió la orden de ayudar también en encontrar las cadenas de infecciones que sucedían masivamente por todo el país. En eso, sobre todo, fue el líder del Comando del Frente Civil, general de división, Ori Gordin, quien colaboró con el ministerio de Salud al igual que con otras instituciones gubernamentales relevantes. En la detección de los contactos de nuevos infectados ayudaron a las pocas enfermeras del sistema de salud pública alrededor de 1000 reservistas de las FDI. Además de eso, el ejército ayudó a mejorar los procedimientos de análisis, y también estaba a cargo del cumplimiento de los reglamentos de cuarentena. Para eso se presentó anteriormente en el cuartel principal del Comando del Frente Civil, el profesor Ronni Gamzy, quien hacía poco había sido nombrado por el gobierno israelí como director de proyecto de todas las medidas en la lucha contra el covid-19. Desde 2015, Gamzu es el director del Hospital Sourasky en Tel Aviv. Él enfatizó frente a la prensa, que justamente el Comando del Frente Civil del ejército israelí, sería un punto de enlace importante entre el sector militar y el civil. En el transcurso de la última década, dicho comando habría adquirido varios peritajes. Estos ahora, «habrían beneficiado en su poder y exactitud al ejército en la implementación de medidas importantes para la protección de los civiles del país». Con esto, él a su vez, concedió competencias mucho más amplias a los FDI, de las que el ejército de todos modos ya había realizado en la lucha contra el covid-19. «Las Fuerzas de Defensa Israelíes disponen de recursos, experiencia, competencias y capacidad, al igual que del contingente de personal necesario.»

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