Dolorosas pérdidas por grandes incendios

Antje Naujoks

Durante los calurosos meses de verano, se produjeron incendios forestales virulentos en diferentes regiones de Israel. Uno de ellos mantuvo en vilo la zona aledaña a Jerusalén, donde se evacuaron a numerosos residentes. Los Estados vecinos de Israel pasaron por iguales circunstancias. Los expertos advierten que Israel comienza a recibir masivamente los efectos del cambio climático, por lo que debe prepararse mejor para hacer frente a este problema en el futuro, con una respuesta más eficiente que la que se tuvo frente a este gran incendio a las puertas de Jerusalén. Al igual que en los demás Estados de la región, un gran porcentaje de los bosques fue víctima de las llamas. Quedó claro que todo podía ser peor cuando, tras varios días, Israel solicitó ayuda internacional para controlar los incendios, los cuales se propagaban hacia la capital. Curiosamente, varias unidades de bomberos de la Autoridad Palestina participaron en las labores de control–aunque hicieron un gran trabajo, se retiraron rápidamente.: no querían enfrentarse a la prensa y tener que admitir su participación en la operación. Sin embargo, esto no impidió que uno de los ministros israelíes responsables, Omer Barlev, agradeciera de forma explícita a los socios palestinos por su cooperación. Israel no solo deberá adoptar un enfoque diferente en su programa de reforestación; muchos aseguran que se trata tan solo de los primeros efectos del cambio climático y que el país tendrá que tomar medidas severas. En este contexto, algunos han dicho que los incendios forestales ofrecen oportunidades únicas, refiriéndose a que es posible construir una cooperación regional completamente diferente, incluso con socios enemistados con Israel. Otros creen que este asunto abrirá nuevas brechas en las relaciones con los países vecinos. En ese sentido, podemos ver los primeros ejemplos en el señalamiento de Argelia a Marruecos, a quien responsabilizó por los incendios forestales que provocaron noventa víctimas mortales en el país, entre ellos treinta soldados, y la pérdida de decenas de miles de hectáreas de bosque. Poco tiempo después, Argelia rompió sus relaciones diplomáticas con Marruecos. El hecho de que Argelia haya acusado a la “entidad sionista” y a Marruecos de los incendios, presentando a ambos como “asociaciones terroristas”, demuestra que este asunto se encamina hacia algo muy lejano a la cooperación.

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