Doble moral y derechos humanos

Antje Naujoks

El mundo necesita organizaciones independientes que vigilen los acontecimientos, con el fin de evitar situaciones críticas. En esto juegan un rol especial las organizaciones de derechos humanos. Sin embargo, son ellas mismas las que promueven o incluso generan estas situaciones, siendo esto un hecho alarmante.

En estos tiempos donde se pretende acusar a Israel ante la Corte Penal Internacional, queda claro que estas instancias jurídicas no están a salvo de perspectivas políticamente teñidas y de un partidismo reprobable. El Estado de Israel está acostumbrado a este tipo de hostigamientos. Sin embargo, ante la falta de críticas legítimas, se hace visible un antisionismo ideológico; y si miramos más de cerca, descubriremos el tradicional antisemitismo vestido con ropas nuevas. Israel se encuentra bajo la lupa de un gran número de organizaciones de derechos humanos que siguen todo con una resolución extremadamente alta, protestando ante el más mínimo movimiento que la nación hebrea haga.

Ahora, si colocamos la lupa sobre estas organizaciones, veremos que su información está fuertemente politizada con una orientación antisraelí, por lo que manejan una doble moral y se descalifican a sí mismas. Esto es lo que demostró recientemente el profesor Hillel Frisch en un artículo para The Begin-Sadat Center for Strategic Studies (besa).

Este politólogo israelí comentó acerca de las repetidas agresiones contra palestinos cristianos en la ciudad de Belén, la que en un tiempo fue cristiana. Hace mucho que los cristianos, arraigados hace siglos en esta ciudad, emigran a otros países. Solo unos pocos se han quedado en Belén desde que el territorio está bajo la supervisión de la Autoridad Palestina (ap). El profesor Frisch, basado en el atentado contra un médico cristiano palestino, demuestra que estos ataques no responden a agresiones puntuales de musulmanes contra cristianos, sino que estos agresores musulmán-palestinos estaban vinculados con el aparato de seguridad de la ap. Más aún, la ap no es indiferente a esto, lo que ya sería censurable, sino que parece ser cómplice de este juego.

Hillel Frisch dice que el Consejo de Organizaciones de Derechos Humanos de Palestina enumera unas doce asociaciones: todas ellas se dedican a reprochar con fuerza y acusar continuamente a Israel de cometer infracciones y transgresiones. Estas recriminaciones han alcanzado nuevos niveles en estos tiempos de pandemia. Sin embargo, si buscamos en los medios pertenecientes a estas organizaciones de derechos humanos alguna noticia respecto a las agresiones contra los palestinos cristianos, nos quedamos con las manos vacías–ni una palabra sobre eso. El profesor Frisch concluye: «Irónicamente, las personas que se supone que deben proteger estas organizaciones se han convertido en víctimas de su enfoque discriminatorio». Con mucha razón, dice además, que estas organizaciones son fomentadas y financiadas por la Unión Europea y otros Estados miembros.

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