Destrucción de sitios antiguos en Judea y Samaria

Antje Naujoks

Israel cuenta con lugares históricos singulares. Muchos son conservados y fueron integrados a parques arqueológicos para el acceso público. A pesar de esto, los lugares de las regiones bíblicas de Judea y Samaria se encuentran en un estado lamentable.

Esta es una región de casi 6,000 kilómetros cuadrados. Lo que para el mundo es Cisjordania, para la Biblia se trata de Judea y Samaria. El Estado de Israel conquistó este territorio en la Guerra de los Seis Días, en 1967. Según establecieron los Acuerdos de Oslo, el territorio se dividió en tres zonas con distintos estatus administrativos. La zona A es considerada territorio palestino autónomo, mientras que la zona C está bajo dominio israelí. En la zona B, en cambio, las autoridades israelíes y palestinas tienen diferentes responsabilidades. En cada una de estas zonas se encuentra yacimientos arqueológicos, algunos de los cuales son fácilmente accesibles para los israelíes, otros no. Se trata de restos de asentamientos o viviendas antiguas, pero también vestigios de sinagogas y fortalezas. Entre estos sitios se encuentra, por ejemplo, Sebastia, cerca de la actual Naplusa, la cual desempeñó un papel destacado en el reino de Israel. Es muy probable que si visitó Israel haya visto estos famosos sitios arqueológicos en Judea y Samaria: el Herodión, cerca de Jerusalén; Mamre, cerca de Hebrón, y Tel Jericó (Patrimonio de la Humanidad de la Unesco).

Los lugares importantes para la historia judía y cristiana están bajo la responsabilidad de una oficina de coordinación perteneciente a las Fuerzas de Defensa de Israel, que trabaja en estrecha colaboración con el jefe del Departamento de Judea y Samaria de la Autoridad de Antigüedades de Israel. De un total de miles de lugares significativos, cerca de un tercio fueron clasificados como dignos de protección. El Centro para la Preservación del Patrimonio de Israel publicó un informe sobre el estado de estos lugares. El arqueólogo de la Universidad de Haifa, Shay Bar, dijo al respecto: “Cuatro de cada cinco yacimientos han sido dañados de una manera u otra”. A parte de los robos, en la lista figuran daños debido sobre todo al vandalismo organizado y las construcciones ilegales. Estas últimas han aumentado mucho durante las largas semanas de restricciones por la pandemia. En algunos casos, las autoridades palestinas dispusieron el trazado de carreteras u otras obras de construcción con la flagrante intención de dañar los sitios antiguos.

Según un informe a disposición del Gobierno israelí, el 80 % de los sitios históricos están dañados, y el 38 % de los dañados se encuentran en tan mal estado que será muy difícil restaurarlos. Algunos incluso están cerca de desaparecer, lo que sería una pérdida para la historia de la humanidad. La mayoría de los lugares más perjudicados se encuentran en la zona A, y, según afirma de manera explícita un estudio publicado por el Jerusalem Post: “la Autoridad Palestina está violando deliberadamente el mandato de protección otorgado por los Acuerdos de Oslo”.

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