Demasiados israelíes desprotegidos en bombardeos

Antje Naujoks

El Estado judío cuenta con aproximadamente 9,2 millones de habitantes, de los cuales 2,6 millones de personas están sin ningún tipo de protección durante los bombardeos que amenazan constantemente.

La Segunda Guerra Mundial fue la primera confrontación militar que no solamente trajo privaciones y pérdidas de miembros masculinos de las familias, sino que a causa de bombardeos desde el aire también costó la vida a incontables mujeres y niños. En aquel tiempo, también fue bombardeada la Palestina del Mandato Británico. Los ataques aéreos de italianos y alemanes, como también del Régimen de Vichy francés, estaban destinados a objetivos militares, pero en su mayoría produjeron víctimas civiles. Un ataque aéreo italiano sobre Tel Aviv el 9 de septiembre de 1940, costó la vida a 137 habitantes, entre ellos 53 niños. El incidente duró tan solo tres minutos, y fueron 32 bombas tiradas. También Haifa en esos años vivió ataques aéreos dirigidos contra las instalaciones portuarias, pero en primer lugar fueron desastrosas para los civiles.

En 1951, el gobierno israelí aprobó instrucciones en las que en todas las casas familiares debía instalarse refugios antiaéreos. Cuando, antes, y durante la Primera Guerra del Líbano, a mediados de la década del 1980, llegó a haber bombardeo no con bombas arrojadas, sino con misiles –en aquel tiempo, aun ni cerca comparables con el escenario que esperaba a Israel durante la Segunda Guerra del Líbano en 2006– muchos ciudadanos, sobre todo en el norte del país, estaban desprotegidos. Este cambio decisivo de la situación de los civiles durante confrontaciones bélicas ya había quedado claro en la Guerra del Golfo de 1991. Esa vez Israel también fue atacado con misiles Scud por el Iraq. Fue la primera vez en una larga serie de guerras con que se vio confrontado Israel, que el país entero tenía que buscar protección. Estos misiles demostraron definitivamente que una guerra realizada con medios bélicos modernos afecta sobre todo a los civiles.

En el caso de los misiles Scud, sin embargo, se tiene un lujo que los habitantes de Sderot en el Neguev occidental, por ejemplo, no tienen: el tiempo de vuelo de esos misiles dejaba tiempo suficiente para llegar a los refugios y ponerse máscaras de gas. En esa ocasión existía la preocupación que los misiles pudieran estar equipados con sustancias bélicas biológicas o químicas. Los misiles Kassam, que desde el otoño de 2001, bajan sobre Sderot dejan solamente 15 segundos para llegar a un lugar seguro. En la calle es una corrida, en sus propias paredes un salto, de otro modo, seguramente no se llegaría a los lugares protegidos antes de la explosión. Al mismo tiempo, sin embargo, mucho ha mejorado desde el comienzo de la década del 90. Viviendas nuevas ya solamente pueden ser construidas con refugios muy especiales, hay unidades de refugios móviles que, según necesidad, pueden ser montados y desmontados por grúas especiales, es decir que son transportables a regiones afectadas, e Israel es considerado líder en la advertencia por telefonía móvil, que también hace sobresaltarse en fracciones de segundo a los que duermen. Otra respuesta de Israel a las necesidades emergentes por bombardeos fue el desarrollo de una defensa anti-misil escalonada. Como el mundo estaba escéptico en cuanto a si con la tecnología moderna se podría neutralizar a tiempo nada menos que misiles de corto alcance, se considera el sistema Cúpula de Hierro desarrollado por Israel como una de las horas de gloria de los talleres de innovaciones israelíes.

Pero aún cuando los sistemas antimisiles de Israel como Cúpula de Hierro, Catapulta de David, Chetz (flecha) y otros, trabajan con bastante éxito, sigue claro, que paralelamente a eso, los civiles deben buscar refugio para posibilitar una protección lo más amplia posible de vidas humanas. Un informe del inspector estatal presentado en el verano 2020, sin embargo, reveló lo que fue mencionado al comienzo: una tercera parte de la población israelí no dispone de refugios en la vivienda propia o de acceso a refugios antiaéreos públicos de rápido acceso.

En una zona de captación a 40 kilómetros de distancia de la Franja de Gaza viven más de 230 000 civiles sin ningún tipo de dispositivos de protección. Cuánto perjudica el bombardeo, lo muestra la siguiente estadística: en el transcurso de dos años (2018-2019) bajaron en esa región sin ningún tipo de confrontaciones bélicas de las Fuerzas Armadas, nada menos que 2600 misiles y morteros, es decir que, por mes, eran 109 proyectiles mortales. Una situación insoportable para los afectados, en cuyo contexto el mundo, sin embargo, considera que Israel reacciona militarmente a los ataques contra sus civiles.

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